Citas K – Vol. XI

Te recuerdo que la última vez que te fuiste de farra con los compañeros de trabajo una de tus compañeras te dejó de hablar. A ver cuantos más se animan a hacer lo mismo a partir de esta noche.
Cita agorera sobre las situaciones que las fiestas de guardar y el trabajo generan.
Cita que se recuerda siempre con un «ya te lo dije» una vez acaba el periodo festivo.

Banda Sonora recomendada:
“Lo dije bien” x DelTonos – Ríen Mejor (1997)

Dedicado a esos+esa con los que da gusto trabajar ^_^d. El futuro es nuestro.

Dejarse llevar, dejarse ir

Suele ser casi inmediato. Alejarse de pacederos habituales genera regocijo. Según llegamos a la estación de tren o de autobuses, todo parece más liviano. Según vemos por la ventanilla que la ciudad, que nuestra ciudad, queda atrás la mente se vacía de las cosas que nos vienen todos los días con acuse de recibo y pagaderas a 30 días.

De pronto, estamos en tierra de nadie. En ningún sitio. El vagón o el autobús no están, van. Y mientras van sólo están en cada sitio microsegundos. Y cuando llegan a su destino, como si de china en tirachinas se tratase, rebotan y convierten el destino en origen y el origen en destino por su simple naturaleza de línea regular.

Yendo de ahí

No es por lo nuevo, por lo diferente que hay fuera de nosotros, si no por lo expuestos que nos sentimos fuera del nido. Los mecanismos de acción y pensamiento perfectamente engrasados y operativos cuando estamos embebidos en nuestro entorno cercano, chirrían y crujen fueran del tiesto. Todo no-probar, no-ir, no-venir, no-hablar es inútil para intentar reajustar nuestros mecanismos. Todo no-querer hace que aún chirríen más. Hay que dejarse de tecnicismos y dejarse llevar, dejarse ir.

Lo mejor para dejarse llevar es tirar lastre. Vaciarse de las cosas que nos llenan la cabeza en nuestro entorno íntimo-cercano. Claro que vaciarse de uno mismo produce rubor… Sentirse desnudo es desconcertante y sonrojante, pero también hay que tener en cuenta que hay gente nudista que no se avergüenza de su blanca desnudez. Además ¿quién no anda en bolas por su propia casa? De la casa a la calle sólo hay una puerta que como mucho tiene 20 cm. de grosor…

Si viajar no es sólo desplazarse en el espacio sino también en nuestra mente, quizá los viajeros lisérgicos conozcan más mundo que nadie. O tal vez, para los viajeros terrenales lo importante no sea conocer mundo, si no la experiencia lisérgica en sí que produce el viajar. El viaje, en cualquiera de sus acepciones, crea dependencia y es sabido que para dependiente no vale cualquiera.

En sus próximas vacaciones, aconsejamos desde Sr.K que viajen ustedes: que en lugar de a la playa vayan al mar, que en lugar de ir al pueblo vayan al campo y que se encuentren mucha gente desnuda en sus destinos.

Donosti – 21.04.08

Banda Sonora recomendada:
Viajes Exóticos x Daniel Higiénico – Flipando el Doble (1998).

De la serie Vagar no es de vagos en Sr.K, del lado sano de mi cabeza
[Ver serie completa]

Conceptualismo casero

Conceptualismo casero
y tortilla pa cenar.
Uno rinde lo que puede
y se rinde al terminar.
Los conceptos no vienen.
Las ideas se van.
Sólo queda el compromiso.
Rellenar por rellenar.
Hacer por hacer
es estar por estar.
Meter por meter
es hartazgo de follar.

*CCC2 (Corto Casero Conceptual 2) de Producciones The-LeznablesSerieZeta.com. Vídeo-arte sobre la inexistencia de las ideas y lo que une e iguala a las personas. Más vídeos en el Canal SerieZeta de Youtube.

Recuerden, todo es mentira y nada es lo mismo que el nihilismo.

En presencia de la ausencia

Ausencia Ilustrada

Porque todos nos merecemos aparentar estar pendientes de los demás, ésto es una entrada de Sr.K programada con luz, taquígrafos y alevosía.

Como pintaría Magritte: «Ésto no es un post».

Acompañen el vacío de si mismo de Sr.K con esta estupenda música:

La Canción de Relleno x Los Acusicas del disco “Ha sido éste” (2004)

Yonkis de lo extra-ordinario

Tanto goza el yonki de su droga como el vulgar vulgo se regocija en estas fechas tan señaladas. Es delizioso el ritual de búsqueda de una meta final, que tanto para el yonki como para la población occidental, es un éxtasis sensorial que dura lo que dura y lo que dura me da igual. Una vez pasado el subidón siempre queda la sensación de que de tanto esperarlo casi ni se ha podido disfrutar. Nacen voluntades de redención y se dice que para la próxima vez hay que hacerlo más grande, más largo y mejor. Meterse más en ello, en definitiva. Olvidarse de lo accesorio y lanzarse a conseguir el mejor cuelgue o la mejor nochebuena, nochevieja, despedida de soltero/a, boda, cumpleaños o concierto.

¿Piensa acaso el yonki que puede acabar rajado en la calle cada vez que se acerca al barrio de chabolas para pillar? ¿Es consciente el consumidor compulsivo de que las compras navideñas o las rebajas son peores para su corazón que tres bocadillos de panceta untada en sebo? Ninguno de los dos es consciente del riesgo. Son, respectivamente, súper-yonki y súper-señor o súper-señora. Nada ni nadie puede con ellos.

Papa Noel esta colgado

El premio que espera al final de la carrera merece la pena. Mientras, los que les rodean piensan «si dinero no habrá, pero para tonterías…» y hacen como que no se dan cuenta de que por mucho que lo intenten ni el súper-yonki ni el súper-señor ni la súper-señora conseguirán hacer su éxtasis anhelado mejor. Al final, sólo consiguen hacerlo diferente por mucho que se esfuercen en repetirlo.

Asúmanlo: Santa Teresa de Jesús sólo hubo una y era de Ã?vila a pesar de todo. Ni todos los abulenses son santos ni todos los santos tienen yemas. El éxtasis ya sólo es química y la felicidad de un tiempo a esta parte es un síndrome. El yonki nunca consigue el cuelgue imperecedero y no todos los días son Navidad. La sobredosis siempre es fatal porque la perra de la mano siempre se va. Vigilen su mano, pero déjenle siempre cerca el número de urgencias o al menos un sobre de Ã?lmax.

Como dicen los loteros: áSalud!

Banda Sonora recomendada:
Es Navidad x Los Acusicas del disco “Ha sido éste” (2004)

Bodysnatchers domésticos

Le pasó el otro día. Lo estaba observando desde la cocina sin querer. Sólo había ido a por un poco de leche al frigorífico para hacerse un descafeinado después de haber fregado la cena. Miró hacia el salón y de repente se preguntó «¿Quién es ése?». No podía dejar de mirarlo. Parecía tan viejo. Bueno, tan viejo no; tan diferente. Intentaba recordar su voz, pero se le hacía extraña. Como si no correspondiese a ese cuerpo que veía entre penumbras desde la cocina. Si justo en ese momento hubiese hablado pidiendo que le acercase una cerveza o unas galletas con su voz, con la voz que realmente debería pertenecer a ese cuerpo, se habría derrumbado en el suelo de la cocina. Le temblaban las piernas. Se dio cuenta de que no podía mover los brazos. Se imaginó desde fuera. La puerta del frigorífico abierta, una mueca extraña en la cara, una mirada congelada en los ojos, un brick de semidesnatada en la derecha y una taza granate con dos ojos y una sonrisa en la zurda. Impertérrita, estática, sin ir ni venir. El motor del refrigerador se acabada de poner en marcha para recuperar la temperatura.

Casi le dolió doblar sus articulaciones, girar el cuello y ayudarse de la mirada para servirse ese poquito de leche. Tuvo que esforzarse en no volver a mirar hacia el salón. El sonido de palabras initeligibles de la televisión, atenuado por las paredes del piso, era un canto de sirena. Era la presencia de ese extraño que acababa de descubrir a pocos metros de ella. Tuvo que volver a mirarlo mientras cerraba la puerta del frigorífico. Ya no sentía pánico. Imaginó que suspiraba, pero no lo hizo. Su cuerpo aún no se había dado cuenta de que el pánico había pasado y ya sólo quedaba vibrante desasosiego.

Otro cigarrillo. Desde el salón llegó el olor del tabaco que se intensificó y volvió más desagradable por la humedad de la cocina recién fregada. Luego volvería a pasar la fregona. Total, sólo había pisado con las zapatillas de felpa. Estaba de espaldas a la puerta de la cocina mientras miraba sin ver como la sonriente taza con ese poquito de leche giraba en el microondas. Su atención estaba a su espalda. Hipersensible a cualquier cambio de temperatura en el ambiente o a cualquier microcorriente de aire. Se sentía tan expuesta como un mafioso sentado de espaldas a la puerta principal de un restaurante. ¿Cuándo oíria a la Tommy? ¿En la primera ráfaga o no oiría nada en absoluto?. Lo que no oía era la campanilla del microondas. La luz seguía encendida y la taza girando y girando como una cosa tonta. Por imitacion incosciente, giró su cuello a izquierda y derecha notando algún ‘clack‘ en las cervicales. Con disimulo, como si de una espía se tratase, oteó de soslayo la puerta de la cocina. Seguía sonando la tele. La tele es el silencio del siglo XX. Una casa tranquila es una casa con la tele encendida. Una casa triste es una casa sin tele. áTING! áDios, qué susto! Se tapó la boca. Creía haber emitido un gritito.

Mujer en proceso de

Según caminaba por el pasillo que comunicaba el salón y la cocina, se confirmaba su primera y desasogante impresión. «¿Será la luz? ¿Quién es él?» Parecía imposible. Según se apoyó en el marco de la puerta del salón se imaginó a sí misma como en una película. Ahí, en medio del contraluz que la oscuridad del salón y la luminosidad de los halógenos del pasillo creaban. En bata, con la cadera ladeada, sólo un pie apoyado y los brazos cruzados mientras sostenía la taza de descafeinado caliente. Una postura condescendiente con él. Pose de mujer fatal del cine negro. Pose, nada más que pose. La ansiedad le iba comiendo por dentro cada vez que pensaba «y ahora ¿qué?». Sentarse a su lado en el sofá. ¿Quién era?. Compartir cama, despertarse, ¿tocarse? ¿por qué? ¿cuánto tiempo llevaba así, sin darse cuenta?

Sintió un escalofrío cuando se sentó a su lado en el sofá y un flasazo de pánico volvió cuando él le dedicó una distraída y afectuosa sonrisa antes de volver a centrar su atención en la tele. No recuerda que ponían, pero recuerda que esa noche fue la de los ojos como platos y el cuerpo entumecido al lado de él. También recuerda haber tenido antojo de vainas durante la cena y que sus acciones desde aquel día se volvieron casi automáticas, robóticas y faltas de voluntad.

Proyección recomendada: The Invasion of the Body Snatchers – 1956

Visto en el messenger

Extracto de una coversación en el messenger. Se han ocultado los nombres para respetar la intimidad violada por este copy-paste de una conversación privada. Disfruten…

Todos los colores y sabores

(…)
LE dice (20:30): se ve mal,….!!! Mu mal….!!! lo de los retretes…
KA dice (20:31): el Sr.K? dices
IG dice (20:32): sí, se ve a un tipo feo en los retretes, tiene que ser un fallo
KA dice (20:32): lo estarás viendo en la mierda del explorer, claro
(JE abandonó la conversación.)
LE dice (20:32): me lo dices a mí??? no, mozilla
KA dice (20:33): pues eres tú
IG dice (20:33): nozillaaaaaaaaaa
KA dice (20:33): porque he limpiado la caché y todo
LE dice (20:33): n…. no lo veo
IG dice (20:33): la cachet … la discoteca
KA dice (20:33): sí, hago horas de chacha en la cachet. Limpio de condones los reservados
IG dice (20:37): limpias los condones para reutilizarlos???
KA dice (20:37): por supuesto, los vuelvo a meter en la máquina
IG dice (20:38): ah, que no son pa tí
KA dice (20:38): como los deslavo con fairy de fresa les ponemos la pegatina de “sabor a fresa“. Se venden como rosquillas
IG dice (20:38): entonces, serán sabor rosquillas
KA dice (20:39): no sé, no los he probado
KI dice (20:39): también tienen agujero como las rosquillas?
KAdice (20:40): sí y están grasientos
IG dice (20:40): tan gordo? eso es porque no has aclarado bien el fairy
KI dice (20:40): y con azucar pegado?
KA dice (20:40): es que cuando los reutilizas mucho el fairy ya no puede. Más que azúcar tienen pegados otro tipo de azúcar, fructosa, creo. Lo voy a dejar. No me deja tiempo y me ha empezado a salir un sarpullido extraño en la mano izquierda. Es que sólo tengo un guante, que es el izquierdo, pero como la izquierda es la mano tonta, pues me lo pongo en la derecha
IG dice (20:42): lo que tienen es mucho niquel
KI dice (20:42): dedícate a recoger jeringuillas
IG dice (20:42): sí, con la palma de la mano: das un golpe fuerte y las que se queden clavadas son las que te llevas
KI dice (20:43): y a ver cuantas pillas!
IG dice (20:43): mejor, te pones en pelotas haces una cama de jeringuillas y te tiras en plancha
KI dice (20:43): pero de espaldas, tipo concierto o salto de altura

(…)

De la serie Espertpénti.K Visto en…. Capítulos anteriores: [I]