No jodas, casarnos…

No quiero. No sé. Es que así estamos bien. Bueno, nada es perfecto ¿no?… pero casarnos. No me tientes que me conozco mejor que a ti. Es que es un marrón: familia, restaurante, discoteca, viaje… áBuf! me agobio sólo de pensarlo.


Música NoNupcial [pulsar+escuchar+gozar]

¿No lo sabías? Agnóstico. Lo de Dios nunca lo he llevado muy bien. Me sentiría como escupiendo sobre la hostia. Los curas cuanto más lejos mejor. No, por la Iglesia, no. Como mucho por lo civil. ¿Soso? No sé. Mientras no nos case el alcalde…

De todas formas, ¿para qué? Nuestro compromiso no es como el del resto de la gente. No necesitamos gritarlo a los cuatro vientos. Es tan degradante eso de mi mujer. No, no quiero. No quiero empezar a llamarte mi mujer. Te puedo llamar mi pareja, mi persona especial, mi… no sé. Hay miles de formas bonitas y no-degradantes.

Pasito a pasito

La familia, la familia… Con ir todos los domingos a comer a casa de mi madre ya me vale. Así ya están contentos. Hombre, la abuela no está muy pallá… le haría ilusión, la verdad. A ver ¿tú quieres?… date cuenta que es un pequeño paso para hoy, pero un gran paso para la eternidad.

Yo es que ni me lo pienso. Casarse, a quién se le ocurre… ¿Dónde vas? áOye! ¿Ya estás llorando?… ¿Te has tomado el trankimazin hoy?… Claro, así estás como estás.

*Dedicado a los recién ocultamente casados*

Ruido

Multicolor personal

«..noesmalahorahastasemehahechocor..raverquequieresypidoenbarr..diosmuchahos..clink..»Ha estado bien«..eoqueporalliandasinosehaid..»Me ha gustado mucho«..clink..hivaperdona..jajajajaesonpuedeserverd..»¿Sí? Me alegro. La verdad es que son muy buenos«..clinkclink..balantainscolaydosmojit..»¿Qué? Que son muy buenos. Ah, sí unos musicazos.«..inoteabrasaachistesylueg..lounacervezaparamiyunbrug..nunderabadsign..»¿Qué tal lo del curro? Pues ahí andamos. Aha«..niamosquecambiardebarestoyaesunag..astiasnomedejannenpaz..clink..hombre..cuantotiem
..clink..clink»¿Por qué ya no sonríes tanto como antes?«..aversimecompr..jaja..» ¿Qué? Nada, déjalo«..clink..clink»¿Qué decías de antes? Que nada, déjalo«..tercounamasperomañanatengoquecurrar..perartutecreesqueesnormalparalaproximani..
clinkclink..begantocrawl..mefuego..»Bueno, me voy a casa. Bueno, ya si eso nos vemos la semana que viene. Sí, la semana que viene«..bornundera..raenvidia..vitoyoquemañ..clapclap clap clap, clap, clap…»

Banda Sonora recomendada:
«Voy a dormir» x Andrés Calamaro – «Honestidad Brutal» (1999).

Conceptualismo casero

Conceptualismo casero
y tortilla pa cenar.
Uno rinde lo que puede
y se rinde al terminar.
Los conceptos no vienen.
Las ideas se van.
Sólo queda el compromiso.
Rellenar por rellenar.
Hacer por hacer
es estar por estar.
Meter por meter
es hartazgo de follar.

*CCC2 (Corto Casero Conceptual 2) de Producciones The-LeznablesSerieZeta.com. Vídeo-arte sobre la inexistencia de las ideas y lo que une e iguala a las personas. Más vídeos en el Canal SerieZeta de Youtube.

Recuerden, todo es mentira y nada es lo mismo que el nihilismo.

Réquiem. Parte I: La Casualidad de la vida

Uno va y tiene un día de estos energéticos y decide que tras la opulenta cena del día anterior quiere aprovechar el día y variar. Hay que cambiar para sentirse vivo. Quedas con una amiga y ves exposiciones. Empiezan las casualidades. Aparecen unos amigos a los que hace mucho que no veías y que está afectados por la extendida plaga de niños que asola a los de éstas, nuestras edades. «Hay que llamarse y quedar más», decís. Entra en escena el amigo recuperado en un bar al que nunca vas. Llega otro al que poco ves, y es que hoy está de rodríguez. Te encuentras con los amigos-de-a-diario justo cuando sales de otro bar no habitual sin haber quedado con ellos. Mientras comes un bocata con la creciente pandilla circunstancial, te encuentras con un ex-compañero de trabajo al que habías perdido la pista desde hacía años. Variáis de nuevo de parroquia habitual. Entre los parroquianos aparecen otro ex-compañero y otra ex-compañera. Se hablan de los viejos tiempos. Resulta, que ese mismo día se ha casado un amigo al que ves de vez en cuando y que te instó la última vez que lo viste a que os pasaseis por el pub donde celebran la fiesta post-banquete. De camino al pub junto con el rodríguez y el amigo recuperado, os comunican que uno de los viejos amigos, al que habéis mencionado al hablar de los viejos tiempos y al que viste la semana pasada, ha muerto esa misma mañana.

Bueno, las señales están para el que quiera o sepa verlas. Si son de tráfico te ponen una multa por no verlas, como la que te ponen antes de ir al pub por aparcar mal. Si son las que encuentras en el camino de la vida y no las ves, simplemente, te jodes. Te las has perdido. Y es que según entras en el pub apesadumbrado, postponiendo el duelo para después, empiezas a notar el cosquilleo de que ésto sólo acaba de empezar. Te contagias de la alegría etílica del recién casado y no te remuerde la conciencia por ello. No se lo dices. El marido reciente no lo conocía. Siguiendo el extraño guión de la noche, aparece el grupo de amigos de los viejos tiempos, de los que te has ido distanciando por miles de cosas. Compartes la escasa información que tienes sobre la muerte del viejo amigo. Después de las variopintas reacciones, descubres que están allí por casualidad. No sabían que el amigo recién casado se casaba ese día. No venían a verle, sólo a tomar algo. Cuando sales del pub comentas a tus dos compañeros de viaje por la noche, el rodríguez y el recuperado, que «áJoder con las casualidades!» y que «hay señales». «¿Señales de qué?» te preguntan, «De que estás vivo», respondes. Es tarde, os retiráis a casa. El rodríguez por su lado y el recuperado y tú por otro.

Las gentes del lugar van y vienen. Las tuyas y las mías se entrecruzan.

Justo cuando estáis llegando a tu casa te suena el teléfono. Es el sinpar amigo que conocía al viejo amigo desde la EGB. No lo habías llamado porque se supone que ya estaba avisado y porque no eran horas para llamar a una casa con niño y molestar para no poder aportar ninguna información nueva. Siempre hay justificación para todo, dicen. Desgarrado por sus palabras de desamparo decidís, a iniciativa de tu amigo el recuperado, ir a su casa, en un pueblo próximo a la ciudad. Durante el trayecto, empiezas a darte cuenta de lo que está pasando y cómo se van acumulando acontecimientos sin que tú puedas controlar nada. Decides dejarte llevar y participar en todo lo que sea que se avecine.

Se hacen las 6 de la mañana entre los sollozos, los recuerdos del viejo amigo y las búsquedas de sentido a la vida. Sólo sabéis que ya no volveréis a verle. No sabéis si ha muerto al instante, si ha sido en ciudad o en carretera. Sólo que ha sido un accidente. Tú mismo, ni sabías que el viejo amigo vivía la moto. Hacía demasiado que no compartíais cosas, pero siempre había sido agradable encontrarse con él tras los viejos tiempos. Sentencias, cuando os vais, que los tres amigos, junto con la pareja del amigo que llamó, acabáis de hacer un velatorio. Básico, en esencia, sin «pompes funÃ?¨bres», como dice que dicen los franceses el amigo que os ha acogido en su casa. Te devuelven a tu casa. Intentas dormirte y a pesar del cansancio, te cuesta mucho. Cuando ya estás profudamente dormido te despierta a las 11 tu amigo recuperado, tal y como habiáis convenido. Te levantas con la necesidad de saber algo más sobre cómo ha acabado la vida del viejo amigo. En el bar de abajo leéis el Diario (porque aquí es El Diario y no El Periódico) y descubres que el artículo gracias al cual conoces más detalles está escrito por una amiga reciente a la que despediste no hace mucho y que no sabe quien fue tu viejo amigo. Podía haber salido sin firmar, como otras noticias que hace, pero no ha sido así. Se dibuja en tu boca la sonrisilla de las casualidades. Ahora iréis al tanatorio y luego comida familiar. Hay que celebrar el cumpleaños de la que te trajo al mundo. Mira tú qué cosas.

…y entonces, comienza la larga despedida de tu viejo amigo.

CONTINUAR�

Elementos de la espiral. Parte I: El caos y el mandar todo a tomar pol saco

Bonita forma la espiral. Expansiva, pero a la vez retraída. Si gira y gira, hasta hipnotiza a los habitantes de las películas de Serie B. Vórtice casero que nos atrae y repele sin ser imán ni muhaydín. Tengan ustedes en cuenta que es la atracción la que cohesiona. Sí, a nivel atómico y a nivel atónito, que no vayan ustedes a decir que no se les llena la boca cada vez que pueden hacer mención a «La Teoría del Caos» en cualquier ámbito doméstico.

Háganse cargo – una vez más – de que necesitamos darnos explicaciones. Pero, si las damos con bata blanca y con una pizarra detrás nos quedamos como más tranquilos. La Teoría del Caos nos dice que la cohesión, el sentido y la existencia en el tiempo de cualquier sistema se basa en la atracción hacia un punto, objetivo, persona, cosa o ente.

áAy! Con lo bien que estaríamos con nuestros sistemas estables, siempre tendiendo hacia la misma dirección y sentido de nuestras vidas. Pero, nos vamos de la olla como garbanzos entripados. De repente, desestabilizamos todo nuestro acogedor y tranquilito persosistema grupal porque no nos creemos eso de la balsa de aceite. Más que nada porque nunca hemos visto una, ni navegando ni en embarcaderos habituales. áHala! áA tomar pol saco todo! áCómo las liamos! áLo estable es una mierda! áViva la incertidumbre! ááViva!!

Agarrando

«Por un lado, existe un atractor por el que el sistema se ve atraído, pero a la vez, hay «fuerzas» que lo alejan de éste. De esa manera, el sistema permanece confinado en una zona de su espacio de estados, pero sin tender a un atractor fijo.» Wikipedia dixit.

No piensen que el caos es estar en medio de la nada o que acabe en destrucción total. El sistema se vuelve caótico cuando tras desestabilizarlo lo volvemos a estabilizar con nuestro buen o mal hacer. El caos es la montaña rusa con sus subidones y sus bajones, no los bajones en sí. El caos es desconcertante porque nunca sabemos cuándo estaremos bien y cuando estaremos mal. Pero, al menos sabemos que lo que es estar, estaremos. La única certeza de un sistema caótico es que siempre en su desarrollo en el tiempo tras una desestabilización llegará una estabilización. El caos es imprevisiblemente cíclico.

Y ¿qué opina la espiral de todo esto? Pues qué va a decir, la pobre; que sufre en silencio el caos. Que si una de las fuerzas que provoca el caos es la de mandar todo a tomar pol saco, la otra tiene que ser la firmeza. Sí, la firmeza. Háganle caso, que de esto las espirales saben un rato. Aunque lo veremos luego, que ahora le viene mal.

Banda Sonora recomendada:
«¿Por qué yo?» x Los Enemigos – Tras el último no va nadie (1994)

Sensación

Busca esa sensación. La de verte un domingo, preferiblemente en invierno, a las cuatro de la tarde andando por las calles anchas y céntricas de una ciudad. Estás y quizá otra persona más en la lejanía o en alguna calle paralela. En los diez minutos que llevas andando a pie, sólo has visto un par de coches. A lo sumo, algún autobús urbano sin pasajeros.

Hay silencio.

Silencio de ciudad, silencio de rumor lejano.

Oyes perfectamente los sonidos que provoca tu marcha. Paso a paso. Clap, clap.

Sensaciones urbanas muy humanas

Ahora, busca el momento. Es ese breve periodo de tiempo en el que percibes sólo espacio. Es el instante que sobrecoge, porque tienes la sensación de que no hay nadie detrás de los muros y ventanas de los edificios que te rodean. Los coches aparcados podrían llevar allí desde hace mucho tiempo. La acera podría llevar años sin ser limpiada, pero ha llovido y la lluvia invernal la ha lavado y ha limpado los coches. Les ha quitado el tiempo de encima.

Sabes que durante ese lapso de tiempo no vas tener ninguna referencia a la existencia de más humanos que el sonido de tus propios pasos. No se oyen ni pájaros. Los edificios, los coches, los árboles, la acera ahora son huellas. Son lo que queda del arquitecto, del ingeniero, del jardinero, del albañil y también de los que alguna vez llenaron la calle con su olor, sus sonidos o sus voces.

Siente, en definitiva, el aturdimiento de ser durante un instante la única persona viva en el mundo. Siéntete protagonista de una película apocalíptica de los 70. Contempla el hermoso cadáver, recién aseado por la lluvia, de una civilización que vivió y que se extinguió sin darse cuenta de que había desaparecido. Sin darse cuenta de que había existido alguna vez.

Elvis lo decía, James Dean lo corroboraba y muchos cantantes lo cantaban: muere joven, deja un bonito cadáver.