Tres preguntas

¿Qué son veinte días en comparación con veinte años? Pues básicamente, son magnitudes difícilmente comparables. No hablamos pues del procaz «veinte-veinte«. Tampoco de los dedos de las manos que ya ni contamos desde que la tecnología nos ha vuelto vagos. Hablamos de tomarnos nuestro tiempo; de no tener que justificar nuestros ritmos ante los que van a toda hostia por la carretera.

¿Quién marca el tempo? En los estudios profesionales de grabación se ocupa la claqueta. En los estudios caseros lo marcan las ganas. Esas mismas ganas son las que nos hacen abrir los ojos cada mañana y levantarnos en lugar de darnos la vuelta y seguir durmiendo. El tiempo se dilata y contrae a voluntad de la motivación. El recorrido para llegar a un punto puede ser presto, tranquilo o incluso larguisimo. Siempre han llegado más seguros los que por su camino han ido tarareando alguna cancioncilla o iban dando saltitos a modo de coreografía.

¿Lo regular en el tiempo es repetitivo y feo o resulta estable y agradable? En un mundo en el que nos desbordan miles de mensajes apelando a la regularidad escatológica, lo regular se ha concubinado con lo políticamente correcto generando monstruos asépticos. Ya ni al gotelé se le respeta. Sólo una buena pared regular puede ayudar a justificar un precio inmobiliario indecente. Quizá lo regular apriete y ahogue como ni Dios lo hacía antes.

Mira quién se amontona por aquéí

Lo despacito es suave y lo suave siempre mola tocarlo. Tocarse da gustito y lo agustito que se queda uno en la cama en cuanto decide, según abre el ojo, que se va a dar la vuelta en lugar de levantarse. Porque levantarse es moverse y si hay que entrar en movimiento, mejor que sea en Movimiento Slow. Disfruten del paisaje.

Banda Sonora recomendada:
«Suavecito, suavecito» x La Marabunta – La Marabunta (1993)

20 días sin actualizar Sr.K no es desidia, dejadez o vagancia. Son cambios de ritmos, nomás.

Testigo

El abuelo ya tiene que andar con cachava. Cada vez tiene menos dientes. Cada vez se le entiende menos. Cada vez que se le escucha menos. La abuela anda más encorvada y su mirada es más lánguida y reprochadora.

Besos de cara contra cara y labios al aire que pinchan y saben a seco. Besos de piel contra piel suave y flácida aún más secos. Amor no mostrado a sus nietos amados. Recuerdos amargos al chocar con el presente, que siempre les parece peor y encima, distinto. Fuera alegre. Dentro triste. Aguantando sin remedio, a ver quien de los dos se va primero. Frivolidades para enfriar el dolor tan caliente que también acecha a los que se les acercan.

A caballo cabeza abajo

Fotos antiguas, psicofotos de guapo, para la inmortalidad. Hay una barandilla, dónde antes nunca la hubo; en las escaleras que huelen a muerte, igual que la despensa. Ruidos extraños cuando parece no haber nadie. Crucifijo, póster casero de David el Gnomo dibujado por un nieto que fue niño y que ahora mira las flores de plástico, las camas de lana, las revistas de tiempos mejores, una puerta antigua que desde hace años cierra mal, una bailarina kitsch decapitada hecha de conchas que lleva desde siempre encima de la mesilla. Cosas del pasado que existen, pero no viven. Objetos, que poseídos en otro tiempo, son un reclamo del tiempo perdido. Cebos para caer en la decadencia

Muerte, relevo. No hay más testigo que la vida.

Banda Sonora recomendada:
«Chico Listo» x Vacazul – Vienen Tiempos (2004).

Tonto miedica, tonto

¿Qué es mejor, ser inteligente o que la gente te crea inteligente? ¿Ser o estar? ¿Tener o parecer? Según Antonivs Velasco (miembro de Los Electrones, esa banda gestacionaria granaína) los seres inteligentes son fríos y solitarios porque entre la chusma no encuentran «retos a su altura». Aunque nunca se excluyen del todo del menos-listo vulgo y nunca pretenden destruirlo. Respetan a los demás e intentan compartir con todos. Son observadores tenaces con una granja de hormigas que resultan ser humanos.

Todo el mundo tiene culo y todo el mundo se cree inteligente. ¿Por qué no? Siempre hay alguien más bajo, más feo o más tonto al lado del cual quedas mejor en la foto. A pesar de lo que digan, es muy fácil parecer mejor haciendo de menos. Los subterfugios y tretas necesarias para tal fin no requieren mucha capacidad intelectual. Que en la foto tengamos una cabeza más de altura que el resto se basa en empujar hacia abajo mientras nos ponemos de puntillas. Eso lo saben hasta las piedras y los movimientos tectónicos.

Si nos ponemos científicos, los tests de cociente intelectual (o cocido ilustrado) son el referente para marcar las diferencias entre los más y los menos inteligentes. Aunque claro, los que salen peor parados en estas pruebas dicen que no son lo suficientemente científicas porque tienen muchos conceptos culturales. Que una cosa es saber de muchas cosas y otra cosa es ser inteligente.

La ensoñación de la tontería produce monstruo

Es curioso. A pesar de todos los esfuerzos del ser humano por ser considerado inteligente no quiere ser listo. Es que los listos son unos listos. Se creen mejores que los demás y siempre están ahí a ver si pillan al resto en un renuncio para dejarles en ridículo. Siempre hablan de cosas que sólo saben ellos para que el resto no pueda participar, los muy taimados. Seguro que lo hacen aposta. Así, ¿cómo esperan que el resto de la gente les trate bien? No es plan lo de estar permanentemente pendiente de que no te dejen en ridículo.

Sin saber del internet, del arte y de películas también se puede ser inteligente. ¿No lo ven? Los grandes estrategas siempre han sido muy inteligentes. Para hacer un buen ataque hay que tener cabeza. Los grandes deportes se basan en la estrategia. Hay que saber, sí señor. Los listos mucho saben de cosas teóricas, sí, pero luego de cosas prácticas de a pie de calle nada.

áDios! que miedo me dan. Siempre ahí juzgándote, recordándote que eres tonto. Es que antes de hablar ya les ves que te miran como cuando miras a los monos. Pero, yo sé de estrategia inteligente y siempre la mejor defensa es un buen ataque, así que antes de que digan nada hostia en los morros, que es mi terreno. De eso sí que no tienen ni puta idea. Pringaos. Vais a llamar tonto a vuestra puta madre.

Banda Sonora recomendada:
«Tonto (como tú solo)» x Individuos – Mi casa en llamas (2007)

Sin ánimo de ofender, sino de apoyar, dedicado al webmaster de la web de Cucaña-NúI

Ingrasos

Cita original: (…) que no pasaba esto ni patrimonio ni ingrasos (…)
Localización: Conversación de mensajería instantánea
Autor: ‘Incluso el Infierno tiene sus leyes’

INGRASOS del Verbo ingrasar

1. Estipendios obtenidos por la venta de aceite (en los países mediterráneos) o mantequilla (en los países más norteños) de segunda mano.

2. Ridículo, nimio, insignificante ‘José Luis es tan ingraso que el otro día casi me siento encima de él sin darme cuenta‘ Dada la pésima calidad de estas grasas recicladas, por los restos de alimentos que contienen, los beneficios conseguidos eran tan bajos que resultaban ridículos.

Entrada de la nueva Semánti.K que se ve por internet. Colección de aparentes errores ortográficos y de expresión que tienen explicación (i)Lógi.K.

Citas de W.C. | fascículo 1 | Libre y rocanrolero

Cita de W.C. - Libertad y Rock

Mamá, de mayor yo no quiero ser artista. Nunca me han gustado las gafas de pasta y el amaneramiento me queda ridículo, porque como bien sabes mamá, soy un poco bruto.

Ya cumplí los dieciocho y puedo tomar mis decisiones, aunque sea dieciocho años más tarde. Os dejo y que conste que no lo he hecho antes porque hasta el día de hoy no tenía claro mi destino. Os agradezco de corazón vuestro alojamiento, vuestro cariño y tus lentejas, pero antes de que cumpla los cuarenta tengo que empezar a ser yo mismo.

Sí, mamá, rocanrol, estrella de rocanrol. Los chavales con los que toco aún no han terminado el instituto, pero tienen energía para dar y tomar. Creo que tenemos futuro. No mamá, dile a papá que a la fábrica va a volver su puta madre… perdón, no quería meterme con la abuela.

Banda Sonora recomendada:
No me gusta el trabajo x Ilegales «Todos están muertos» (1985).

**Citas de W.C. es una serie de fotografías de las pintadas que se pueden encontrar en los servicios de los bares que pueblan el universo conocido acompañadas por un texto que guarda cierta relación con ellas. Para ver todas [pulsa aquí].**

VídeoTrayectos vol. VI: Fisterra + Santiago 01.09.08

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Todos los VídeoTrayectos de golpe en la Categoría VídeoTrayectos.
Lo que prentenden ser los VídeoTrayectos se puede conocer en su primera publicación.

*Contenido extra de este VídeoTrayecto:

El Lagarto de Fisterra

Hay un lagarto gallego en el cabo de Fisterra que sabe gallego, castellano, inglés, francés y un poco de alemán. Vive entre las rocas, justo en la pendiente que va desde el faro al mar. Ese lugar en el que los pregrinos queman sus botas, o lo que tengan más a mano, al terminar su Camino en este fin de la tierra. Precisamente, esto del quemar cosas molesta un poco al Lagarto de Fisterra porque el fuego le acojona mucho, aunque los días de invierno echa de menos a algún peregrino que otro para que le caldee un poco el ambiente. Y es que en el cabo cuando le pega, le pega hasta tumbarte.

Le viene muy bien que además de los peregrinos lleguen turistas que se traen la comida de casa en lugar de irse de restaurante. Él se hace a todo: empanada, filetes, yogures, fruta… La fruta le gusta mucho y las peras le chiflan. Son tan dulces y tan fresquitas… Mientras no le dejen plásticos – que le raspan el paladar al entrar y que le dejan andares raros al salir – como le decía su madre, «es un jabalí». Come lo que sea y con quien sea.

Además, hace buena compañía. Si le ofreces parte de tu comida, se pondrá a tu lado a comer, siempre que no le toques las narices o hagas movimientos extraños. Es muy asustadizo desde pequeño. Cuando acabe, se relamerá mientras te mira y te acompañará hasta que te tomes el postre, por si se te ofrece algo más.

Los días que hace sol se posa en su piedra favorita y se deja llevar por la inmensidad del mar en Fisterra. Suspira de vez en cuando sintiéndose un don nadie ante el gran océano que le llena la vista y luego piensa que vive en un lugar que no está nada mal. Que «está de puta madre», como dice un coleguilla suyo del cabo de Cee.

Al anochecer, se siente guapo y calentorro cuando el inmenso sol rojizo se mezcla con su piel verde fosforito. Vuelve entoces a suspirar porque sabe que cada día es de los últimos europeos en dar las buenas noches al sol.

El faro le alumbra por las noches, aunque tampoco le sirve de mucho tener luz de noche porque en cuanto se pone el sol y refresca le entra una modorra… Es más, si tuviese ganas y subiese todas las noches al faro, se podría dar un festín diario de estúpidas polillas e irritantes mosquitos. Algún día lo ha pensado, pero él está bien abajo, con los turistas, los peregrinos y tal. Quizá alguna nochevieja se dé el homenaje y suba.

Tiene sueño pesado, pero los días de niebla odia a las malditas trompetas de la sirena del faro. Todo el día dando guerra y a un volumen brutal. Si eres lagarto y en lugar de orejas tienes agujeros, el sonido de sirena de niebla se te clava hasta la punta del rabo. Y que no se rompen las jodidas. De 1888 y aún sirven. En esos días se acuerda mucho de su colega del cabo de Cee, que tiene faro, pero no tiene sirena.

Aunque tampoco lo pasa tan mal. Conoce gente, degusta gastronomía internacional, no le cuesta trabajo tener la casa arreglada y todo el mundo dice que vive en un lugar único y mágico. El Lagarto de Fisterra manda saludos siempre a todos los conocidos de los que van al cabo para que también ellos se acerquen a hacerle una visita. Así que dense por saludados. Palabra de Lagarto.

La mosca

Patas tengo, que para mí no vendo

El otro día conocí a una mosca verde de la mierda que se había quedado atrapada en un autobús de esos que llaman de línea regular.

Le faltaban las dos patas delanteras de su costado derecho. Por mucho que intentara ir a algún lado, sólo conseguía darse con los cristales de la ventana del autocar.

Cuando llegamos al destino y salí a la calle de la desconocida ciudad, la mosca parecía fatigada.

Supongo que a día de hoy ya estará muerta. Supongo que se habría equivocado de autobús, que igual quería ir al sur.

*Escrito con papel y boli (¿aún existe eso?) en ruta al Hell Dorado un día antes de que Herenvardo escribiese a golpe de tecla sobre sus lepidópteros sureños.

¿Serendipia?… no, sólo ganas de ver casualidades.

Banda Sonora recomendada:

  • «Colecciono Moscas» x Golpes Bajos – «A Santa Compaña (1984)».

Dedicado al linkado. El mismísmo Sr. Julián nos dio la enhorabuena por el concierto que le dimos mi compadre y yo en primera fila. Seguiremos informando con vídeos, fotos y anécdotas. Así que cuidado, mucho cuidado. Procuren no hacernos enfadar.

La maestría de ser crítico coherentemente

Sería maravilloso que todo el mundo fuese coherente con lo que piensa… Bueno, mejor pensado, no. Si todo el mundo fuese coherente con lo que cree que piensa, se cometerían muchas más atrocidades de las que ya de por sí se cometen.

Imaginemos que un señor o señora, haciendo sus cábalas y silogismos mentales un día por la noche antes de dormir, se le ocurre que toda la gente con perilla merece su desprecio [áMalditos sean!]. Quién sabe… sus deducciones quizá partieron de un pelo de perilla que se encontró en su sopa de pelos púbicos.

En fin, ¿no es acaso una injusticia que este señor o señora desprecie a todos los perillanes por ser coherente con lo que piensa?

Coherencia animal

El absurdo nos rodea y por mucho menos un día se disparó una escoba. Dejando de lado el gran problema de exclusión social que sufren las personas con perilla, la coherencia no sólo es ser consecuente, exige cierto raciocinio.

Hubo una época en la que las escuelas contaban con maestros de coherencia y crítica. Sí señor. Aunque, claro, ninguno de ellos quería ejercer como maestro en coherencia y crítica porque hay que predicar con el ejemplo. Lo dejaron claro en su en su manifiesto contra la enseñanaza de coherencia y crítica: «La coherencia se aprende, no se enseña. Es completamente incoherente enseñar coherencia. Nos declaramos inútiles para la docencia y la ciudadanía»

Sin profesores de coherencia y crítica ¿Está perdida nuestra sociedad en la incoherencia? ¿Es sexy la perilla? … Yo creo que sí [a ambas preguntas].