Letras amusiK.das – Toda la Puta Vida igual

Blasfemando en el vórtice del universoEn Sr.K también tenemos espacio para la pseudoposeía, perdón, pseudopoesía en forma de letras de canciones sin música que nadie conoce y que salen de los lados sanos e insanos de nuestra cabeza. Humilde muestra en público de los papeles que se apilan en la montaña de pendientes.

Hoy, con todos ustedes una letra de momentos oscuros en ratos tenebrosos. No se asusten, es sólo rocanrol (con licencias métricas), pero nos gusta.

TODA LA PUTA VIDA IGUAL

Toda la Puta Vida Igual.
Congelado antes de actuar.
Derrotado antes de luchar.
Toda la Puta Vida Igual.

Te tiembla la voz, bajas la mirada.
Tanto que decir para no decir nada.
¿Es miedo? ¿Acojone? ¿Tal vez hemorroides?
Llueven tantas hostias ¿No sabes de dónde?
El dolor purifica el estado del alma.
La automutilación es dolor para nada.

Y es que mucho pensar te ablanda el cerebro
y te atrapa en un mundo que no es verdadero.
Cayendo en barrena antes de despegar.
Torpiezas con todo antes de caminar.
Toda la Puta Vida Igual.

Toda la Puta Vida Igual.
Congelado antes de actuar.
Derrotado antes de luchar.
Toda la Puta Vida Igual.

Estás tan parado que ni se te ve.
Tan escondido de tu propio ser
que aunque quieras salir a la luz
nunca serás realmente tú.
¿Qué te ayuden? ¿Quién te va a ayudar?
Si no gritas, ¿quién se va a enterar?

No te asustes de ese tío tan feo.
Sólo eres tú con careta de miedo.
áMaldita autocompasión!
Te ha convertido en un mamón.
Toda la Puta Vida Igual.

Toda la Puta Vida Igual.
Congelado antes de actuar.
Derrotado antes de luchar.
Toda la Puta Vida Igual.
FIN de la primera Letra amusiK.da. Habrá más y de mejores humores.

Bendita resaca de maldita lucidez

Bendita resaca de maldita lucidez. La percepción al límite. Oir como nunca el ruido constante y monótono que hace el silencio y no poder dejar de escucharlo porque la palpitación de detrás de los ojos que presiona hacia afuera no nos permite quedarnos dentro de nosotros mismos y olvidarnos de lo que nos rodea. Todo lo vemos, lo oímos, lo sentimos. Todo llega al lado sano – pero noqueado – de la cabeza monstruosamente vibrante. Los objetos, las personas son insultantemente nítidas. Quizá sea la luz de los domingos que resalta como ninguna los poros, los puntos negros y el pelo grasiento.

Sombras capilares

Qué gusto por lo sutil, lo leve, lo etéreo nos brinda la bendita resaca de maldita lucidez. Lo obvio, lo rotundo, lo pesado es una agresión. Nuestro entorno doméstico es amenazador. Ruido, ruido, ruido ¿cómo podemos vivir a diario con tanto ruido? Cómo gritan en la tele. Cómo chillan los vecinos. Y fuera nunca fue mejor. El cielo azul marino que hace unas horas mirábamos en compañía del trino de los pájaros cuando abríamos la puerta del portal ahora es de un azul tan pálido que duelen los ojos. Todo es tan exagerado fuera de casa. Tanto coche, tanto niño gritando por el parque, tanta velocidad alrededor… ¿nadie sabe que hoy es domingo?

No es genial, no es mejor. La bendita resaca de maldita lucidez simplemente, es. El regusto que deja en la boca no es accidental. Es un poso de lo que hicimos ayer. Tan amargo y tan dulce como nos dicte la maldita lucidez de las cosas a toro pasado.

Banda Sonora recomendada:

  • Hoy es domingo x Los toreros muertos «30 años de éxitos» (1986).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/toreros.domingo.mp3

Como decía aquel: «la movida es el alcohol». Dedicado a los que ya no comparten resacas.

La lucha diaria

Me la ha vuelto a liar. Ayer mismo según salía del baño me puso una silla-trampa con cuchillas con la que casi me cerceno las piernas. Cada vez sus escaramuzas son más frecuentes y estoy notando que ya me está afectando a los nervios. Duermo mal y respondo peor cuando me hablan. Estar casi 24 horas al día alerta en tu propia casa te vuelve un poco irascible.

De todas formas, cada vez que sufro un ataque siempre me queda el recurso de la trinchera del salón para guarecerme. Me dolió tener que levantar el parquet y sudé la gota gorda para colocar los sacos terreros, pero desde ese día ni el enemigo ha avanzado ni yo he retrocedido. El alambre de espino le da tanto miedo como a mí.

No le perdonaré nunca lo del gato. Nunca. Sobre todo porque fui yo mismo el que le dio el cachito del filete. No sé como carajo consiguió evitar la bandeja electrificada del frigorífico. Desde entonces, ya no tengo un método fiable para saber si ha manipulado mi comida. Vivo a base de comida enlatada y cacahuetes sin sal, que son lo más aproximado a la fruta fresca que ingiero últimamente.

Hace tiempo que no lanza un ataque aéreo. No consigue ni rozarme. Un día, un morterazo poco atinado – Dios da pan a quien no tiene dientes – destrozó parte de la pared de la habitación de los invitados y su siguiente intento explotó en el salón de los vecinos de arriba provocando dos muertos y la insidiosa visita del perito del seguro que sólo ponía cara de asco cada vez que le caía algo del polvillo de los cascotes de lo que antes eran las paredes del piso.

Sombrajo en el pasillo

Yo sigo con mi táctica de guerrilla-toca-cojones. Le pongo cubos llenos de amoniaco o de cualquier otro producto de limpieza abrasivo en los quicios de las puertas. A veces, sin una regularidad fija, coloco cuerdas de piano cruzadas en el pasillo a la altura de la cabeza y le tiro un par de botes de gases lacrimógenos para que eche a correr. Tiene ya unas ‘líneas de expresión faciales‘ que no le quita ni la mejor crema. Hace poco, he conseguido un revólver – siempre me ha gustado lo de girar el tambor a lo ruleta rusa – y desde detrás del sofá le disparo a las rodillas cuando está desprevenido. áCómo se retuerce el jodido cuando acierto! Él ya se me llevó dos dedos de cada mano con la granada que me explotó en la cara cuando intentaba deshacerme de ella tirándola al patio interior.

No sé ni cuándo ni cómo acabará esto. Sólo sé que tengo al enemigo en casa y que lleva demasiado tiempo. Me tomé demasiado literalmente lo de «ten cerca a tus amigos, pero ten aún más cerca tus enemigos» que me dijo el Padrino (II).

Banda Sonora recomendada:

  • War x Edwin Starr «War»[Single] (1970).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/Edwin.Starr_War.mp3

No jodas, casarnos…

No quiero. No sé. Es que así estamos bien. Bueno, nada es perfecto ¿no?… pero casarnos. No me tientes que me conozco mejor que a ti. Es que es un marrón: familia, restaurante, discoteca, viaje… áBuf! me agobio sólo de pensarlo.


Música NoNupcial [pulsar+escuchar+gozar]

¿No lo sabías? Agnóstico. Lo de Dios nunca lo he llevado muy bien. Me sentiría como escupiendo sobre la hostia. Los curas cuanto más lejos mejor. No, por la Iglesia, no. Como mucho por lo civil. ¿Soso? No sé. Mientras no nos case el alcalde…

De todas formas, ¿para qué? Nuestro compromiso no es como el del resto de la gente. No necesitamos gritarlo a los cuatro vientos. Es tan degradante eso de mi mujer. No, no quiero. No quiero empezar a llamarte mi mujer. Te puedo llamar mi pareja, mi persona especial, mi… no sé. Hay miles de formas bonitas y no-degradantes.

Pasito a pasito

La familia, la familia… Con ir todos los domingos a comer a casa de mi madre ya me vale. Así ya están contentos. Hombre, la abuela no está muy pallá… le haría ilusión, la verdad. A ver ¿tú quieres?… date cuenta que es un pequeño paso para hoy, pero un gran paso para la eternidad.

Yo es que ni me lo pienso. Casarse, a quién se le ocurre… ¿Dónde vas? áOye! ¿Ya estás llorando?… ¿Te has tomado el trankimazin hoy?… Claro, así estás como estás.

*Dedicado a los recién ocultamente casados*

No sé, qué decir

¿Nos gusta decir no? No lo podemos saber con exactitud. Tampoco podemos negar la evidencia de la importancia del no.
¿No es verdad , ángel de amor, que en esta apartada orilla somos unos negados?
– No, pichoncito mío, de ser algo llegaremos a ser nadie, ese vacío en el que ninguno habita.

Si a nadie le importa que le nieguen, ni al mismísimo Jesucristo le molestó, mejor no neguemos que negamos en nuestro día a día (qué lío, ¿no?). Además, usamos muchos tipos de noes. Fuera de los noes que destrozan, hunden y arrinconan a nuestros semejantes en la desdicha por ser negados – y por ende anulados – existen los noes que nos hacen de rogar.
– Oye, ¿qué opinas de ir mañana a comer por ahí?
No sé, seguramente tenga lío. Mira, no cuentes conmigo así de primeras, pero igual si que puedo al final. No sé.
– Así que, no sabes si vas o vienes… ¿No serás gallego?
– Y tú, ¿no serás listilloloscojones?

El no sé

Quiténle importancia, no le den relevancia, niégense a caer en esa negación. La negación debería de formar una frontera, un límite al estilo «hasta aquí hemos llegao». El «no» del «no sé» es un impostor, un fraude que suena a negación, pero que en realidad es ansiosa incertidumbre.

¿Por qué no decimos que no y ya está? ¿Ya no nos fiamos de/a nadie? ¿Rechazamos el libre albedrío que nos dieron los pensadores de la ilustración? ¿Dejamos para mañana lo que deberíamos decidir hoy? Quién sabe. Si no hay nada claro, no implica que todo esté oscuro. Quizá sólo esté un poco empañado por lo aproximado, lo vago y lo sugerido. Puede que la rotundidad tanto de la afirmación y de la negación absoluta ya no nos haga gracia.

Desde aquí y con la luz que hay a estas horas, esa negación emascarada del «no sé» va a ser poesía pura. Nuestra falta de decisión es puro goce estético. «Qui sait, mon amí?», así en francés como que queda más poético, ¿que no?. Será pues que nos estamos afrancesando.

Banda Sonora recomendada:

  • Depende x Siniestro Total «Policlínico Miserable» (1995).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/ST_policlinico_depende.mp3

Más que doble

Siempre, uno es más de lo que parece. Nunca llega a ser dos porque entonces deja de ser uno y pierde su identidad y razón de ser. Además, uno tiene su corazoncito y por naturaleza no lo comparte con cualquiera, sino consigo mismo.

áIdentifícate! áManifiéstate! ¿A quién llevas dentro, hijo mío? Quien fuera poli para tener claro qué es eso de la identidad…

Y todo para dar paso a este extraño corto de animación en el que el mismo personaje de los Autorretretes se busca así mismo y resulta que se encuentra.

Incorregible. ¿Quién se piensa que es este?

Para descargarlo a buena calidad de imagen y sonido pulsen [aquí]. Por cierto, es absolutamente necesario tener Quicktime instalado para poder ver el vídeo a excelente calidad.

No se lo tomen demasiado en serio, por su salud. áViva el vídeo-arte!… Manque pierda.

Confesiones crepusculares

Mírate. En el dedo índice derecho, antihemorroidal y en izquierdo, pomada antihongos, porque en la piscina o vaya-usted-a-saber-dónde se pilla cualquier cosa.

Te miras ambos índices después de lavarlos – porque no se deben mezclas ambas pomadas – y los rozas con sus respectivos pulgares. Además, hoy no te has tomado las pastillas y notas que la urticaria idiopática que va y viene vibra bajo tu piel. Si no rascas, no habrá habones… Si no rascas, no habrá habones…

Te giras y acaricias tus curvas, bueno, tu curva característica de hombre. Con el dedo índice del antihemorroidal escarbas en el profundo agujero de tu ombligo y sacas una pelusilla que tiras al water. Como el dedo huele tras su visita al centro de la barriga, te vuelves a lavar las manos con agua muy caliente. Te acuerdas de un documental sobre gente con manías, fobias y comportamientos compulsivos.

Tras lavarte los dientes, cierras el tubo del dentrífico – tubo que preocupantemente tiene el mismo color que la crema antihemorroidal – con esos dedos índices que no puedes dejar de mirar. Exhalas tu ahora fresco aliento al espejo y mantienes la boca abierta. Entre empastes, fundas, agujeros negros en las muelas y las que echas de menos crees que conseguirás pagar la educación universitaria a los cinco hijos del dentista gracias a la dentadura completa que te tendrán que poner antes de los 50.

Cara en herrumbre

Desde detrás de tus gafas ves que tu ojo izquierdo está irritado por culpa de las gramíneas a las que te has enfrentado esta tarde sólo por salir a la calle.

Observas que los pelos de las orejas te han vuelto a crecer más negros aún, si cabe. Te fijas en el entrecejo y ves que se ha repoblado a pesar de tus esfuerzos a coup de pinza. Y hablando de pelos, mañana habrá que afeitarse y ya estás viendo una cana nueva en la barba. Aunque en peores sitios pueden salir… Abres el armario para comprobar que sólo te queda una cuchilla nueva y que hay poca crema hidratante. Esa crema hidratante que dices a los demás que usas en lugar del after-shave, pero que relamente utilizas en cara y cuerpo como vulgar metrosexual, te afeites o no.

Cortas un trozo de papel higiénico y te suenas los mocos. Vuelves a cortar otro trozo de papel higiénico y vuelves a sonarte los mocos. Carraspeas y toses tres veces. Antes los catarros te duraban dos días. Ahora, dos semanas.

Cierras la puerta del baño y con paso quedo te acercas a tu dormitorio. Según abres la puerta estornudas violentamente tres veces seguidas. La ráfaga de aire frío que entra por la ventana que te dejaste este mediodía abierta ha podido con tus senos nasales. Con el pañuelo de papel menos acartonado que encuentras entre los miles que tienes en los bolsillos del albornoz que llevas puesto consigues detener el hilillo líquido de moco que tu nariz ha comenzado a segregar tras los estornudos.

Ya una vez tumbado en la cama, colirio para los ojos y un chute de spray nasal para cada fosa, por eso del ataque de las gramíneas invisibles. Miras la hora. Poco más de las 12. Preparas el desperador y te das cuenta de que estás cansado, pero no lo suficiente como para caer dormido en 2 minutos. Miras tus libros y revistas. Decides que mañana irás a la biblioteca de una vez para tener algo nuevo que leer mientras esperas al sueño.

Apagas la luz y miras al techo sin ver. Te preocupa sobremanera que no recuerdes qué has comido hoy. Cuando por fin te viene el recuerdo, te giras y cierras los ojos. Con una medio-sonrisa que no se ve, pero que tú sientes te dices: «Mañana, más y peor»