Dos Grados

Ocaso naranja y azul de farolas a medio encender. El centro de la ciudad es de piedras y monumentales edificios. Está en calma. Casi en silencio. Las pocas personas que avanzan sobre el empedrado son silenciosas y solitarias.

El frío tensa la piel de la cara, encoge los hombros y mete las manos en los bolsillos. Los ojos miran a los lados sin mover el cuello. Todo el mundo parece que mira con desconfianza.

Marrones cuadrados y azules del cielo

Luna de noviembre a las siete de la tarde conservada a dos grados. Asomada sobre las antenas de los edificios con un cielo a su espalda que ya está dejando de ser azul marino. Asombrosa claridad y agudeza a pesar de ser de noche gracias al frío que ha limpiado la atmósfera de brumas y a las luces de ciudad que brillan por todas partes.

Antes de que llegue el invierno son buenas tardes de domingo para pasear sin pausa al calor de abrigos, bufandas y guantes.

Banda Sonora recomendada:
“Es lo que hay” x Super Skunk – “Planeta Azul” (1998).



Dedicado a los del grupo de facebook “El Frío de Burgos

Despecho de diario

¿Qué diría su diario a la adolescente si lo hubiese abandonado durante un día? Seguro-seguro que la llave del candado no se abriría a la primera y la adolescente se pondría ansiosa. Después, no encontraría la última página escrita. Pasaría páginas hacia adelante y atrás con los ojos desorbitados mustiando «pero, pero…». El diario vibraría de regocijo sin que la adolescente lo advirtiese cuando comenzase su siguiente truco; mostrar sólo sus páginas en blanco. Entre asustada y cabreada, la adolescente arrojaría el diario a la cama, el cual, como broche final a su travesura, rebotaría blandamente y se quedaría por fin abierto en la última página que su dueña escribió.

No me toques el amor

Abrazada a sus propias rodillas y con los ojos húmedos quemándole, la adolescente miraría largo rato desde el ángulo opuesto de la cama al maldito diario que tan difícil se lo pone. De un brinco perfectamente ejecutado, gracias a su juventud y a las clases de ballet, se tumbaría boca abajo con los pies en alto y al mismo tiempo agarraría con firmeza al travieso diario con las dos manos. Estiraría maquinalmente su brazo hasta alcanzar su boli preferido de la mesa de estudio y suavemente, con algo de reparo, comenzaría a escribir en la hoja en blanco la fecha. Tras una pausa expectante ante las posibles reacciones del diario comenzaría a redactar con su mejor caligrafía
«Querido diario:
Lamento mucho haberte tenido tan abandonado últimamente. Te juro que no volverá a pasar…
»

La adolescente sonreiría cómoda y confiada. El diario se dejaría llevar por el roce del boli, suave y cariñoso, como siempre. Escuchando a través de sus hojas, asentando y guardando secretos como sólo los diarios saben hacer y que tuenti, facebook y fotolog envidiarían impotentes desde la pantalla del portátil que reina sobre la mesa de la habitación.

Banda Sonora recomendada:
“En el 2000” x Natalia Lafourcade – “Natalia Lafourcade” (2002).
http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/natalia_lafourcade.en_el_2000.mp3

PequeRelato agostero – el excursionista reprochador

áAy! Zarza, zarza. ¿Tan rica es tu savia que la defiendes con espinas…

ááAumpf!!

hija de puta?

Banda Sonora recomendada:
“Naturaleza” x Siniestro Total – Siniestro Total II – El Regreso (1983)

En Spotify: Siniestro Total – Naturaleza

Otros PequeRelatos: PequeRelato agostero – Control del espacio-tiempoPequeRelato NevadoPequeRelato lluvioso“Entras” PequeRelato I

PequeRelato agostero – Control del espacio-tiempo

«áHala! áHasta el día uno!. Por Dios, que se haga largo, que se haga largo»*

áBuf!

* Señora montando en un coche en el que espera su marido la tarde de un viernes que, casualmente, es 14 de agosto.

Banda Sonora recomendada:
“Hasta el lunes” x Los Enemigos – La cuenta atrás (1991)

En Spotify: Los Enemigos – Hasta el lunes

Otros PequeRelatos: PequeRelato NevadoPequeRelato lluvioso“Entras” PequeRelato I

La lucha diaria

Me la ha vuelto a liar. Ayer mismo según salía del baño me puso una silla-trampa con cuchillas con la que casi me cerceno las piernas. Cada vez sus escaramuzas son más frecuentes y estoy notando que ya me está afectando a los nervios. Duermo mal y respondo peor cuando me hablan. Estar casi 24 horas al día alerta en tu propia casa te vuelve un poco irascible.

De todas formas, cada vez que sufro un ataque siempre me queda el recurso de la trinchera del salón para guarecerme. Me dolió tener que levantar el parquet y sudé la gota gorda para colocar los sacos terreros, pero desde ese día ni el enemigo ha avanzado ni yo he retrocedido. El alambre de espino le da tanto miedo como a mí.

No le perdonaré nunca lo del gato. Nunca. Sobre todo porque fui yo mismo el que le dio el cachito del filete. No sé como carajo consiguió evitar la bandeja electrificada del frigorífico. Desde entonces, ya no tengo un método fiable para saber si ha manipulado mi comida. Vivo a base de comida enlatada y cacahuetes sin sal, que son lo más aproximado a la fruta fresca que ingiero últimamente.

Hace tiempo que no lanza un ataque aéreo. No consigue ni rozarme. Un día, un morterazo poco atinado – Dios da pan a quien no tiene dientes – destrozó parte de la pared de la habitación de los invitados y su siguiente intento explotó en el salón de los vecinos de arriba provocando dos muertos y la insidiosa visita del perito del seguro que sólo ponía cara de asco cada vez que le caía algo del polvillo de los cascotes de lo que antes eran las paredes del piso.

Sombrajo en el pasillo

Yo sigo con mi táctica de guerrilla-toca-cojones. Le pongo cubos llenos de amoniaco o de cualquier otro producto de limpieza abrasivo en los quicios de las puertas. A veces, sin una regularidad fija, coloco cuerdas de piano cruzadas en el pasillo a la altura de la cabeza y le tiro un par de botes de gases lacrimógenos para que eche a correr. Tiene ya unas ‘líneas de expresión faciales‘ que no le quita ni la mejor crema. Hace poco, he conseguido un revólver – siempre me ha gustado lo de girar el tambor a lo ruleta rusa – y desde detrás del sofá le disparo a las rodillas cuando está desprevenido. áCómo se retuerce el jodido cuando acierto! Él ya se me llevó dos dedos de cada mano con la granada que me explotó en la cara cuando intentaba deshacerme de ella tirándola al patio interior.

No sé ni cuándo ni cómo acabará esto. Sólo sé que tengo al enemigo en casa y que lleva demasiado tiempo. Me tomé demasiado literalmente lo de «ten cerca a tus amigos, pero ten aún más cerca tus enemigos» que me dijo el Padrino (II).

Banda Sonora recomendada:

  • War x Edwin Starr “War”[Single] (1970).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/Edwin.Starr_War.mp3

Momentos íntimos

Pero hombre, ávaya facha!. Recompónganse. No da usted la sensación de ser de los de no-sabe-usted-con-quién-está-hablando. Día duro en el trabajo ¿eh?… Vaya. Así que de nuevo le han pinchado las cuatro ruedas del Audi. Vaya racha más mala…

Tiene usted razón. Nadie se da cuenta. Un cargo de responsabilidad como el suyo exige sacrificios. Sacrificios oficiados por el sumo sacerdote de recursos humanos ¿cierto? Dese la vuelta, por favor.

¿Cómo era? Director de gerencia coordinativa de excelencia relacional con magnificencia suma, sí. Un cargo sin lugar a dudas piedra angulosa, perdón, angular del mundo empresarial. Supongo que tuvo una gran preparación para llegar a tan alto escalafón. Sí, como la del forense para evitar las arcadas en las autopsias.

Agarrabolas

No se preocupe. El látigo y los dildos se limpian fácil. Lo único, si quiere, le maquillo el morado del ojo y le doy otro bote de pomada antihemorroidal.

A usted. Ya sabe que con usted como sumiso soy muy creativa como ama. Aquí tiene su Visa.

Banda Sonora recomendada:
Rómpeme, mátame x Siniestro Total – “Cultura Popular” (1996).