Una de romanos

Doméstica aplicada

Llegaba Julio César, el mismísimo Julio César, a su villa de las afueras de Roma tras varios años de campaña en las Galias sudoroso, sucio y cansado. Calpurnia Pisonis, su mujer de aquel entonces, no respondió a su «Ave!» y sólo le miró con frialdad y reproche.

Sosteniendo dignamente la mirada a Calpurnia, como sólo el mismísimo César podía hacer, contestó de viva voz a la mirada envenenada de su mujer.
– Cariño, ya sabes que sin sacrificio no hay victoria y sin victoria no hay laureles.
Su mujer, con gesto de sopresa, le replicó.
– Y tú… ¿para qué coño quieres laureles si no has cocinado en tu puta vida?

Banda Sonora recomendada:
Romanos x Los Feliz «Aleluya» (1998).

No sé que te iba a decir…

Los que viven en la memoria

La puta la memoria que nos falta cuando más la necesitamos. Siempre la echamos en falta cuando le decimos que venga y no nos hace caso.

La muy silibina nos cuenta cosas que creemos ciertas, cuando sólo son mentiras para tenernos contenos.

Tan juguetona y cruel al mismo tiempo que nos hace recordar miles de datos inútiles y luego nos mantiene en vilo intentando recordar qué hemos comido hoy.

La muy desalmada nos deja más desamparados cuanto menos jóvenes somos. Siempre ha preferido los tiempos de gloriosa juventud que los de la modesta senectud.

Nos droga con melancolía hablándonos de tiempos pasados y de personas que no hemos vuelto a ver. Sólo lo hace por reirse de nuestra débil humanidad.

La puta la memoria a veces nos hace viajar en el tiempo y el espacio como geniales astronautas y nos devuelve al presente de manera abrupta mientras nos dice al oído: «eres un iluso».

Banda Sonora recomendada:
«Pensando no se llega a na» x Josele Santiago – Garabatos (2006)

Azul y naranja o una historia del oeste

Azul y Naranja

Blind man, blind man x Herbie Hancock «My point of view» (1963).

Azul y naranja son los colores del horizonte del camino. Siempre en una eterna puesta de sol. Caminando de este a oeste. Evitando a cada paso que el sol se vea del todo. Con un cielo azul en estado puro; sin sol ni luna, sólo azul. Sin más luz que la propia luz del azul, la del momento anterior a que llegue la oscuridad.

Azul y naranja unidos a la altura de los ojos. El naranja es del lienzo terroso que será notario de nuestras huellas aún por hacer. Andar sin prisa y sin pausa. Es echar una carrera al sol. No dejar que la intensidad de ese azul luminoso decaiga. Sin ir tan rápido como para que sol nos soprenda por el horizonte y nos ciegue ni tan despacio como para que la oscuridad que vemos al mirar atrás nos rodee.

Es mejor no mirar hacia atrás mientras se anda porque no se ven los pasos que se dan. Al mirar atrás, sólo se ven huellas. El camino andando con pisadas decididas y con pasos erráticos imposibles de desandar. Para mirar la ruta andada siempre es mejor buscar un momento para hacer posta. Sentarse y observar atentamente por dónde se ha venido. Con la mirada hacia el este, el azul es casi negro, el naranja es marrón y en medio de los dos está la fría y olvidadiza oscuridad. Es normal sonreir cuando se descubre que de entre esa negrura, que puede llegar a atraparnos si nuestra parada se prolonga demasiado, surgen los primeros brillos de las estrellas que nos atraen como sirenas.

Avanzar hacia el azul y naranja del oeste exige ciertas maneras y posturas. Con la vista centrada sólo en el intenso azul no se ven las piedras que surgen en el camino. Mirar sólo a la vasta extensión de tierra naranja inexplorada puede generar pánico al ver que no tiene pisadas de nadie ni caminos marcados por los que empezar a avanzar. Cuidado. Con la vista llena de suelo y el miedo por las venas el caminar se detiene y llega la oscuridad llena de consoladoras y frías estrellas.

Todo es cuestión de un buen porte al caminar. Tan simple como poner el cuello en una postura natural, sin forzarlo. Ser otra vez ese primate que se irguió sobre sus patas traseras, se fijó en el azul y naranja del horizonte del oeste y decidió que caminando nunca perdería de vista este precioso espectáculo. Quizá ese primate no sabía a dónde ir, pero sabía hacia dónde orientarse.

Aunque todo esto fue escrito antes de conocer el blog necesario Caminando en el Desierto, indudablemente este texto tiene mucho que ver con Fran y su manera de ver la vida.

«Entras» – PequeRelato I

Entras rompiendo baldosas con tus nuevos tacones. Así, desde arrriba, el gesto altivo te queda como más alto.
¿ con tacones? Ah, vale. Es que has ido a la pelu.
¿Te has fijado tú en que tengo gafas nuevas?
Seguro que sí. Vigilarnos mutuamente, es lo único que sabemos hacer desde hace tiempo el uno con el otro.

Maria Pita Pita Del...

Banda Sonora recomendada:

  • Regreso al sexo químicamente puro x Ilegales «El día que cumplimos 20 años» (2002).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/ilegales_20an_sexo.quimicamente.puro.mp3

Dedicado a María Pita por decir lo de «Quien tenga honra, que me siga», a todos los que intentan conservar su dignidad, en particular la canción a Herenvardo y la foto a uno que seguro le suena de algo: duados76.

Guirífobo

En estas fechas tan señaladas; versos estivales Sr.K. Ni refrescan, ni abanican, ni tienen estructura métrica decente, pero es que es verano áqué carajo!

Si guiri marcha, guiri puesto.
Si guiri gasta, lo hacemos nuestro.
Sólo buscan un disneygüorl
de alcohol, pintxos y algo de sol.

áQué buena fiesta! áQué cachondeo!
áCómo lo pasan estos pendejos!
No saben que al trasnochar
hay que saber madrugar.

En corrales, como pienso,
es donde quieren estar.
No formar parte de ésto
que algunos llaman viajar.

La estulticia me rodea.
Bien de allende los mares
o de la cercana frontera.
Todos al cabo son
hijos de la misma perra.

Al fondo, siempre al fondo

No lo intenten en su casa. Háganlo en su lugar de vacaciones. Destrocen su habitación de hotel como rutilantes estrellas de rock.

Banda Sonora recomendada:

Observaciones impertinentes

No sé que pasa, que lo veo todo raro. Bueno, más bien veo a la gente como con actitudes extrañas. Más exactamente a las mujeres. Y eso que no son ni las 9 de la mañana de un día de entre semana y no he bebido. Hoy las chicas me miran por la calle según paso a su lado. Simplemente, asombroso.

Alguna me ha mirado fijamente a los ojos y he evitado su mirada airado. Otra me ha parecido como que me lanzaba un beso. Aunque eso ha sido después de que una madre con sus hijos, camino de la escuela, me guiñara un ojo. Las sonrisas que me dirigen son desconcertantes.

áPusilánime de mí! nunca me había pasado algo así. Mira a esa, ¿que no se está pasando la lengua por el labio superior mientras me mira?… Joder, esto ya me está poniendo nervioso por no decir otra cosa. Esto es una broma de mal gusto que me gusta demasiado. Las miradas y los cuchicheos señalándome no cesan.

Mira tú por dónde quién mira a quién

Va a ser por eso por lo que hoy camino con decisión. Y es que hoy, me he afeitado. Ya lo decía mi madre, que así estoy más guapo… y el resto de las féminas opinan lo mismo.

áMecachis! Para ser bello hay que sufrir y para tener vello sólo has de ser tú mismo/a.

No se precupen por mis barbas. Es todo teatro e ideas del lado sano de mi cabeza.

Banda Sonora recomendada:

*[«Esta noche me voy a bailar» es una canción original de 1988 de Los Coyotes]