Dejarse llevar, dejarse ir

Suele ser casi inmediato. Alejarse de pacederos habituales genera regocijo. Según llegamos a la estación de tren o de autobuses, todo parece más liviano. Según vemos por la ventanilla que la ciudad, que nuestra ciudad, queda atrás la mente se vacía de las cosas que nos vienen todos los días con acuse de recibo y pagaderas a 30 días.

De pronto, estamos en tierra de nadie. En ningún sitio. El vagón o el autobús no están, van. Y mientras van sólo están en cada sitio microsegundos. Y cuando llegan a su destino, como si de china en tirachinas se tratase, rebotan y convierten el destino en origen y el origen en destino por su simple naturaleza de línea regular.

Yendo de ahí

No es por lo nuevo, por lo diferente que hay fuera de nosotros, si no por lo expuestos que nos sentimos fuera del nido. Los mecanismos de acción y pensamiento perfectamente engrasados y operativos cuando estamos embebidos en nuestro entorno cercano, chirrían y crujen fueran del tiesto. Todo no-probar, no-ir, no-venir, no-hablar es inútil para intentar reajustar nuestros mecanismos. Todo no-querer hace que aún chirríen más. Hay que dejarse de tecnicismos y dejarse llevar, dejarse ir.

Lo mejor para dejarse llevar es tirar lastre. Vaciarse de las cosas que nos llenan la cabeza en nuestro entorno íntimo-cercano. Claro que vaciarse de uno mismo produce rubor… Sentirse desnudo es desconcertante y sonrojante, pero también hay que tener en cuenta que hay gente nudista que no se avergüenza de su blanca desnudez. Además ¿quién no anda en bolas por su propia casa? De la casa a la calle sólo hay una puerta que como mucho tiene 20 cm. de grosor…

Si viajar no es sólo desplazarse en el espacio sino también en nuestra mente, quizá los viajeros lisérgicos conozcan más mundo que nadie. O tal vez, para los viajeros terrenales lo importante no sea conocer mundo, si no la experiencia lisérgica en sí que produce el viajar. El viaje, en cualquiera de sus acepciones, crea dependencia y es sabido que para dependiente no vale cualquiera.

En sus próximas vacaciones, aconsejamos desde Sr.K que viajen ustedes: que en lugar de a la playa vayan al mar, que en lugar de ir al pueblo vayan al campo y que se encuentren mucha gente desnuda en sus destinos.

Donosti – 21.04.08

Banda Sonora recomendada:
Viajes Exóticos x Daniel Higiénico – Flipando el Doble (1998).

De la serie Vagar no es de vagos en Sr.K, del lado sano de mi cabeza
[Ver serie completa]

5 opiniones en “Dejarse llevar, dejarse ir”

  1. “Lo mejor para dejarse llevar es tirar lastre”.

    Discrepo.
    Lo mejor para dejarse llevar es llamar a Cruz Roja/Salvamento marí­timo.

    ^^

  2. Yo, para no romper la tónica de discrepancias, DISCREPO EN LA BANDA SONORA:

    Deberia ser “Viaje con nosotros” de La Orquesta Mondragón.

  3. De acuerdo, con lo de la Cruz Roja. Es lo único que funciona cuando no funciona nada ;-P

    No de acuerdo con el “Viaje con nosotros“. Está demasiado manida. Antes que esa canción, hablando de viajes, hubiese metido “Lucy in the Sky with Diamonds” de los cucarachos estos de Liverpool.

  4. …Me gusta más la orqueta Mondragón que los Beatles hasta si hablamos de los disfraces con los que se vestian. (vease la peli del submarino amarillo ese…)

    … y si hablamos de música… no digamos: Ese Gurruchaga desatado, ese guitarrista tocando con los dientes… ¿Morcilla o Roast Beef?… millones de personas en el mundo prefieren el Rosbif, pero yo me quedo con la morci.

    Acepto Daniel Higiénico como animal de compañia. Una vez más tengo que darle la razón, Sr. K

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