La hora señalada

Todo consiste en mirar de vez en cuando unos números que varían. ¿Cuándo ha llegado la hora? El cuerpo me pide ya, pero aún falta un luego para el ya. ¿Qué hacer? ¿Vivo engañado? Los números dicen que no y por mucho que lo intente no puedo hacer que avancen. Los muy cabrones…

Me quedaré en espera. Siempre esperando. Puedo quedarme aquí. Mirando al frente, hacia abajo, a la derecha… incluso a la izquierda. Puedo morderme los padrastros. Balancear mis pies…

Será que a los demás no les viene bien ahora. Pero, es que también están esperando. ¿Quién ha puesto entonces la hora señalada? No voy a ser yo quien pregunte. Si nadie dice nada será porque están de acuerdo con la hora señalada. Aunque, ellos también miran alrededor sin ver, como yo. A ver si van a estar también pensando que ahora sería buen momento para el ya… Igual los números están equivocados.

Expectante Expectativa

Bueno, parece que el momento definitivo se acerca sin moverse. Algunos hasta se han levantado y caminan. Parece que están impacientes. No sé, me siento un poco estúpido. Los números parece que cambian más despacio. Tanta impaciencia a mi alrededor me provoca impaciencia. Ya falta menos.

Pero, ¿esto qué es? ya hemos pasado la hora señalada. Todos nos mirarmos, ya mirándonos, pero evitamos la mirada inquisitiva e inquieta de los demás. Nadie es capaz de preguntar «¿qué pasa?».

Ya se han ido los primeros. Me estoy planteando seguir su ejemplo, la verdad. ¿Por qué esta hora señalada? Ya hace demasiado tiempo que pasó. Los pies me duelen de estar de pie y nadie dice nada. Ya estamos sólo por estar. Me tendré que ir. A ver si vengo para la próxima hora señalada y me entero del motivo de señalar precisamente esta hora. Tampoco voy a preguntar a nadie por qué se ha puesto esta hora. Te miran muy raro si preguntas ese tipo de cosas. Incluso te miran peor si dejas de ir a cada hora señalada.

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11 opiniones en “La hora señalada”

  1. la espera siempre es mejor que el resultado.
    bendita la tarde-noche antes de que llegaran los reyes, magos, bendita la espera de una llamada, una carta, un mail, o una sonrisa; benditas cañas entre espera.y espera…
    bendita incertidumbre de la vida, maldita tristeza del indiferente que ya no espera nada

  2. ¿Descolocado? … a mi me pasa al revés, Xuxa no es que me coloque pero desde luego, ME PONE … en mi sitio.

  3. _SOM_, doy fe de que ha sido una ardua labor de arqueologí­a por la red el conseguir la mencionada canción. Nuestra tardí­a adolescencia le debe mucho a esa canción en pueblos del Cerrato…

    anuska, es cierto que la espera de “grandes eventos” es en ocasiones deliziosa (como dice un buen amigho) e incluso mejor en ocasiones que el propio evento en sí­ (no me hagan hablar de Chuck Berry en la Ciudad Braví­a, no me tienten). Pero, ¿qué ocurre cuando la espera se convierte en pereza? Es fina la lí­nea entre esperar conseguir una oportunidad y pretender que te den todo hecho.

    Blogofago, Xuxa y el Telecinco dorado es un referente para mi generación. Sr.K tiene más cerca a Xuxa que a Tom Waits. Reconozcamoslo. Encantado de descolocar.

    POL POT, vive usted anclado en pasado. ¿No sabe que después de Xuxa llegó Natalia, destronó a Xuxa y la dejó a la altura del barro?

  4. la Xuxa me pilló fuera de onda y la veo un poco “irreal” pero la tal Natalia es barrio puro, huele a fritanga y churros, uhhmmmmm. es lo que tiene aproximarse a la tercera edad, la infancia regresa desbocada.

  5. entonces sr. k, como decí­a seguridad social…

    “Acción, libertad de pensamiento
    Acción, con el cerebro y el corazón
    Acción, anulando el estancamiento
    Acción, para iniciar, nuestra revolución
    áQue nos vaya bien!,
    ávamos a pasar a la acción!”

    y que cada uno se busque su propia revolución!

  6. … no es que no babee delante de las nuevas estrellas de la tv infantil… es que paso de aprenderme los nombres.

    Eso sí­, levanto mi copa por Miriam Dí­az Aroca y sus azofaifos…

  7. Por algún motivo que desconozco retengo un dato absurdo del que gustosamente me desprenderé aquí­.

    Una de las integrantes del grupo de chicas que acompañaban a Xuxa (Las Paquitas), Ana Paula Almeida, tuvo un sonado romance con el sin par Romário.

  8. …Por lo que leo, a todos los del relato les gustaba (o les habí­an dicho que les tenia que gustar) lo mismo, en el mismo sitio y a la misma hora.

    ¿También por el mismo sitio?

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