No sé, qué decir

¿Nos gusta decir no? No lo podemos saber con exactitud. Tampoco podemos negar la evidencia de la importancia del no.
¿No es verdad , ángel de amor, que en esta apartada orilla somos unos negados?
– No, pichoncito mío, de ser algo llegaremos a ser nadie, ese vacío en el que ninguno habita.

Si a nadie le importa que le nieguen, ni al mismísimo Jesucristo le molestó, mejor no neguemos que negamos en nuestro día a día (qué lío, ¿no?). Además, usamos muchos tipos de noes. Fuera de los noes que destrozan, hunden y arrinconan a nuestros semejantes en la desdicha por ser negados – y por ende anulados – existen los noes que nos hacen de rogar.
– Oye, ¿qué opinas de ir mañana a comer por ahí?
No sé, seguramente tenga lío. Mira, no cuentes conmigo así de primeras, pero igual si que puedo al final. No sé.
– Así que, no sabes si vas o vienes… ¿No serás gallego?
– Y tú, ¿no serás listilloloscojones?

El no sé

Quiténle importancia, no le den relevancia, niégense a caer en esa negación. La negación debería de formar una frontera, un límite al estilo «hasta aquí hemos llegao». El «no» del «no sé» es un impostor, un fraude que suena a negación, pero que en realidad es ansiosa incertidumbre.

¿Por qué no decimos que no y ya está? ¿Ya no nos fiamos de/a nadie? ¿Rechazamos el libre albedrío que nos dieron los pensadores de la ilustración? ¿Dejamos para mañana lo que deberíamos decidir hoy? Quién sabe. Si no hay nada claro, no implica que todo esté oscuro. Quizá sólo esté un poco empañado por lo aproximado, lo vago y lo sugerido. Puede que la rotundidad tanto de la afirmación y de la negación absoluta ya no nos haga gracia.

Desde aquí y con la luz que hay a estas horas, esa negación emascarada del «no sé» va a ser poesía pura. Nuestra falta de decisión es puro goce estético. «Qui sait, mon amí?», así en francés como que queda más poético, ¿que no?. Será pues que nos estamos afrancesando.

Banda Sonora recomendada:

  • Depende x Siniestro Total “Policlínico Miserable” (1995).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/ST_policlinico_depende.mp3

8 opiniones en “No sé, qué decir”

  1. Lo malo del no es comenzar y cogerle el gustillo y no parar.
    Por cierto, qué cosa es lo de la foto. ¿No será un ingrediente postmoderno de olla podrida? Si es así­, me paso al pollo de corral…

  2. Muy filosófico, y creo que hay algo que tu subconsciente deja entrever. Leo la entrada y reflexionas respecto al “no se” al “quizas” pero siempre en un sentido de negación, ¿acaso no podria el “no se” transformase en Si? en realidad sabes que no.
    Yo me di cuenta hace tiempo de algo, todo lo que no es un “Si” lo considero diréctamente un “no” ya se utilice un sustitutivo absoluto o parcial, dañino, compasivo etc etc, me importa una mierda. Hay poco tiempo, mala leche, y pocas ganas de repetir las cosas, si no es un “si” no es un “si” sea lo que sea.

  3. Pues… yo un poco como Sergio45.

    No sé si es que me estoy haciendo viejo (que también), pero según pasa el tiempo más pesado me parece andar dando explicaciones a gente que no las quiere oir.

    ¿-“vienes a la cena?

    -No, no voy a poder.

    – ¿pero como que no vas a poder?… a ver ¿que tienes que hacer?”

    …estoy hablando de gente que no son amigos/colegas,… por ejemplo compañeros de curro, etc…

  4. Me parece que el “No sé” a veces es exactamente eso, que no sabés. Ni más ni menos. Pero ir por la vida dando Noes muy rotundos puede volverse trabajoso. El No sé, en el sentido de negación encubierta, puede volverse más escurridizo, y además deja la puerta abierta por si cambiás de opinión. Te pongo dos ejemplos.

    1) – ¿Vení­s a tomar un café luego?
    – No
    – ¿Por qué no?
    – Porque no.
    – ¿Pero por qué?
    – Porque no, no quiero ir.
    – Tí­o, qué mal rollo.
    – No, simplemente prefiero irme a mi casa.
    – Anda, que te den, vete ya.

    2) – ¿Vení­s a tomar un café luego?
    – No sé
    – Venga, si eso me das un toque, majo.
    – Hala, nos vemos, guapa.

    Las conclusiones hacelas vos.

  5. Los japoneses tienen el no rotundo como una falta de recato y educación. Así­, todos los hablantes entienden que cuando alguien da demasiados rodeos, está diciendo nones. Yo, Sr. K, qué quieres que te diga… No sé.

  6. … pues yo creo que la foto es de un tapón de cerumen con sus pelillos adheridos.

    No hay peor sordo que el que tiene que ir al médico a que le quiten el tapón.

  7. Al final me convenzo, gracias a ustedes, amados comentaristas, de que el «no sé» es una negación a pesar de que pensaba haberla desenmascarado.

    La diferencia está en que una negación rotunda ââ?¬â?? y maleducada ââ?¬â?? duele inmediatamente, como una patada en la espinilla. Un «no sé» Duele a posteriori y dura más, como una patada en las gónadas. El «no sé» juega con la esperanza de los desesperados.

    Cuánta perversidad y poética hay en esas dos palabras…

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