Al deseo se le ve el cartón

Es ya sabido y consabido que a Bryan Ferry le huele el aliento y que los iconos hace mucho que dejaron de estar en las iglesias para asentarse en el escritorio de Windows. A estas alturas de la cultura occidental, también es sabido que ya el modelo no es ejemplo, sino espejito mágico, que los modelos son televisivamente «súper» y que además la modelo más conocida a través de los tiempos es de Barcelona y es cárcel.

Pero, es que están ahí. Modelos que nos observan desde la parada el autobús o que retan a los conductores a conducir sin mirar a la carretera alteran el alto y bajo instinto. Que insignes blogueros hagan correr ríos de bits en honor a esas imágenes del otro lado del cristal dice algo. Ellos dicen Deseo y en Sr.K decimos que ante los sofocos primaverales un poco de Mundo Realââ??¢ aplaca el calor mejor que un cubito de hielo pasando desde el coxis a la nuca. Piensen que seguramente a la mirada y remirada Irina Sheik no le guste que le pasen hielo por la espalda. Seguro que le gusta más que se lo pasen de la barriga al cuello con sus correspondientes dos paradas técnicas.

Cabeza de Mujer - Stephan Balkenhol

Nuestra vista nos engaña y nuestras ganas – también llamadas deseo – más. La noche no es oscura, es más bien borrosa. Sólo al amanecer, los poros, los granos y la asimetría aparecen ante nuestros defraudados ojos. Y es que frustra. Una legión de frustrados no pueden estar equivocados. Nos dice la sabiduría popular: «el pelo del conejo, del color del entrecejo». Y el espíritu de la mañana después nos muestra que la bellocino Beyoncé lleva pelo de muñeca y que a la diosa de ébano se le ve el cartón.

Occidente ¿qué te queda cuando el cartón-piedra parece cartón-piedra? A ver si ahora vamos a tener que desear a nuestras y nuestros conciudadanos a pesar de sus malos acabados de serie.

Que vuelvan los genios que Ikea expulsó de las lámparas y que nos den tres deseos, como era tradición.

Banda Sonora recomendada:

  • áCuánta belleza! x Ilegales – El apóstol de la lujuria (1998).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/ilegales.belleza.mp3

Citas de W.C. | fascículo 2 | No me sigáis

Citas de W.C. - No me sigáis, no sabéis dónde voy (pues dilo, tonto)

Va a estar usted muy equivocado, caballero. Con el carné oficial de gurú-oráculo no pretenderá ahora decirnos lo de «no les incumbe». Mire usted que ya me costó lo de tragar con lo de los seres bondadosos que nos llevarán en sus naves al paraíso. Lo de la poligamia se me dio bien al principio – aunque eso de que todos mis hijos se parezcan entre ellos y ninguno se parezca a mí como que me incomoda un poco. Tampoco me voy a quejar de nuestra máxima «lo tuyo es mío y lo mío es tuyo» porque nunca antes había jugado tanto a la play.

Pero entiéndame, entiéndanos; de cerca y en camiseta, somos simples humanos necesitados de un poco de cariño del líder. ¿Acaso no lame el pisoteado la suela de la bota que le aplasta la cara contra el suelo? Le informo: lo de «dar amor sin esperar nada a cambio» es una frase hecha. Que hasta el más romanticón espera recibir algo de lo que aprovecharse de su amor. Así que, no nos toque la moral – que siempre con su guía será recta e impoluta – y díganos a dónde va con esa hermana menor de edad y la caja fuerte con el mundano dinero del que nos desprendimos al unirnos a usted. ¿En serio que no nos va a decir dónde va usted?

Banda Sonora recomendada:
¿Quién es usted? x Los Acusicas “Yo maté a Kenedy” (2005).

**Citas de W.C. es una serie de fotografías de las pintadas que se pueden encontrar en los servicios de los bares que pueblan el universo conocido acompañadas por un texto que guarda cierta relación con ellas. Para ver todas [pulsa aquí].**

Simpatía por empatía

Una persona tan venerable como puede ser Eduard Punset hablaba hace unos días sobre la empatía entre los seres humanos. La empatía es en base la capacidad de ponerse en el lugar el otro y actuar teniendo en cuenta que lo que hagamos puede afectar tanto negativa como positivamente a la otra persona. Todos tenemos personas venerables a nuestro alrededor que respetamos y a veces hasta literalemente veneramos como un pupilo venera a su maestro. Las ideas y decisiones que esos venerables tengan nunca serán censuradas por nosotros, vulgares gusanos que caminamos a su lado. Como mucho, nos atreveremos a opinar sobre ellas, pero nunca las censuraremos. Juzgaremos, pero no condenaremos.

Estas respetables personas son capaces de escoger de entre el cornezuelo y el centeno y relacionarse con personas dignas de su honorabilidad. Es agradable comprobar que uno no es tan malo como se autoconvence cuando tiene entre su círculo de amistades a una de estas personas venerables. Pero, como siempre, hay peros. A veces, esta persona juciosa y respetable atrae a su círculo de gentes honorables a algún elemento extraño que no pega ni con cola. ¿Cómo puede arrimarse a alguien incoherente, egocéntrico y superficial? ¿Era mentira todo lo que creíamos del venerable hasta el momento? Realmente, ¿no será una persona respetable, sino un excelente actor?

Simpáticos empááticos

Cómo decirle. Cómo hacerle ver que esa persona incoherente no puede encajar en su círculo relacional y mucho menos con él o ella misma. Siempre queda la duda de que habrá algo más, que debajo de la superficialidad habrá honorabilidad y respeto. Y precisamente por eso, por respeto a nuestra persona venerable intentamos tratar al elemento extraño como uno más. Buscamos la empatía con el punto discordante. Pero, si no hay mata, no hay patata y sólo nos queda ser simpáticos ante su ausencia de profundidad. Simpatía por empatía con nuestra persona venerable en definitiva. ¿Nos obliga entonces a ser falsos el respeto hacia nuestra persona venerable? Qué conflicto de conceptos, pardiez.

Y es que todo viene porque somos humanos. Porque tenemos pulsiones que nos hacen tomar decisiones incongruentes en momentos de poca lucidez. Que no somos perfectos y los hechos puntuales mientras no sean rutina no nos convierten en malas personas. Ser venerable no es ser perfecto. De todas formas, al final todo vuelve a su ser. Apesadumbrada, nuestra persona venerada siempre acaba admitiendo que estaba equivocado/a y quería ver algo más en la otra persona, cuando sólo había de menos. El sexo y el cariño, en presencia y/o ausencia, vencen a nuestros valores morales e intelectuales y nos echamos a perder. Pero eso, es otra historia.

Banda Sonora recomendada:

  • “¿Por qué voy a tratarte bien?” x Los DelTonos – “Ríen mejor” (1996).

El Hombre Sentado a la Puerta

¿Cómo era esa historia?… Ah sí, la del hombre sentado a la puerta. No sobre. No delante. No en ella. Estaba sentado como quien está sentado a la mesa, preparado, pero sin hacer nada más que estar.Hombre a la Puerta

Siempre estaba allí. Miraba a diestra y siniestra, arriba y abajo. A veces, alguien respondía a su mirada. Incluso había personas que se paraban frente a la figura sentada. Simplemente, detenían su marcha y se quedaban ahí, de pie. En ocasiones, sólo estaban un rato en silencio mirando con curiosidad al hombre y a continuación, seguían su camino. Otras veces, había personas que cruzaban alguna palabra desde la situación de atalaya que les brindaba el estar de pie. Y es que la gran mayoría no se atrevía a acercarse más. Era un hombre sentado a la puerta, demasiado extraño para estos tiempos que corren…

A pesar de todo, fueron más de dos los se atrevieron a sentarse al lado del hombre. Charlaban algunos ratos. Ratos que a veces eran minutos, otras veces horas y, en escasas ocasiones, noches enteras.

Cuando alguien le preguntaba el motivo de estar a la puerta, siempre respondía que una vez se convirtió en el hombre que toda mujer querría, pero que ninguna desearía. Un día se dio cuenta de que ya era tarde para dejar de serlo. Incluso, no recordaba como era antes de ser ese tipo de hombre.

La gente en el mundo de lejos

Desorientado, vagó buscando en los demás y sólo encontró un punto de no retorno; lo que sospechaba. Así que se detuvo y se sentó a observar al resto de personas del mundo. Quería llegar a comprender a la gente. Quería entender por qué dicen las cosas que dicen y por qué hacen las cosas que hacen. Quería comprenderlo para un día cualquiera levantarse y caminar cómodamente con la gente que pasaba todos los días por delante de él.

Cuando le preguntaban si esperaba a alguien, decía aguardar a alguien que le esperase a él. Acompañaba su respuesta con una mueca de sonrisa, bajaba la mirada y a continuación decía pero, sé que ese alguien también estará sentado a otra puerta.

Momentos íntimos

Pero hombre, ávaya facha!. Recompónganse. No da usted la sensación de ser de los de no-sabe-usted-con-quién-está-hablando. Día duro en el trabajo ¿eh?… Vaya. Así que de nuevo le han pinchado las cuatro ruedas del Audi. Vaya racha más mala…

Tiene usted razón. Nadie se da cuenta. Un cargo de responsabilidad como el suyo exige sacrificios. Sacrificios oficiados por el sumo sacerdote de recursos humanos ¿cierto? Dese la vuelta, por favor.

¿Cómo era? Director de gerencia coordinativa de excelencia relacional con magnificencia suma, sí. Un cargo sin lugar a dudas piedra angulosa, perdón, angular del mundo empresarial. Supongo que tuvo una gran preparación para llegar a tan alto escalafón. Sí, como la del forense para evitar las arcadas en las autopsias.

Agarrabolas

No se preocupe. El látigo y los dildos se limpian fácil. Lo único, si quiere, le maquillo el morado del ojo y le doy otro bote de pomada antihemorroidal.

A usted. Ya sabe que con usted como sumiso soy muy creativa como ama. Aquí tiene su Visa.

Banda Sonora recomendada:
Rómpeme, mátame x Siniestro Total – “Cultura Popular” (1996).

áSinvergüenza!

Así, de repente ¿no? Mucho-mucho, venga-venga-vamos y luego más tirado que una colilla. No es cuestión de constancia. Es cuestión de compromiso. Ser Señor «no es cuestión de pundonor, / porque eres tú el bufón». Porque por mucho que bufes y rebufes y que el tiempo no te llegue al cuello – porque nunca usas camisas – en este teatrillo de todo a cien el chou debe continuar. Porque no hay Señor sin chou ni chou-chou sin señor amanerado a su correa.

Tú. «Con todo lo que yo he hecho por tí…». Ahí andas. Picando de flor en flor. A veces sí y a veces no. Tanto tiempo… ¿por quién cuenta?. Ser Señor es llegar ya a una edad. Es llegar por llegar. ¿Qué queda de aquellos tiempos de furia, tempesades y calmas molestas? ¿Molesta la idea de ser Señor? Ideas, ideas… «Te rogamos que no nos des ideas, / tenemos suficientes / y son mucho más feas».
«Precisamente aquí. / Precisamente a mí. / Precisamente a ti. / Precisamente así». Y eso que ha sido algo gestado desde dentro y sacado afuera, desnudo, al frío exterior. No, no me lo tomen literalmente. No hablamos de paridas ni de partos. Como mucho de una partida, que no es de mus precisamente. Algo salió y creció fuera del Señor, fuera lo que fuera desde su fuero interno.

Volar del nido. Salirse con la suya y Dios en la de todos. El límite entre una idea divertida-intelectualiode y sencillamente hacer el chorra es tan fina como un papel de fumar tiras de plátano secadas al sol. áSinvergüenza! La próxima me deja usted la tarea hecha. Que luego la gente hace preguntas incómodas. Dejar abandonado a un Señor es peor que abandonar a un cachorrito. Al cachorrito cualquiera le hace un hueco en casa. A un Señor cualquiera le dice que no puede entrar.

Paleta sin paleto

Pues eso. Que no hay autorretretes.org que pueda con Sr.K. Las canas son un grado y las cañas tienen sobre 4 grados y se sirven a 8 grados celsius. Seremos quedos en nuestro cantar, pero no hemos muerto. Sólo estábamos cogiendo carrerilla.

Banda Sonora recomendada:
Precisamente así x Siniestro Total “Popular, democrático y científico ” (2005).

Y que no vuelva a pasar eso de repetir banda sonora para una entrada de Sr.K, aunque precisamente con esta canción haremos una excepción. Vergüenza de blog.