Citas K – Vol. II

A las personas se las llama por su nombre o con educación. A los silbidos y a los pitidos de los coches sólo responden los animales
… y a los silbidos pa’dentro sólo los descerebrados.

Sr.K sin girar la cabeza ni despeinarse porque un coche estaba pitando para llamar a alguien.

Ambientación Musical:

Dejarse llevar, dejarse ir

Suele ser casi inmediato. Alejarse de pacederos habituales genera regocijo. Según llegamos a la estación de tren o de autobuses, todo parece más liviano. Según vemos por la ventanilla que la ciudad, que nuestra ciudad, queda atrás la mente se vacía de las cosas que nos vienen todos los días con acuse de recibo y pagaderas a 30 días.

De pronto, estamos en tierra de nadie. En ningún sitio. El vagón o el autobús no están, van. Y mientras van sólo están en cada sitio microsegundos. Y cuando llegan a su destino, como si de china en tirachinas se tratase, rebotan y convierten el destino en origen y el origen en destino por su simple naturaleza de línea regular.

Yendo de ahí

No es por lo nuevo, por lo diferente que hay fuera de nosotros, si no por lo expuestos que nos sentimos fuera del nido. Los mecanismos de acción y pensamiento perfectamente engrasados y operativos cuando estamos embebidos en nuestro entorno cercano, chirrían y crujen fueran del tiesto. Todo no-probar, no-ir, no-venir, no-hablar es inútil para intentar reajustar nuestros mecanismos. Todo no-querer hace que aún chirríen más. Hay que dejarse de tecnicismos y dejarse llevar, dejarse ir.

Lo mejor para dejarse llevar es tirar lastre. Vaciarse de las cosas que nos llenan la cabeza en nuestro entorno íntimo-cercano. Claro que vaciarse de uno mismo produce rubor… Sentirse desnudo es desconcertante y sonrojante, pero también hay que tener en cuenta que hay gente nudista que no se avergüenza de su blanca desnudez. Además ¿quién no anda en bolas por su propia casa? De la casa a la calle sólo hay una puerta que como mucho tiene 20 cm. de grosor…

Si viajar no es sólo desplazarse en el espacio sino también en nuestra mente, quizá los viajeros lisérgicos conozcan más mundo que nadie. O tal vez, para los viajeros terrenales lo importante no sea conocer mundo, si no la experiencia lisérgica en sí que produce el viajar. El viaje, en cualquiera de sus acepciones, crea dependencia y es sabido que para dependiente no vale cualquiera.

En sus próximas vacaciones, aconsejamos desde Sr.K que viajen ustedes: que en lugar de a la playa vayan al mar, que en lugar de ir al pueblo vayan al campo y que se encuentren mucha gente desnuda en sus destinos.

Donosti – 21.04.08

Banda Sonora recomendada:
Viajes Exóticos x Daniel Higiénico – Flipando el Doble (1998).

De la serie Vagar no es de vagos en Sr.K, del lado sano de mi cabeza
[Ver serie completa]

Tonto miedica, tonto

¿Qué es mejor, ser inteligente o que la gente te crea inteligente? ¿Ser o estar? ¿Tener o parecer? Según Antonivs Velasco (miembro de Los Electrones, esa banda gestacionaria granaína) los seres inteligentes son fríos y solitarios porque entre la chusma no encuentran «retos a su altura». Aunque nunca se excluyen del todo del menos-listo vulgo y nunca pretenden destruirlo. Respetan a los demás e intentan compartir con todos. Son observadores tenaces con una granja de hormigas que resultan ser humanos.

Todo el mundo tiene culo y todo el mundo se cree inteligente. ¿Por qué no? Siempre hay alguien más bajo, más feo o más tonto al lado del cual quedas mejor en la foto. A pesar de lo que digan, es muy fácil parecer mejor haciendo de menos. Los subterfugios y tretas necesarias para tal fin no requieren mucha capacidad intelectual. Que en la foto tengamos una cabeza más de altura que el resto se basa en empujar hacia abajo mientras nos ponemos de puntillas. Eso lo saben hasta las piedras y los movimientos tectónicos.

Si nos ponemos científicos, los tests de cociente intelectual (o cocido ilustrado) son el referente para marcar las diferencias entre los más y los menos inteligentes. Aunque claro, los que salen peor parados en estas pruebas dicen que no son lo suficientemente científicas porque tienen muchos conceptos culturales. Que una cosa es saber de muchas cosas y otra cosa es ser inteligente.

La ensoñación de la tontería produce monstruo

Es curioso. A pesar de todos los esfuerzos del ser humano por ser considerado inteligente no quiere ser listo. Es que los listos son unos listos. Se creen mejores que los demás y siempre están ahí a ver si pillan al resto en un renuncio para dejarles en ridículo. Siempre hablan de cosas que sólo saben ellos para que el resto no pueda participar, los muy taimados. Seguro que lo hacen aposta. Así, ¿cómo esperan que el resto de la gente les trate bien? No es plan lo de estar permanentemente pendiente de que no te dejen en ridículo.

Sin saber del internet, del arte y de películas también se puede ser inteligente. ¿No lo ven? Los grandes estrategas siempre han sido muy inteligentes. Para hacer un buen ataque hay que tener cabeza. Los grandes deportes se basan en la estrategia. Hay que saber, sí señor. Los listos mucho saben de cosas teóricas, sí, pero luego de cosas prácticas de a pie de calle nada.

áDios! que miedo me dan. Siempre ahí juzgándote, recordándote que eres tonto. Es que antes de hablar ya les ves que te miran como cuando miras a los monos. Pero, yo sé de estrategia inteligente y siempre la mejor defensa es un buen ataque, así que antes de que digan nada hostia en los morros, que es mi terreno. De eso sí que no tienen ni puta idea. Pringaos. Vais a llamar tonto a vuestra puta madre.

Banda Sonora recomendada:
“Tonto (como tú solo)” x Individuos – Mi casa en llamas (2007)

Sin ánimo de ofender, sino de apoyar, dedicado al webmaster de la web de Cucaña-NúI

La hora señalada

Todo consiste en mirar de vez en cuando unos números que varían. ¿Cuándo ha llegado la hora? El cuerpo me pide ya, pero aún falta un luego para el ya. ¿Qué hacer? ¿Vivo engañado? Los números dicen que no y por mucho que lo intente no puedo hacer que avancen. Los muy cabrones…

Me quedaré en espera. Siempre esperando. Puedo quedarme aquí. Mirando al frente, hacia abajo, a la derecha… incluso a la izquierda. Puedo morderme los padrastros. Balancear mis pies…

Será que a los demás no les viene bien ahora. Pero, es que también están esperando. ¿Quién ha puesto entonces la hora señalada? No voy a ser yo quien pregunte. Si nadie dice nada será porque están de acuerdo con la hora señalada. Aunque, ellos también miran alrededor sin ver, como yo. A ver si van a estar también pensando que ahora sería buen momento para el ya… Igual los números están equivocados.

Expectante Expectativa

Bueno, parece que el momento definitivo se acerca sin moverse. Algunos hasta se han levantado y caminan. Parece que están impacientes. No sé, me siento un poco estúpido. Los números parece que cambian más despacio. Tanta impaciencia a mi alrededor me provoca impaciencia. Ya falta menos.

Pero, ¿esto qué es? ya hemos pasado la hora señalada. Todos nos mirarmos, ya mirándonos, pero evitamos la mirada inquisitiva e inquieta de los demás. Nadie es capaz de preguntar «¿qué pasa?».

Ya se han ido los primeros. Me estoy planteando seguir su ejemplo, la verdad. ¿Por qué esta hora señalada? Ya hace demasiado tiempo que pasó. Los pies me duelen de estar de pie y nadie dice nada. Ya estamos sólo por estar. Me tendré que ir. A ver si vengo para la próxima hora señalada y me entero del motivo de señalar precisamente esta hora. Tampoco voy a preguntar a nadie por qué se ha puesto esta hora. Te miran muy raro si preguntas ese tipo de cosas. Incluso te miran peor si dejas de ir a cada hora señalada.

Banda Sonora recomendada: Pulse [AQUÍ] para descubrirla (si se atreve)

Pájaros en el cabezo

Debajo de la sociedad de hormigón existe una ciudad de pájaros. Sí, y hay todo tipo de ellos.

Van y vienen. A veces, abunda más un tipo y, en otras temporadas, de otro. Son todo un mundo en sí mismos. Unos andan, otros saltan y otros corren (como si fuesen Pedro Picapiedra). Y hablando de patas y ánades, creo que todos nos hemos encontrado alguna vez con una paloma con muñones en lugar de patas, que pese a su minusvalía, es tan agresiva como sus compañeras. Las palomas son luchadoras natas. Demostrado: no hay Dios que las mate.

Lo jodido es que los pájaros siempre dan cierto reparo. Son una extraña mutación de dinosaurio con plumas que no da signos claros de saber lo que quiere. No son como un gato, un perro o una novia. Bueno, una novia tampoco sabe lo que quiere, ni aunque vaya de blanco. Pero ese es otro tema.

Pajaricos de mal agüerico

Cantan y esas cosas, no siempre de una forma agradable, pero su mirada es desconcertante. No es tan sincera como la de un gato o un perro o tan vacía como la de una vaca. Y ni hablemos del tipo de mirada de la novia al decir “tú sabrás…” Nunca podremos descubrir cual es su verdadera intención en la tierra…
Hichtcock lo sabía; no te puedes fiar de los pájaros y de las rubias menos. Como dice el refrán: cría cuervos y tendrás muchos.

Por cierto, ¿qué rancio abolengo ha de tener un pájaro para que se le llame ave o que afrenta ha de cometer un ave para ser considerada un vulgar pájaro?¿alguien sabe cómo quitar las manchas de caca de paloma?

Ovejas, borregos y corderos

La noche es un lugar, más que un tiempo, en el que los comportamientos sociales de los seres llamados humanos toman matices animales. No se preocupen, no vamos a volver a hablar de los ciervos de barra, aunque ahora sea época de berrea en sus abrevaderos habituales, por la llegada del acortamiento de faldas y la crecida de escotes característicos en primavera. Hoy hablaremos de rediles y de los rebaños de personas que se socializan en estos entornos.

El espacio nocturno se divide en rediles en los que los rebaños se agrupan. Estos rebaños se suelen formar por cualquier tipo de acontecimiento rutinario o excepcional como puede ser el “ir a tomar un cacharro” o “quedar con los compañeros de trabajo“. Suelen ser hetereogéneos conteniendo varias tipologías humanas que podrían encajar, según estudios poco concienzudos y frívolos, en estas analogías animales:

Ovejas: No utilizado en sentido genérico, las ovejas serían las personas de género femenino que, en el fondo, generan el desplazamiento del grupo a través de la noche. Dentro de las ovejas están:

Ovejas Dominantes: Aquellas que reciben la atención del resto del rebaño en tono positivo (por parte de los miembros masculinos) y en tono negativo (por las componentes de sexo femenino). Suele ser sólo una dentro del grupo o como mucho dos.

Ovejas Gregarias: Rivalizan con las dominantes de maneras subrepticias. Generan momentos lúdicos y momentos bochornosos a la par.

Borregos: Dentro del género masculino, serían una burda imitación de las ovejas dominantes. Intentan relacionarse exclusivamente con las dominantes, pero las gregarias se lo impiden. Si muestran interés por las gregarias, siempre será para llegar a la dominante. Aunque entran y salen del grupo continuamente durante la noche, despistados por otros rebaños con más ovejas dominantes, los borregos siempre vuelven al redil. Son capaces de generar más de 20 litros de baba a la hora.

Corderos: A la sombra de los borregos, se relacionan sin excesiva pasión con las gregarias y con una increíble timidez con las dominantes. Son capaces de aguantar días sin dormir (como los borregos) para prolongar la noche con tal de conseguir estar el mayor tiempo posible en el mismo espacio físico con la oveja domintante del grupo, siempre acompañando a los borregos.

La noche hace cosas extrañas...

Y dirán que esta manía, tan extendida por cierto, de meter en cajitas y poner tags a las cosas y a la gente ¿a qué viene? A parte de dar un poco de rienda al lado sano de mi cabeza (como reza el encabezado de este blog), nos viene bien para hablar de la inestabilidad que recientemente hemos detectado en esta forma humana de relacionarse en la noche. ¿Qué ocurre cuando en el rebaño faltan los borregos? Ya sea por extinción (edad, cirrosis, matrimonio…) o por casualidades cósmicas esta ausencia cambia la estructura grupal.

Se produce el desamparo de la oveja dominante, tan hecha a estar en ojo del huracán, porque está rodeada exclusivamente de corderos y gregarias. Corderos, por un lado, que nunca en su vida se relacionarán directamente con la dominante por un sentido del ridículo exacebardo, ausente en los borregos. Por otro lado, las gregarias no tienen que estar pendientes de la dominante ni de los borregos. El protagonismo se reparte entre todos los miembros del rebaño provocando el desconcierto y la rabieta de la dominante, que no entiende cómo los corderos no se le acercan. Suele acabar la noche absorvida por los vapores alcohólicos y agarrada a alguno de los corderos, que ante la situación no es capaz de articular palabra ni acto, lo cual frustra aún más a la dominante.

Nunca se crean lo que ven. Siempre es lo que no parece. Ya lo dijo el Sr. Jesús: Los mansos dominaremos el mundo (o algo parecido).

Banda Sonora recomendada: