Hoy he hablado contigo. Sí, aunque no lo recuerdes. Estabas ahí, donde siempre he querido que estuvieras. Por fin te tenía delante y yo tenías las ganas y el valor de sacar el tema. Ha sido difícil mantener la conversación sin tus desvaríos para no profundizar en lo que teníamos pendiente desde hacía tanto tiempo. Creo que el haberte planteado fríamente como fueron y son las cosas, sin echarte (de primeras) nada en cara, ha ayudado a centrarnos y no ser crueles e infantiles.
Ha estado bien. Te he dicho todo lo que pensaba de tí y de mí. A veces, esa pose taciturna y hermética me asustaba ¿Me estaré pasando? Te ha costado arrancar, pero por fin has admitido tu miedo. Fíjate, qué cosas: tenías más miedo de tí que de mí. No podías continuar huyendo de los problemas eternamente, porque el mayor problema para tí eres tú ¿Qué tal te sienta? Bueno, ésto es como las adicciones; el primer paso es admitir el origen de tus males.
Si te he hecho pasar algún momento doloroso, siento que hoy no haya sido el mejor momento para hablarlo todo. Por lo menos, la incertidumbre y la ansiedad de la espera a la solución ya han acabado. Lo bueno del dolor que quizá ahora sientes es que remite. La ansiedad, en cambio, nunca se va. Se despierta contigo todas las mañana y hasta altas horas de la noche no te deja dormir.
Confío en que no haya quedado en un simple «yo tengo la razón y tú no» y que estos momentos de catarsis que hemos compartido hayan servido para demostrarte que a pesar de todo, de entre todo lo que hemos vivido me quedo con lo bueno. Por esto aún te sigo respetando. No lo confundas con condescendencia o caridad emocional. Es simplemente que ya no hay suposiciones y teorías maquiavélicas. Desde hoy nos conocemos mejor porque por fin (parece mentira después de tanto tiempo) nos hemos atrevido a mostrarnos sin caretas.
Tampoco le des más vueltas. Es normal que no recuerdes haber hablado conmigo hoy. Y es que hoy otra vez, al igual que ayer y antesdeayer, en el escenario de mi imaginación hemos arreglado las cosas pendientes entre tú y yo. Y ha sido perfecto.
Banda Sonora recomendada:
- «El mensajero« x Kiko Veneno – «Échate un cantecito» (1992).
http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/kiko_echate_mensajero.mp3
Dedicado a mis mujeres: a las dos que todos los días suben al escenario del lado sano de mi cabeza y a la que poco a poco consigue vaciarse del hombre que le ha llenado la cabeza. Besos para todas.








