Momentos, espacios y narices

¿Los espacios cambian?. Quizá sólo se reordenan. En la cabeza no se mueven. Están en su sitio, aunque en ocasiones los pies nos dicen lo contrario. Hay muchos lugares a los que simplemente llegamos. No recordamos el recorrido. A veces, ni recordamos hacia dónde nos dirigíamos una vez estamos en ellos.

Los hueles, no lo niegues. Haces como que vagas sin rumbo. Te mueves por calles angostas, luminosas, amplias y oscuras al mismo tiempo. Callejear, lo llaman. Todo se junta y el espacio ya no es un concepto en el tiempo. Se transforma en una sensación. Y entonces, llegas. Lo ves. Éste es el lugar. El sitio especial que el fondo estabas buscando.

Deslumbrante

¿Quién ha sido?. ¿La cabeza o los pies?. ¿Tal vez recuerdos de la conciencia colectiva?. Todos buscamos un lugar especial. Quizá todos los lugares que han sido especiales para alguien acaben siéndolo para alguien más. ¿Será que huelen a lo especial?. ¿A qué huelen los momentos especiales?. ¿Tiene nariz la conciencia colectiva?

BCN / El Raval – Bar Ovella Negra 01.06.09

Banda Sonora recomendada:
«Detener el tiempo» x Nacho Vegas – «El Manifiesto desastre» (2008).
http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/nacho_vegas.detener_el_tiempo.mp3

En Spotify: Nacho Vegas – Detener el tiempo

De la serie Vagar no es de vagos en Sr.K, del lado sano de mi cabeza
[Ver serie completa]

VídeoTrayectos vol. VI: Fisterra + Santiago 01.09.08

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Todos los VídeoTrayectos de golpe en la Categoría VídeoTrayectos.
Lo que prentenden ser los VídeoTrayectos se puede conocer en su primera publicación.

*Contenido extra de este VídeoTrayecto:

El Lagarto de Fisterra

Hay un lagarto gallego en el cabo de Fisterra que sabe gallego, castellano, inglés, francés y un poco de alemán. Vive entre las rocas, justo en la pendiente que va desde el faro al mar. Ese lugar en el que los pregrinos queman sus botas, o lo que tengan más a mano, al terminar su Camino en este fin de la tierra. Precisamente, esto del quemar cosas molesta un poco al Lagarto de Fisterra porque el fuego le acojona mucho, aunque los días de invierno echa de menos a algún peregrino que otro para que le caldee un poco el ambiente. Y es que en el cabo cuando le pega, le pega hasta tumbarte.

Le viene muy bien que además de los peregrinos lleguen turistas que se traen la comida de casa en lugar de irse de restaurante. Él se hace a todo: empanada, filetes, yogures, fruta… La fruta le gusta mucho y las peras le chiflan. Son tan dulces y tan fresquitas… Mientras no le dejen plásticos – que le raspan el paladar al entrar y que le dejan andares raros al salir – como le decía su madre, «es un jabalí». Come lo que sea y con quien sea.

Además, hace buena compañía. Si le ofreces parte de tu comida, se pondrá a tu lado a comer, siempre que no le toques las narices o hagas movimientos extraños. Es muy asustadizo desde pequeño. Cuando acabe, se relamerá mientras te mira y te acompañará hasta que te tomes el postre, por si se te ofrece algo más.

Los días que hace sol se posa en su piedra favorita y se deja llevar por la inmensidad del mar en Fisterra. Suspira de vez en cuando sintiéndose un don nadie ante el gran océano que le llena la vista y luego piensa que vive en un lugar que no está nada mal. Que «está de puta madre», como dice un coleguilla suyo del cabo de Cee.

Al anochecer, se siente guapo y calentorro cuando el inmenso sol rojizo se mezcla con su piel verde fosforito. Vuelve entoces a suspirar porque sabe que cada día es de los últimos europeos en dar las buenas noches al sol.

El faro le alumbra por las noches, aunque tampoco le sirve de mucho tener luz de noche porque en cuanto se pone el sol y refresca le entra una modorra… Es más, si tuviese ganas y subiese todas las noches al faro, se podría dar un festín diario de estúpidas polillas e irritantes mosquitos. Algún día lo ha pensado, pero él está bien abajo, con los turistas, los peregrinos y tal. Quizá alguna nochevieja se dé el homenaje y suba.

Tiene sueño pesado, pero los días de niebla odia a las malditas trompetas de la sirena del faro. Todo el día dando guerra y a un volumen brutal. Si eres lagarto y en lugar de orejas tienes agujeros, el sonido de sirena de niebla se te clava hasta la punta del rabo. Y que no se rompen las jodidas. De 1888 y aún sirven. En esos días se acuerda mucho de su colega del cabo de Cee, que tiene faro, pero no tiene sirena.

Aunque tampoco lo pasa tan mal. Conoce gente, degusta gastronomía internacional, no le cuesta trabajo tener la casa arreglada y todo el mundo dice que vive en un lugar único y mágico. El Lagarto de Fisterra manda saludos siempre a todos los conocidos de los que van al cabo para que también ellos se acerquen a hacerle una visita. Así que dense por saludados. Palabra de Lagarto.

Goce estetico (que no estético)

Ji, ji, ji. Lo admito. Hoy te he mirado el escote. áBuf! No pensaba que lo lucías tan bien y tan dignamente. Es lo que tenemos los tíos, que no nos fijamos, pero hoy estaba ahí, enfrente. Yo de pie, tú sentada. Lo he gozado.

Peonzones blanquinegros

No. No nos confundamos. No ha sido nada lascivo. Ha sido puro goce estetico, perdón, estético. Tan bonito, como para acunar la cabeza. Redonceces bonitas y suaves a primera hora de la mañana. Ha sido como despertar con el olor del café recién hecho o amanecer con Debussy sonando suave y claro en el equipo de sonido.

Momentazo. Era tan buena tu indiferencia en ese momento que hasta he agradecido mentalmente que ya no cruces la mirada conmigo. Ser pillado hubiera trasformado un momento sublime de un bonito escote – reservado en exclusiva al verano – en un decadente acto de falta de respeto que me hubiera hundido aún más en el patetismo que los días malos me autoinflijo por no comprender nada.

Soñar es de traviesos. Mirar es de humanos.

Banda Sonora recomendada:
«No se hable más» x Los Enemigos – La cuenta atrás (1991)
http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/enemigos.no_se_hable.mp3
En Spotify: Los Enemigos – No se hable más

Una cana en los huevos

Lo peor no es decirlo, es explicar cómo la has visto. Y visto lo visto, mejor no dar explicaciones si no te las han pedido. Una cana en los huevos es una muesca más en las cachas del revólver. Una blanca mácula en lo más profundo e íntimo de la masculinidad.

A pesar de todo, el hombre (véase macho) es capaz de convivir con la natural degradación de su cuerpo en perfecta comunidad. Es de recibo y de muy hombres cohabitar sin-vergüenza con las propias manifestaciones fisiológicas del nuestro cuerpo llamado humano. Si el cuerpo lo echa, será por algo. Y si además agitamos las sábanas, será porque simplemente nos parece mejor que no hacerlo.

Tampoco tiene el hombre (véase macho) reparo en ver como su cuerpo paga la factura que el tiempo pasa al portador. Si el cuerpo echa barriga, será porque nos cuidamos. Si nos huele la sobaquina, será por nuestras súper-feromonas. Si no se nos levanta, será culpa de los cuba-libres de garrafón, que si hubiésemos bebido sólo cerveza (¿nos cuidamos o no?) otro pájaro montaría. ¿Que hay canas en nuestra cabellera? Eso es que no nos vamos a quedar calvos (!?) y cuantas más mejor. Incluso, desde la oportuna (y agradecida en secreto por todos los hombres) aparición de George Clooney peinando sexys canas, no hay macho-humano que se sienta amedrentado cuando se le asoma al pelo el gris (no confundir con Gandalf).

Por huevos, no puede ser lo que parece

Hasta aquí, todo llevado dignamente, sí señor. Pero, eso de que te toquen los huevos, perdón… que les toque también a los testículos, ejem, desestabiliza a cualquier gran hombre. Debe ser el complejo de mamá-gallina superprotectora el culpable de la depresión. Reconozcámoslo: ver una cana acompañando al resto de los pelos del escroto no es un espectáculo agradable. ¿Se me pasa el arroz? ¿Por eso ya me empiezan a llamar señor los chavales que me piden cigarros? ¿Será del poco uso? ¿Tendré que empezar a congelar mi semen para en un futuro repartir mi semilla?

Y es que encima, está ahí, enhiesta blanquísima entre la negra marabunta pilosa, llamando la atención. áDios! ¿Donde están las pinzas de depilarme el entrecejo?

Banda Sonora recomendada:

  • «Brindis» x Los Enemigos – La Cuenta Atrás.
  • «Me pica un huevo» x Siniestro Total – Sexo chungo – Me pica un huevo (single)

Dedicado al zamorano universal que me descubrió a Los Enemigos y que puede decir lo de «basado en hechos reales». Salud y república allí donde estés.

También, una dedicatoria a Herenvardo, por su mente lúcida, por su endiablada juventud y porque parece que va a seguir la «Cadena Enemiga» gracias a un humilde servidor de ustedes.

Más que doble

Siempre, uno es más de lo que parece. Nunca llega a ser dos porque entonces deja de ser uno y pierde su identidad y razón de ser. Además, uno tiene su corazoncito y por naturaleza no lo comparte con cualquiera, sino consigo mismo.

áIdentifícate! áManifiéstate! ¿A quién llevas dentro, hijo mío? Quien fuera poli para tener claro qué es eso de la identidad…

Y todo para dar paso a este extraño corto de animación en el que el mismo personaje de los Autorretretes se busca así mismo y resulta que se encuentra.

Incorregible. ¿Quién se piensa que es este?

Para descargarlo a buena calidad de imagen y sonido pulsen [aquí]. Por cierto, es absolutamente necesario tener Quicktime instalado para poder ver el vídeo a excelente calidad.

No se lo tomen demasiado en serio, por su salud. áViva el vídeo-arte!… Manque pierda.

El día desaparecido

Los principios y finales se tocan. Siempre ha sido así. Pero, hay un final y principio que ya no es que se toquen, es que se soban de una manera tan lasciva que da hasta reparo vivir su tránsito. Este obsceno fininicio sucede cuando la terminal nochevieja se roza con el joven día de año nuevo.

Mire usted que no hay días y épocas mejores para irse de jergón, perdón… juergón. En lo más duro del duro invierno, con los estómagos rezumando y deleitándose en repetir lo comido por lo bebido, con las bebidas más caras (que no mejores) de todo el año y todos (hasta los más incapaces sociales) con la esperanza de pillar. Es de suponer que el sensual roce de los extremos caliente el ambiente de fin de año y que por ello todos los casados desean a los solteros «que disfrutes lo que te dejen» con el mismo orgullo del padre que manda a su hijo a hacer la carrera que él nunca pudo estudiar.

Todo el mundo hierve en nochevieja. Algunos hierven hasta cocerse, a otros les hierve la sangre por la suerte que tiene la abuela y la gran mayoría se quedan con una erección a medio hervir. Pero la masa hirviente, cuando se enfría, se divide en dos: los que se pierden los saltos de esquí y los (más bien las) que hacen del primer día del año un derroche de energía y generosidad.

Esta energética parte de la población mundial occidental empieza a desarrollar sus buenas intenciones para el nuevo año con sus inmediatos congéneres, que suelen ser sus hijos. Hijos que llegan dos o tres horas después de que la alentada madre se haya levantado para empezar a hacer la tradicional comida de año nuevo. Madres que les reciben con una sonrisa que parece una mueca. Hijos que dan siempre la misma nueva: que no se levantarán a comer. Madres que sienten la puñalada en las costillas. Tu quoque, Brute, fili mi?.

Desaparecidos momentos en imagen

Hijos y madres contribuyen sin remedio a que el 1 de enero siempre sea un día en blanco. Es un día que desaparece y se va de nuestras vidas. Casi ni existe. Llega a ser un mero punto de referencia, sin duración ni eventos destacables. Si eres madre (o tienes el instinto maternal superdesarrollado), al acabar el día ves que otra vez va a ser imposible conseguir tus propósitos de enmienda. El día de año nuevo no ha servido de nada. Si eres hijo (o tienes el síndrome de Peter Pan), te abstraes voluntariamente de la existencia del día que se roza con la nochevieja. Morfeo te ofrece sólo una pastilla.

Todos los años empiezan en 2, pero nunca empiezan en enero y en ocasiones ni duran un año. Los ciclos no son estáticos y las madres aguantan lo que se les eche. Perder el tiempo es no oir que el arbol se cae en medio del bosque.

Banda Sonora recomendada:

«New year’s day» x U2 – War.

Observaciones impertinentes

No sé que pasa, que lo veo todo raro. Bueno, más bien veo a la gente como con actitudes extrañas. Más exactamente a las mujeres. Y eso que no son ni las 9 de la mañana de un día de entre semana y no he bebido. Hoy las chicas me miran por la calle según paso a su lado. Simplemente, asombroso.

Alguna me ha mirado fijamente a los ojos y he evitado su mirada airado. Otra me ha parecido como que me lanzaba un beso. Aunque eso ha sido después de que una madre con sus hijos, camino de la escuela, me guiñara un ojo. Las sonrisas que me dirigen son desconcertantes.

áPusilánime de mí! nunca me había pasado algo así. Mira a esa, ¿que no se está pasando la lengua por el labio superior mientras me mira?… Joder, esto ya me está poniendo nervioso por no decir otra cosa. Esto es una broma de mal gusto que me gusta demasiado. Las miradas y los cuchicheos señalándome no cesan.

Mira tú por dónde quién mira a quién

Va a ser por eso por lo que hoy camino con decisión. Y es que hoy, me he afeitado. Ya lo decía mi madre, que así estoy más guapo… y el resto de las féminas opinan lo mismo.

áMecachis! Para ser bello hay que sufrir y para tener vello sólo has de ser tú mismo/a.

No se precupen por mis barbas. Es todo teatro e ideas del lado sano de mi cabeza.

Banda Sonora recomendada:

*[«Esta noche me voy a bailar» es una canción original de 1988 de Los Coyotes]

Blancos e impolutos

¿Qué será? Será el largo tiempo sin coincidir. O que está en mejores condiciones físicas y mentales. O que ha salido de una vaina y por eso está, pero no es.

Su sonrisa. Sí, ahí está. Ese fulgor que atrae y quema la mirada al mismo tiempo. Es eso. Blancura y perfección de incisivos a caninos. Oscuridad e irregularidad de premolares a molares – ¿debido a un dentista perezoso o muy caro?–. Es como mirar un bonito escote; tan inevitable como incorrecto. Pero mire usted que no son bonitos ni nada. ¿Y esa extraña sensación de estar hablando con un muñeco? La perfección no debería existir, sobre todo en protésica dental.

Ojazos, ja, ja

Algo se le nota en el habla. ¿Sisea? quizá. áNO!, no se tape usted la boca al sonreir porque tendrá que empezar a taparse la nariz. Hace un rato que es difícil dejar de admirar la armónica línea y las redonditas, a la par que graciosas, aletas de su nariz. Asúmalo, «cada uno es como Dios le hizo y algunos somos aún peor».

Banda Sonora recomendada:

  • Chusma x Siniestro Total «Sesión Vermú» (1997).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/ST_Chusma.mp3

Autorretretes VIII

Cada día más cerca. Cada momento está seguido por el siguiente y hay gente que se acerca a la cámara tanto que salen desenfocados. Pero a veces, es por necesidad. Los wáteres suelen ser exiguos por no decir minúsculos y el autoretreteado se tiene que acercar mucho al reflejo del objetivo de la cámara.

Aunque también, está uno mismo y su ego, que se acerca a la cámara sólo por ser céntrico.

En los autorretretes de hoy:

Autorretretes retratos:

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Entregas anteriores: [Autorretretes I][Autorretretes II][Autorretretes III][Autorretretes IV][Autorretretes V][Autorretretes VI][Autorretretes VII][Todos]