Bailando al son de las Jotas

Es tan simple como complicado explicar por qué determinadas personas notables son notables para otras personas. En el caso de la música, además del factor mercadotécnico que convierte a los músicos en estrellas, hay un componente emotivo y sentimental que lleva a los fans a pagar dinero por los discos y por los conciertos de sus artistas musicales admirados.

El Rock es fácil; a 4 por 4 con rimas simplonas y alguna palabrota para echar la rabia. En el Rock, todo Rolling tiene su reconocimiento general y todo el mundo después de plantar su pino, escribir su libro y tener progenie cuela entre sus aspiraciones el ir a ver a los Rolling antes de que se autocolapsen sobre si mismos. ¿Por qué? porque son los gurús del Rock. Pero, tienen el problema de todos los hombres santos; sólo son la sombra de lo que fueron. Entre tanta pantalla y foco se se convirtieron en iconos y dejaron de ser una de esas personas notables que hemos mencionado al comenzar… Fue Dios el que dio aviso de no adorar a becerros de oro ¿no?. Si para ser cristiano no te hace falta ir a ver al Papa, para conocer el Rock no te hace falta ir ver a los Rolling.

Jota con guitarra y amigos

Si el Rock está muerto y canta en inglés, ¿qué nos queda? ¿quén iluminará nuestro camino hacia la salvación? Pues, el Rocanrol. Sí, esta forma pueblerina de anglicismo comunica perfectamente el que unos señores españoles se te pongan ha hacer música yankee y te la canten en castellano.

Los productos rockeros de España son variopintos y de múltiples calidades, pero hay pocos que eleven (o degraden, según gustos) este estilo a la categoría de música popular ¿Se imaginan qué tipo de música escucharíamos si el Rock no nos hubiese invadido en el Siglo XX? Imaginen la música popular del siglo XIX (lo que ahora se conoce como folklore) con temáticas actuales, con la electrificación inevitable de instrumentos y llenando estadios… Guao, en algún universo paralelo se lo tienen que estar pasando de miedo.

Por todo esto y mucho más, desde aquí queremos dejar constancia de que Sr.K apoya a las Jotas… A las Jotas del Rocanrol, que empezaron siendo 3, pero que han terminado siendo 4:

  1. Julián HernándezSiniestro Total
  2. Josele Santiago – Los Enemigos
  3. Jorge MartínezIlegales
  4. Juan Abarca – Mamá Ladilla

El Rocanrol son ellos. Cuatro generaciones de personas (desde los 50 y tantos hasta los 30) que confluyen en la misma intención: ser sinceros consigo mismos y con la gente que los hace notables. Ellos consiguen que la música popular contemporánea tenga la misma esencia que la música popular antigua, porque antes y ahora hacer música es una necesidad que te sale de las tripas, no un producto de consumo.

Por cierto, no confundan, lo popular ni con el PP ni con lo famoso. Lo popular es lo costumbrista y en el siglo XXI, en el que todo está inventado, lo único que nos queda es el arte de la cita y la intertextualidad global. La articulación de las citas, homenajes y referencias es el sentido del arte de este siglo. El artista creador hace tiempo que murió desesperado porque no consiguió hacer nada que ya estuviese hecho.

No se dejen engañar. El Rocanrol parece frívolo y se cuela por todos los rincones. Tengan cuidado, porque cuando se quieran dar cuenta ya no se lo podrán quitar de encima.

Banda Sonora recomendada:

  • Este Rock’n’Roll está desafinado x Siniestro Total «En Beneficio de Todos» (1990).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/ST_en_beneficio.rocanrol.mp3

… y todo por un concierto de Ilegales. Sólo me queda una Jota por ver en persona. De este año no pasa.

Moviendo Muebles

Lo interesante de un vulgar viaje lejos de los lugares comunes es que se convierta en un movimiento de los muebles de la cabeza. Subirse al armario de los prejuicios y del miedo a la gente y tirarse desde arriba. Abrir nuevos huecos entre el mueble de los complejos y la vitrina de los pequeños éxitos. Redecorar, en definitiva, nuestra linda cabecita.

Aprovechando lo manirrotos que nos volvemos al viajar, se puede hasta adquirir algún mueble nuevo. Tampoco es cuestión de renovar completamente el mobiliario y tirar los muebles viejos aprovechando que no estás en tu lugar común. Dejarle a otro el marrón de recogerlos alivia, pero luego se corre el peligro de que te los devuelva pintados de rojo rencor, color que combina muy mal con una cabeza bien amueblada.

El truco del almendruco está en saberse organizar los muebles y tener un poco de síndrome de diógenes; cuantos más muebles mejor y si hay que poner sillas encima de armarios y el sofá al revés para hacer hueco no pasará nada. Mientras sigamos recordando para qué sirven las sillas y porqué nos gusta tanto el sofá no perderemos la cabeza. Además, nunca se sabe cuando te van a hacer falta. Tirarlos sin estar seguro suele causar arrepentimiento.

Movimientos estratégicos ajedrezados

Hablar de muebles es más interesante que hablar de cortinas. Que alguien te enseñe cómo tiene su cabeza amueblada es aún más atrayente. Es soprendente descubrir que la gente no ha amueblado igual que uno mismo. Es la fascinación infantil de lo diferente: de pequeño, crees que todo el mundo utiliza el mismo abrelatas que tú o que beben la misma marca de leche o que su casa huele igual que la tuya…

Pero, a veces esa suposición infantiloide se hace realidad y encuentras a alguien que tiene su cabeza amueblada con muebles parecidos a los tuyos y casi con la misma distribución. A veces, es como para quedarse a vivir en cabeza ajena. A veces, hay quien no sabe diferenciar entre los muebles propios y los ajenos. A veces, bastantes veces, hay quien se olvida de su cabeza y tira sus muebles para ser inquilino en cabeza ajena. Y ya se sabe, ser inquilino es estar a expensas de la voluntad del arrendador y además es tirar el dinero. Va ser por eso que la gente compra en lugar de alquilar.

¿Alguien sabe dónde venden cabezas amuebladas?

Lobo solitario

Lo mismo que dentro de cada rebaño está la oveja negra para cumplir la ley uniformadora de la excepción, dentro de la manada existe el lobo solitario. Porque en manada vivimos y en manada hozamos seamos jabalíes, ciervos o lobos. Seguro que lo conocen. Pongan un lobo solitario en su vida (si se deja el lobo).

Vaga el lobo solitario, que ya de pequeño era un poco raro, por los alrededores de la perfectamente encajada y engrasda manada. A veces, acompaña al grupo en su vagar porque coincide en su camino. En ocasiones, no hay quien lo encuentre y parece que se ha perdido, pero siempre reaparece. En esos momentos, ustedes saben que siempre hay quien dentro de la manada no se preocupa de dónde está, aunque el lobo solitario siempre esté atento y preocupado por la manada, a pesar de todo. Se le puede encontrar observando desde lejos los tumbos del grupo. Le gusta observar, pero no ser observado, como buen lobo. Le gusta ser invisible para ver. Sobre todo cuando se mezcla con la manada. Se acerca y se aleja. Se deja y ustedes le dejan.

Saben de oídas que le gusta subirse de vez en cuando a sus riscos o atalayas preferidas para aullar él solo. No llama a nadie, no llora; sólo aúlla porque eso le calma. Además, corren rumores de que la luna es su amor secreto y que las noches claras de verano las pasa en vela contemplándola y contemplándose a sí mismo como una pusilánime criatura ante tan magna y mágica feminidad. Se pregunta mientras aúlla por qué mirar al cielo en lugar de mirar al suelo y no encuentra respuesta porque tampoco la busca.

Lobo Solitario

Se ve que no le gusta la lluvia porque no tiene a nadie que le lama el pelaje cuando el chaparrón arrecia. Es experto en lamerse las heridas y en aguantarse el dolor cuando hay cosas más importantes que hacer, como sobrevivir. No le gusta que le gruñan al acercarse a la manada, porque él nunca gruñe en las escasas ocasiones en las que un lobo de la manada se le acerca. Ustedes lo saben bien. Lo más extraño es que da la sensación de que disfruta del frío provocado por no sentirse arropado por la manada. Aunque si le observan antentamente verán que más que disfrute hay serenidad. Serenidad de asumir su vagar solitario como algo propio a su ser. Siendo solo es más él.

Es extraño el vínculo que se crea entre la manada y el lobo solitario. ¿Quién no ha pedido consejo a un lobo solitario? Y eso que a veces dice cosas que ni ustedes quieren oir. Él es el oráculo de andar por casa que como no tiene nadie a quien rendir cuentas siempre está sin estar. Él es ejemplo para el progreso de los individuos y al mismo tiempo, es vergüenza para el sentimiento de manada.

Admítanlo, el lobo solitario atrae. Resulta interesante y de parecerse a alguien les gustaría parecerse a él. Él hace las cosas que ustedes dejaron de hacer o que quizá nunca se atrevieron a realizar. El va dónde alguna vez les hubiese gustado ir y tienen sensación de que vive aventuras que en el calor de la manada ustedes nunca vivirán. Díganlo: todo el mundo quiere ser un lobo solitario, pero nadie quiere estar solo.

El humano está lleno de mitos que le ayudan a ser y ver más allá. Los mitos siempre estarán ahí para echarnos una mano, pero piensen que ser mito es muy duro cuando se es humano al mismo tiempo. Como decíamos antes, pongan un lobo solitario en su vida, pero cuídenlo. Los mitos encarnados son frágiles a pesar de su dureza.

Banda Sonora recomendada:

  • El lado sano (de mi cabeza) x Los enemigos «La vida mata» (1990).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/enemigos.vida_mata.lado_sano.mp3

Sr.K, creando mitos.

Vencidos – Melancólico Miserere

*Extenso, sí, pero intenso y con dedicatoria. Recomendado a los cercanos.

¿Dónde estáis? ¿He empezado a correr solo y no me he dado cuenta? Joder, antes de comenzar esta guerra que llaman vida de adulto, creía que ibáis a estar a mi lado cuando decidiese avanzar. Además, precisamente ahora, en el mejor momento: tenemos independencia económica, hemos viajado, hemos visto, hemos probado, hemos hablado, hemos leído, hemos cambiado… Va a ser eso, que hemos cambiado. Pero, ¿cómo se puede cambiar tanto? Nos íbamos a comer el mundo, creo que hasta nos podríamos haber creado uno a nuestra medida por nuestros cojones.

Éramos imberbes intelecuales. Sólo nos faltaba un poco de mundo, tampoco demasiado, ya éramos bastante lúcidos. Teníamos ideas geniales y muchas veces las llevábamos a cabo. áCuántas veces nuestras ocurencias han salido en la tele! Nos han robado muchas ideas, demasiadas, por no hacerlas.

No nos creíamos nada y nos atrevíamos con todo. No se os podía dejar solos; de un día para otro habías liado la de Dios es Cristo. Alucinaba al verlo y me fastidiaba el no haber participado. No nos lo tomábamos demasiado en serio, no dejaban de ser experimentos, pero creíamos que había que hacer cosas, que teníamos que crear. No parar nunca. Si no había calidad, por lo menos que fuese en cantidad.

Pensaba que con el pasar del tiempo y la llegada la de la ansiada independencia comenzaríamos a ser los putos amos del universo. Será que no he querido ver que mis compañeros de guerra ya no participaban a mi lado en las batallas. Esas batallas ya eran sólo mías y no me he quería dar cuenta de ello.

De un tiempo a esta parte, siempre me he sentido en vanguardia dentro de esas contiendas, pero siempre os he sentido a vosotros en la retaguardia, reconfortando y apoyando sin palabras. También es cierto, que ante lo que para mí son ahora nuevas ideas, nuevas fromas de crear, para vosotros son sólo ideas extrañas. Creía que comprendíais (casi) todo lo que intentaba hacer. Pensaba que vuestras ganas de hacer cosas evolucionarían. Me decía a mí mismo que simplemente estabais cansados. La vida adulta es malísima para la salud y deduje que os dejaba exhaustos, pero que el rescoldo de la creación por el placer de crear seguía calentorro, como una gata en celo.

¿Derrotado o tenaz?

He intentado seguir con el estandarte bien alto en medio del campo de batalla. He caído a veces, pero he vuelto a batallar. Hace mucho que no ganamos ninguna batalla en esta maldita guerra vital, pero nunca me he declarado vencido. Derrotado, sí: destrozado, hastiado… pero de las derrotas se saca voluntad, o por lo menos se intenta.
¿Y vosotros? ¿Os habéis declarado vencidos? ¿Ya no hay nada por lo que crear? ¿Ya no creéis en vosotros mismos? Quizá sea un maldito inconsciente egoista y sólo vea lo que a mí me satisface. Ya he intentado muchas que me gusten el fúbol, la tele, la música de moda, los bares llenos, los cubatas y hasta una vez me planteé comprar un piso (y no es coña). Cuanto más me he acercado a todas estas cosas, más cerca de estar vencido me veía.

Es completamente imposible ser lo que se quiere ser, pero la intención de acercarse a esa utopía es la vida en sí misma. Es, en definitiva, la mejora del hombre por el mismo hombre, siendo él mismo protagonista de su propia historia. Antes, íbamos a ser lo que quisiéramos. Ahora sólo veo vencidos a mi alrededor y lo siento en el alma.

Ojalá no estéis vencidos, espero que sólo estéis descansando para el ataque definitivo. Ojalá (si no es juntos, por lo menos por separado) no dejéis de devorar ideas y de crear nuevas. Ojalá no os vea sólo en los bares. Ojalá sigáis bebiendo sólo cerveza.

Banda Sonora recomendada:

  • «Esta mañana he vuelto al Barrio» x Los Enemigos – Gas.
  • «Satélite» x Los DelTonos – GT
  • «Melancólico Miserere» x Siniestro Total – Policlínico Miserable

Dedicado a los que siempre habéis estado ahí y que seguiréis estando, a pesar de todo.

Lo pendiente

Lo pendiente no es lo mismo que la pendiente. Lo pendiente está inconcluso y estar permanentemente pendiente de lo pendiente es no terminar nunca.

Los pendientes de sentencia son carne de dependencias penitenciarias. Algunos de ellos, en algunos lejanos lugares, tienden a pender del cuello por ser unos pendencieros irremisibles.

Luego están los pendientes de mujer (no confundir con los que están pendientes de las mujeres), que desde hace un tiempo se llaman piercings y ya no son de mujer. Y aunque todos tenemos repleta nuestra bandeja de pendientes no los podemos pender de nuestros lóbulos porque son temas y los temas que penden no se suelen solucionar solos. Sólo no puedes, con amigos sí, como decía el filósofo.

En la construcción, siempre están pendientes de una cadena

Si algo pende, es que cuelga. Pero, un puente pendiente es más una deuda con los votantes que un puente colgante. De pender, mejor de una soga (que es más recia) que de un hilo, aunque esta elección no suele depender de uno mismo, sino de sus circunstancias. El problema está en que un 80% de los pendientes de un hilo han solucionado su situación frente al 0% que ha conseguido zafarse de la soga.

De pender, también los pendones, que bien, o son enseñas o no son ejemplo para enseñar a nadie. En ocasiones, veo niños que no están pendientes en sus lecciones y dejan pendientes para septiembre. Pasan a depender entonces de las clases particulares de diligentes universitarias de las que están particularmente pendientes todos los padres. Y es que depender de alguien es bueno si ese alguien está pendiente de tí. Crear dependencia es estupefaciente y quedarse colgado no es pender en el aire, que se lo digan a mi ordenador.

Lo más IN de lo pendiente es la independencia y lo más demodé del momento es ser dependiente de una tienda de discos. En un gran almacén nadie depende del dependiente para poder comprar, pero depende del corriente líquido de su cuenta para no acabar en dependencias policiales.

Si las cosas pendientes fuesen sencillas de comprender y siguiesen un movimiento armónico simple, estaríamos hablando de física y no estaríamos tan pendientes de lo pendiente y no diríamos tantas chorradas.

Banda Sonora recomendada:

Permanentemente Pendiente – Mamá Ladilla. ‘Analfabada’ (2002)

Depende – Siniestro Total. ‘Policlínico Miserable’ (1995)

Banda Sonora NO recomendada:

Depende – Jarabe de Falo, perdón… Palo. ‘Depende’ (1999)