Unas palabras, Sr. Lobo

Amable e incauto lector-seguidor de Sr.K: para que sirva de precedente, hoy Sr.K quiere ser espacio para hablar de nuestro casero: internet y sus largas redes. Como dice el dicho: cada uno en su blog e internet en el de todos.

«Mutantes, palabras en la red», III jornadas sobre lenguaje y periodismo celebradas en la Universidad de Burgos del 23 al 25 de octubre de 2007 tuvieron en su último día un espacio para los blogs de la BurgoSfera 2.0. De la mano del habitante de La Acequia, Pedro Ojeda Escudero (que resulta ser Director del Departamento de Filología de la UBU), el autor de Sr.K fue invitado a participar en la mesa redonda de blogueros burgaleses (sí, Sr.K se ubica en el mismo lugar que la morcilla, el queso y el Cid).

Sin dejar de ser un agradable momento de encuentro al estilo Burgos, Beers & Blogs, la mesa redonda truncada (como las pirámides) por cuestión de horario, dejó en el aire para los afortunados alumnos que obtuvieron su crédito de libre elección varios puntos de vista sobre el sentido de tener un blog, su mantenimiento y el factor humano que hay detrás de cada blog.

En la variedad está el gusto. Empezando por Blogófago, un maestro bloguero de visión sagaz y talante, siguiendo por Caminando en el Desierto, que con su puñadito de arena del Sáhara nos hace ver que hay muchas montañas de arena hechas con puñados como el suyo, pasando por Código de Barras, que quiere mantener nuestra adormecida capacidad de crítica activa, y terminando por Sr.K, una voluntad de expresión artística o vital (según gustos), todos los participantes demostraron que la frase «hay otros mundos, pero estás en Burgos» cada día tiene menos sentido. A ello contribuyeron también en presencia audiovisual y/o de incógnito entre el público asistente A vista de cerdo, La Calle tres, La Voz de Gamonal, El blog de María y Ana, Yogumbia, Como paño en oro y La Luna de Burgos. Especial mención a la presencia en persona y esencia de Mac Gregor, de Palabra de Mac, el más bizarro de los blogs de la BurgoSfera 2.0. Toda una muestra de que hay gente inquieta en la capital castellana.

Mutantes en la UBU, portejan sus pertenencias

Pulsen sobre la imagen para ver fotos de la mesa redonda

Las puertas de acceso a internet cada día se abren a más gente y se empieza a notar en el mundo realââ??¢. En la Ciudad Bravía hasta esta semana sólo habían existido tres tipos de agrupaciones de personas: asociaciones, grupos de amiguetes o asociaciones que son grupos de amiguetes.

La BurgoSfera 2.0, que no deja de ser un conjunto de obras (llamadas blogs), ha decantado en una nueva manera de agrupamiento de personas en Burgos. Por primera vez, sin miedo al qué dirán, gentes con inquietudes muy diferentes han tomado contacto sin ajustarse a los tres clichés mencionados. Todos los participantes, en persona o a través de medios audiovisuales, tenemos una visión que nos aglutina.

Debemos llamarlo visión porque el mundo de las redes sociales de la famosa Web 2.0 no tiene el camino marcado. Visión porque acabamos de descubrir que tener un espacio en la red de redes no es una banalidad para pasar o perder tiempo y es que en la BurgoSfera 2.0 compartimos la seriedad y la preocupación por hacer de nuestros respectivos blogs un «algo más«. Un algo especial, realmente nuevo en el siglo del todo-está-inventado que en esencia busca comprendernos mejor a nosotros mismos y al asombroso mundo realââ??¢ y virtual en el que navegamos todos los días.

Ese algo es, en definitiva, una nueva forma de comunicación que nada tiene que ver con las formas de comunicación que han existido hasta el momento, pero que bebe y se basa en todas ellas al mismo tiempo. Todo está empezando y las reglas no están claras, pero todo aquel que tiene un blog acaba descubriendo tarde o temprano que tiene la responsabilidad de hacer que esta nueva forma de comunicación no se llene de ruido que nos impida ver los pasos dados y los pasos por dar.

Gracias a alguien que puede permitirnos expresar nuestras visiones y darles legitimidad enmarcándolas en la universidad, hoy, unos pocos habitantes de Burgos y otros tantos burgaleses exiliados han descubierto que otro mundo de la comunicación es posible.

Como dicen los clásicos: «no seremos muchos, pero sí que somos machos» (con licencia de las damas blogueras) Es posible que la mayoría de los miembros de la BurgoSfera 2.0 no le den tantas vueltas al hecho de tener un blog, pero aunque no sea su intención principal (y algunos hasta renieguen de este aspecto) están contribuyendo a que este movimiento comunicativo prospere.

Pero ante todo, mucha clama. Sr. Lobo tiene que decirnos algo importante:

… que la cordura nos acompañe …

Por cierto, debo un vídeo de la presentación de Sr.K en sociedad

Elementos de la espiral. Parte II: La firmeza en un disco de vinilo

Como decíamos ayer, la espiral es esa forma primitiva que nos lleva y nos trae por el camino de la amargura cuando no tenemos otro camino por el que transitar. Hablábamos del caos, de cómo la atracción hace que los sistemas sean estables o inestables y de que son estos cambios de estado los que hacen que la espiral gire. Gira y gira hipnóticamente, pero como bien indicaba Sergio45 en los comentarios de la anterior entrega de este ejercicio de dar vueltas, puede girar hacia sí misma o hacia afuera.

áHombre! Miren quien aparece por la esquina con bata blanca y una pizarra verde a su espalda: lo exponencial. En nuestro recorrido por una espiral siempre podemos tener a la vista el punto sobre el que la espiral gira. Pero, cuando la espiral gira hacia afuera, según pasa el el tiempo, estamos más lejos de lo que pensamos que estamos y cuando gira hacia dentro estamos más cerca de hacernos uno con el punto de rotación de lo que nuestra ilusa percepción nos hace creer. Vaya ¿vivimos engañados?, mejor dicho ¿vivimos autoengañados?

Tieso y en pie

Controlar nuestra posición respecto al punto de atracción-repulsión de nuestras espirales personales no es cuestión de velocidad; frenar sólo languidece el alejamiento o mortifica el hundimiento, según sea el caso. Acelerar sólo genera accidentes por explosión o por colapso interno, según sea el accidente. Ante estas circunstancias, lo que nos queda para controlar nuestro recorrido por la espiral es la firmeza. Firmeza y cabezonería de la más tradicional no para cambiar el sentido de giro de la espiral, sino para conseguir que nuestra espiral personal sean como el surco de un disco de vinilo. Es hacer cada giro sobre el punto de atracción lo más cercano posible al anterior.

Firmeza. En los momentos de crisis. Saber tomar la mejor decisión – ola menos mala – para que todo lo que hemos sido en el pasado no se separe exponencialmente de nosotros y nos echemos de nosotros mismos. Firmeza. A la hora de dejarse caer dentro de uno mismo para que la caída no acabe acercándose a la velocidad de la luz y nos hagamos polvo irrecuperable. Firmeza. A la hora de girar y girar porque sea al final o al principio del disco de vinilo sólo hay silencio o quietud. El problema es que nuestro disco de vinilo personal sólo tiene «cara A» y cuando nos salimos por alguno de los dos lados no hay Dios que ponga la «cara B«, a no ser que seas el hijo del jefe o bebas sangre. En ambos caso, rarezas tienes a mil. Como buena «cara B«.

Banda Sonora recomendada:
«Play that funky music (white boy)» x Wild Cherry – Wild Cherry(1976)

5 cosas que probablemente no sepan sobre nos

Aceptando la amable invitación de Herverando Herenvardo a que haga un(a) meme(z), algo tan en boga entre los blogeadores del universo. Sr.K se introduce por primera vez en este mundo de relacionarse conceptualmente con otros seres humanos.

Con un 6 y un 4 hago la cara de tu retrato, José Luis

En base, el meme consite en contar 5 (mala rima áPardiez!) cosas que posiblemente la gente no sepa del autor del blog. Allá vamos:

  1. Sr.K no soy yo, somos nos y como nos nos comportamos. Cuando conviene, somos Sr.K y cuando no conviene, somos yo. Somos un conato de intento de ejercicio de lucidez, porque cada vez cuesta más. Soy uno haciéndose sitio, pero no a codazos.
  2. Nos placen en secreto las gafas de pasta. Nos quedan bien, la verdad. Pero, nunca nos las pondremos porque no queremos que nos posean y nunca reconoceremos en público que nos agradan. ¿Gafas de pasta? no, gracias.
  3. Nos somos misóginos porque no soportamos que las mujeres se desprecien tanto a si mismas. También, está lo de que ya tengo asumido que mi camino es solitario, pero muy bien acompañado por los que me rodean. Además, como dijo una vez Sr. Kurten «nunca subestimes al enemigo«… sí, también, ya cansa tanto NO. A pesar de todo, se nos suele pasar en cuanto nos dan un poco de cariño.
  4. Nos somos adoradores secretos del diablo. En concreto, del que pagó a precio de saldo el alma de Robert Johnson y se la llevó a Galicia. Su nombre es Legión, perdón… Julián Hernández. Creemos que es el mejor letrista del rock en español de todos los tiempos y el principal filósofo de la Cultura Popular patria. Espero no llegar a conocerlo nunca en persona.
  5. áPor el culo te la hinco!… lo siento no lo pude evitar. Al tema. El rock es lo más. Rocanrol o muerte. Tenemos tanto rock que hasta tenemos un grupo. Pero, tenemos que admitir que desde los tiempos de universidad le cogimos afición a Kraftwerk. Y tenemos casi todos sus discos en CD. Incluso, de vez en cuando, escuchamos a Basement Jaxx o música electrónica en general. Nadie es puro (ni habano) y nos, mucho menos. Confieso que por el local de ensayo hay una batería electrónica de mi propiedad… del Lidl, sí, pero electrónica.

Alea jacta est! No sé si volveremos a repetir la experiencia. Siempre dicen que la primeras veces son desastrosas, pero creo que hemos cumplido sin llegar al gatillazo.

Banda Sonora recomendada:

Confesiones crepusculares

Mírate. En el dedo índice derecho, antihemorroidal y en izquierdo, pomada antihongos, porque en la piscina o vaya-usted-a-saber-dónde se pilla cualquier cosa.

Te miras ambos índices después de lavarlos – porque no se deben mezclas ambas pomadas – y los rozas con sus respectivos pulgares. Además, hoy no te has tomado las pastillas y notas que la urticaria idiopática que va y viene vibra bajo tu piel. Si no rascas, no habrá habones… Si no rascas, no habrá habones…

Te giras y acaricias tus curvas, bueno, tu curva característica de hombre. Con el dedo índice del antihemorroidal escarbas en el profundo agujero de tu ombligo y sacas una pelusilla que tiras al water. Como el dedo huele tras su visita al centro de la barriga, te vuelves a lavar las manos con agua muy caliente. Te acuerdas de un documental sobre gente con manías, fobias y comportamientos compulsivos.

Tras lavarte los dientes, cierras el tubo del dentrífico – tubo que preocupantemente tiene el mismo color que la crema antihemorroidal – con esos dedos índices que no puedes dejar de mirar. Exhalas tu ahora fresco aliento al espejo y mantienes la boca abierta. Entre empastes, fundas, agujeros negros en las muelas y las que echas de menos crees que conseguirás pagar la educación universitaria a los cinco hijos del dentista gracias a la dentadura completa que te tendrán que poner antes de los 50.

Cara en herrumbre

Desde detrás de tus gafas ves que tu ojo izquierdo está irritado por culpa de las gramíneas a las que te has enfrentado esta tarde sólo por salir a la calle.

Observas que los pelos de las orejas te han vuelto a crecer más negros aún, si cabe. Te fijas en el entrecejo y ves que se ha repoblado a pesar de tus esfuerzos a coup de pinza. Y hablando de pelos, mañana habrá que afeitarse y ya estás viendo una cana nueva en la barba. Aunque en peores sitios pueden salir… Abres el armario para comprobar que sólo te queda una cuchilla nueva y que hay poca crema hidratante. Esa crema hidratante que dices a los demás que usas en lugar del after-shave, pero que relamente utilizas en cara y cuerpo como vulgar metrosexual, te afeites o no.

Cortas un trozo de papel higiénico y te suenas los mocos. Vuelves a cortar otro trozo de papel higiénico y vuelves a sonarte los mocos. Carraspeas y toses tres veces. Antes los catarros te duraban dos días. Ahora, dos semanas.

Cierras la puerta del baño y con paso quedo te acercas a tu dormitorio. Según abres la puerta estornudas violentamente tres veces seguidas. La ráfaga de aire frío que entra por la ventana que te dejaste este mediodía abierta ha podido con tus senos nasales. Con el pañuelo de papel menos acartonado que encuentras entre los miles que tienes en los bolsillos del albornoz que llevas puesto consigues detener el hilillo líquido de moco que tu nariz ha comenzado a segregar tras los estornudos.

Ya una vez tumbado en la cama, colirio para los ojos y un chute de spray nasal para cada fosa, por eso del ataque de las gramíneas invisibles. Miras la hora. Poco más de las 12. Preparas el desperador y te das cuenta de que estás cansado, pero no lo suficiente como para caer dormido en 2 minutos. Miras tus libros y revistas. Decides que mañana irás a la biblioteca de una vez para tener algo nuevo que leer mientras esperas al sueño.

Apagas la luz y miras al techo sin ver. Te preocupa sobremanera que no recuerdes qué has comido hoy. Cuando por fin te viene el recuerdo, te giras y cierras los ojos. Con una medio-sonrisa que no se ve, pero que tú sientes te dices: «Mañana, más y peor»

Electricidad

Chisporrotean los dedos. Cada roce está cargado de electricidad que consume la columna vertebral y hace temblar las piernas. Idas y venidas súbitas – que no agresivas – de los dedos descubriéndose por primera vez porque no están acostumbrados a tocarse a sí mismos. Necesidad de apretarse buscando tierra para los amperios que provocan pequeñas descargas entre los dedos.

Piernas inquietas y enredadas. Más cerca no se puede estar. No es posible traspasar la piel, pero sí se puede recorrerla palmo a palmo y apretar tanto la caja torácica que las exhalaciones sean pequeños gruñidos. Animal. Como un gato buscando teta con los ojos cerrados y rozando su cabeza contra el cuerpo de su gata madre.

En el fondo, ella

Cuando todo empieza a perder el sentido, sólo queda el tacto y un sabor torpe en la boca. Ya la electricidad se ha transformado en calor y si antes no hacían falta las palabras, ahora ni tan siquiera por la cabeza se asoman. La mente está llena de tacto. El silencio se vence con sonido de ropa en roce, gruñidos, chasquidos y más gruñidos. Y todo para, al final, seguir notando la electricidad en las yemas de los inquietos dedos. Aunque, ya no hay chispas ni descargas. Sólo suave electricidad continua. La toma de tierra es apretarse muy juntitos.

Banda Sonora recomendada:
¿A quién vas a culpar? x Siniestro Total «La Historia del Blues» (2000).

En Spotify: Siniestro Total – ¿A quién vas a culpar?

Haiku-Refrán Castellano

Al pan pan y al vino vino.
Y si no vino, es que se fue.
Y si se fue, ya no estaba.
Y si no es taba, no es cordero.
Y si no es cordero, será pescado.
Y si no es pescado, será cazado.
Y si no es cazado, no hay escopeta.
Y si no hay escopeta, no hay ápan!.
Y al pan ápan! y al vino ápum!.

Autores de este Haiku–Refrán Castellano:
Sr.K + elSoka ante una mesa con pan, vino, pescado y cazado.

Banda Sonora recomendada:

  • «El que no llora no mama» x Los Enemigos – «Se Buscan Fulmontis» BSO (1999).