Dos Grados

Ocaso naranja y azul de farolas a medio encender. El centro de la ciudad es de piedras y monumentales edificios. Está en calma. Casi en silencio. Las pocas personas que avanzan sobre el empedrado son silenciosas y solitarias.

El frío tensa la piel de la cara, encoge los hombros y mete las manos en los bolsillos. Los ojos miran a los lados sin mover el cuello. Todo el mundo parece que mira con desconfianza.

Marrones cuadrados y azules del cielo

Luna de noviembre a las siete de la tarde conservada a dos grados. Asomada sobre las antenas de los edificios con un cielo a su espalda que ya está dejando de ser azul marino. Asombrosa claridad y agudeza a pesar de ser de noche gracias al frío que ha limpiado la atmósfera de brumas y a las luces de ciudad que brillan por todas partes.

Antes de que llegue el invierno son buenas tardes de domingo para pasear sin pausa al calor de abrigos, bufandas y guantes.

Banda Sonora recomendada:
«Es lo que hay» x Super Skunk – «Planeta Azul» (1998).



Dedicado a los del grupo de facebook «El Frío de Burgos«

De perdidos, échense a dormir

Échense a perder. Decidan con tino cuando dar el gran paso. Cualquiera no es el mejor momento. Tengan en cuenta que es mejor hacerlo bien porque ya se sabe que hacer mal las cosas es hacerlas dos veces y echarse a perder dos veces es sacar de donde no hay.

Cada cual tiene su momento para tirarse por la borda: la pubertad, la adolescencia, la juventud, los veintitodos, la crisis de los 40, la meno-pito-pausia, la tercera edad o la era de los gusanos. Todos deberíamos echarnos a perder en la era de los gusanos, que es lo que Dios manda. Pero, hay una aldea global de irreductibles humanos que se echan a perder antes de su tiempo (no confundir con los balaperdidas ni las perdidas, tan solicitadas por el sexo masculino).

Orientando a los perdidos

Llegar a ser lo que cada cual quiere ser o, por lo menos, no dejar de intentarlo mientras le quede vida y algún bar por cerrar ha de ser una labor constante. Aunque a veces, el sueño de una vida propia crea monstruos que austan a los que nos rodean. ¿Qué hacer, entonces? A estas alturas y con todo el pescao vendido sólo quedan dos opciones:

  1. Decir eso de que «el resto del mundo es el que está loco, no yo. Todos me odian, doctor
  2. Olvidarse de todo lo que hemos sido hasta ese momento en el que los demás empiezan a ponernos caras raras. Es decir: echarse a perder.

Echarse a perder es dejarse llevar y dejarse llevar es como dormir y soñar. No es necesario demasiado esfuerzo y suele ser agradable. ¿Alguien realmente quiere vivir sin el Fubbol, el Gran Hermano, los 40 Principales, la Televisión de Plasma, el iPod, los Muebles del Ikea, un Piso en Propiedad (del banco) y un Coche Nuevo Japonés-Chino-Koreano? áJo! la decisión está clara. Échense a perder, ya están tardando. Además, para toda la vida, sin necesidad de buscar ni encontrarse a si mismos y sin más problemas que los de todo el mundo.

Pero, si usted no es de los que ven las cosas de para-toda-la-vida muy claras, ya tiene una edad y a veces duda de su decisión de haberse echado a perder, siempre podrá llorar agarrado a su almohada y sentirse mejor después de secarse las lágrimas por la añoranza de la vida que tan bien se había construído y que de repente abandonó. Se asegurará una temporada de mejor dormir. Además, siempre están las drogas, legales, claro.

Y eso sí, nunca, nunca se estrellen con un avión en una isla perdida porque nunca podrán cumplir el dogma universal «de perdidos, al río». Como mucho, saldrán en la tele.

Banda Sonora recomendada:

  • Que me quiten lo bailao x Los Feliz «Aleluya» (1998).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/los_feliz.lo_bailao.mp3

Palabras de amor

Grandes conceptos expresados en palabras tienen nuestras relaciones íntimas; sinceridad, confianza, comprensión, cariño… son palabras vacías (como dice la canción) especialmente en un día como hoy, San Valentín. áSalgamos a la calle! áRasguemos nuestras vestiduras! áCelebremos la fiesta del amor! Eso sí, la del amor de verdad: heterosexual, cariñoso e inquebrantable. Que el amor ese al prójimo es de pringaos. No se puede ni comparar con el amor de tu amado-amada. Además, para eso que se inventen San ONG o San 0’7 y se hagan regalos. El mercado se inventó para dar a cada cual según su necesidad y a cada cual segun su capacidad.

Este amor tan de verdad es un estado inalterable de principios vacíos expresados con palabras huecas (áToma ya!). Palabras huecas con asombrosos recovecos, como una caracola de mar, que genera una sonoridad y presencia que dota de cierta realidad a la palabra amor. Como la caracola, este amor ni tiene bicho, ni da dinero (más bien lo quita) y ni da de comer.

San Valentín se quedaría de piedra en aquestos tiempos...

Si buscamos el origen estas vacías palabras, nos podemos remontar a los tiempos en los que los practicantes del amor sanvalentiniano eran célibes aspirantes a dejar de serlo. Abstinecia y lucidez siempre vienen de la mano (la gran compañera del célibe) y esa lucidez crea grandes estrategas que son capaces de dar una imagen del amor tan perfecta que no hay quien se les resista. A la postre, las palabras de amor son verborrea para conseguir lo único en lo que relamente estamos pensando todo el día: SEXO.

Todo fluye y los fluídos nos pueden. Sobre todo si esos fluídos se entremezclan e inundan con whisky, cerveza o patxarán el débil mandamiento de no mentirás. Todo el mundo cae alguna vez en la trampa, pero ¿Quiénes son más? ¿Los que se quedan? ¿Los que intentan salir de ella? ¿Los que matan gatitos todas las noches?.

Banda Sonora recomendada:

  • «Me enamoré de un presidente del gobierno adolescente procedente del espacio exterior» x Siniestro Total – De por si (EP) – 1997

Celebrities

Ser una celebridad es duro. Tanto ser celebridad por celeridad o meta-celebridad ahíta de amor indecente a la celebridad en sí misma, ser o estar célebre requiere dedicación. Porque, claro, estar todo el día de celebración no es asunto baladí. Zapatero a tus zapatos – o a tus debates – y celebridad a tus celebraciones. Por eso quizá la celebridad sólo dure 15 minutos, como decía aquél. Pero, para ser celebridad hay que nacer. Además, ya sólo por nacer a todos nos tocan no sólo unos 15 minutillos, sino un día enterito para nuestro uso, derroche y disfrute. Y que los fastos comiencen y que las celebraciones no acaben hasta el amanecer, como hacían los romanos, y que los romanos para el año que viene no me pillen con barbas, pelo largo y andrajos. Capaces de darme crucifijo o algo.

Gracias por acordarse de este día tan especial para mí como para otros tantos millones de personas en el mundo. Celebremos que el mundo gira y algunos aún seguimos en él. Celebrities de garrafón en Sr.K. Porque podíamos ser peores o por lo menos parecerlo. Si no, vean el vídeo del visionario amigho Bothman:

«Seres de la escena social: el vídeoartista» x Sergio Santamaría – The-Leznable Taldea 2005 / Producciones The-Leznables

La Internacional de Los Hombres-Nenazas

Sociedad – Informa: Sr.K

La última escisión de la Confederación Universal de Los Hombres-Hombres se ha venido a llamar La Internacional de Los Hombres-Nenazas. La salida de la organización del nuevo grupo masculino se desencadenó tras la pregunta formulada por el presidente de la asamblea «¿Qué somos?¿Hombres o Nenazas?» en plena discusión sobre la idoneidad de poner los pies sobre la mesa en casa ajena.

Según las propias palabras del líder de la mencionada escición, la principal motivación que tienen para separarse de la Confederación es el hartazgo. Están cansados de no poder quedar a tomar cafés en lugar de quedar a tomar cervezas. Al parecer, por consenso en la Confederación, se admite que un Hombre-Hombre quede a tomar café siempre que sea con una mujer y con el único y exclusivo objetivo de llegar a penetrarla o al menos magrearla. Lo que no se reconoce es el derecho de los Hombres a disfrutar de un café en una cafetería con otros Hombres a no ser que haya de por medio una partida de mus, subastao o las sieteymedia y el café vaya acompañado de licores tipo orujo y/o pacharán.

áAtención! Hombres pensando

La Internacional de Los Hombres-Nenazas recoge en su nombre un clásico dentro de los retos que continuamente se lanzan entre sí los Hombres-Hombres. Junto con el popular «No hay cojones», el hecho de llamar a un Hombre Nenaza tiene implicaciones que van mucho más allá de la típica bravuconada masculina. Estas segundas implicaciones en principio negativas para los Hombres-Hombres son las que los miembros de esta nueva organización quieren potenciar y desarrollar para revalorizarlas y cultivarlas sin vergüenza.

Una de las principales reivindicaciones de La Internacional es el derecho a llorar en soledad o en compañía sin merecer el desprecio del resto de los Hombres y poder darse abrazos que no corten la respiración ni acaben con una pechada. También, pretenden conseguir relacionarse con el sexo femenino dejando como objetivo secundario la cópula y ponerse nuevas metas como conseguir amistad y camaradería con sus contrarias.

Por último, insisten en reafirmar su heterosexualidad, a pesar de su aparente debilidad sensiblera, frente a los Hombres-Hombres, a los que tildan de ser tan endogámicos y complacientes con su propio sexo que últimamente tienen actitudes cercanas a la Agrupación de Hombres-Hombres por y para Hombres-Hombres, organización bandera (multicolor) de la homosexualidad masculina.

En relación con esta reciente escición de la Confederación Universal de Los Hombres-Hombres algunas voces han comenzado a hablar de crisis dentro de la institución, ya que con la formación de La Internacional de Los Hombres-Nenazas son dos las organizaciones surgidas por desacuerdos con la Confederación. Antes de Los Hombres-Nenazas un pequeño grupo de Hombres-Hombres formaron la Asociación No seremos muchos, pero sí que somos Machos que se alejaron de la Confederación por discrepancias con la normativa interna sobre higiene personal.

Banda Sonora recomendada:

  • Señores x Def Con Dos «Ultramemia» (1996).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/DCD_ultramemia.senhores.mp3

Sensación

Busca esa sensación. La de verte un domingo, preferiblemente en invierno, a las cuatro de la tarde andando por las calles anchas y céntricas de una ciudad. Estás y quizá otra persona más en la lejanía o en alguna calle paralela. En los diez minutos que llevas andando a pie, sólo has visto un par de coches. A lo sumo, algún autobús urbano sin pasajeros.

Hay silencio.

Silencio de ciudad, silencio de rumor lejano.

Oyes perfectamente los sonidos que provoca tu marcha. Paso a paso. Clap, clap.

Sensaciones urbanas muy humanas

Ahora, busca el momento. Es ese breve periodo de tiempo en el que percibes sólo espacio. Es el instante que sobrecoge, porque tienes la sensación de que no hay nadie detrás de los muros y ventanas de los edificios que te rodean. Los coches aparcados podrían llevar allí desde hace mucho tiempo. La acera podría llevar años sin ser limpiada, pero ha llovido y la lluvia invernal la ha lavado y ha limpado los coches. Les ha quitado el tiempo de encima.

Sabes que durante ese lapso de tiempo no vas tener ninguna referencia a la existencia de más humanos que el sonido de tus propios pasos. No se oyen ni pájaros. Los edificios, los coches, los árboles, la acera ahora son huellas. Son lo que queda del arquitecto, del ingeniero, del jardinero, del albañil y también de los que alguna vez llenaron la calle con su olor, sus sonidos o sus voces.

Siente, en definitiva, el aturdimiento de ser durante un instante la única persona viva en el mundo. Siéntete protagonista de una película apocalíptica de los 70. Contempla el hermoso cadáver, recién aseado por la lluvia, de una civilización que vivió y que se extinguió sin darse cuenta de que había desaparecido. Sin darse cuenta de que había existido alguna vez.

Elvis lo decía, James Dean lo corroboraba y muchos cantantes lo cantaban: muere joven, deja un bonito cadáver.

Despecho de diario

¿Qué diría su diario a la adolescente si lo hubiese abandonado durante un día? Seguro-seguro que la llave del candado no se abriría a la primera y la adolescente se pondría ansiosa. Después, no encontraría la última página escrita. Pasaría páginas hacia adelante y atrás con los ojos desorbitados mustiando «pero, pero…». El diario vibraría de regocijo sin que la adolescente lo advirtiese cuando comenzase su siguiente truco; mostrar sólo sus páginas en blanco. Entre asustada y cabreada, la adolescente arrojaría el diario a la cama, el cual, como broche final a su travesura, rebotaría blandamente y se quedaría por fin abierto en la última página que su dueña escribió.

No me toques el amor

Abrazada a sus propias rodillas y con los ojos húmedos quemándole, la adolescente miraría largo rato desde el ángulo opuesto de la cama al maldito diario que tan difícil se lo pone. De un brinco perfectamente ejecutado, gracias a su juventud y a las clases de ballet, se tumbaría boca abajo con los pies en alto y al mismo tiempo agarraría con firmeza al travieso diario con las dos manos. Estiraría maquinalmente su brazo hasta alcanzar su boli preferido de la mesa de estudio y suavemente, con algo de reparo, comenzaría a escribir en la hoja en blanco la fecha. Tras una pausa expectante ante las posibles reacciones del diario comenzaría a redactar con su mejor caligrafía
«Querido diario:
Lamento mucho haberte tenido tan abandonado últimamente. Te juro que no volverá a pasar…
»

La adolescente sonreiría cómoda y confiada. El diario se dejaría llevar por el roce del boli, suave y cariñoso, como siempre. Escuchando a través de sus hojas, asentando y guardando secretos como sólo los diarios saben hacer y que tuenti, facebook y fotolog envidiarían impotentes desde la pantalla del portátil que reina sobre la mesa de la habitación.

Banda Sonora recomendada:
«En el 2000» x Natalia Lafourcade – «Natalia Lafourcade» (2002).
http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/natalia_lafourcade.en_el_2000.mp3

La espera de dejar pasar

En el capítulo de ayer, hablábamos de las esperas vitales que nos encontramos en el camino, pero hoy lo vemos desde el punto de vista de los y las que provocan parte de esas esperas.

Qué mejor que esperar a que los temas pendientes se pasen o se solucionen solos. ‘Sólo es un pronto’ y como el tiempo adormece, pues ya será menos grave más tarde. Nos gusta mucho eso de eludir responsabilidades. Cruzarse de acera cuando nos viene mal, o decir que ‘el móvil me lo dejé en el bolso y ya era muy tarde cuando vi la llamada’. Bendita tecnología.

Sí, es muy adulto (y no es sarcasmo) lo de dejar pasar las cosas. Si en algo se caracterizan los niños es en ser crueles y esa crueldad es fruto de la sinceridad. No la sinceridad objetiva de una persona vivida, sino la sinceridad de decir sin tapujos lo que piensan y decirlo al momento. Los adultos, no son crueles. De todos es sabido.

Será entonces que es muy de adultos responder con tazones de indiferencia a las personas que más te ofrecen. Sí, en cuanto parece que ese que ofrece empieza a pedir lo suyo, la persona que ha estado alegremente recibiendo se asusta del monstruo que ha creado. áPor Dios! Si nunca he rechazado (casi) nada por no hacerle daño. Si es que me cae bien, no es por nada. Pero… esto no puede ser. No puedo controlar la situación. Esto es demasiado violento. Haré lo que hacen los adultos, no voy a ser cruel. Dejaré que se le pase el mal momento. Es que todos tenemos alguna vez un mal momento. Dejar pasar es la mejor opción, sí, sí. Siempre funciona. :-)

áFotos No!

Luego, también está lo de huir a Cuenca o Saturno (según gustos) para evitar la expresiones viscerales demasiado íntimas. El truco es el siguiente: ya que te vas, al que tienes en stand-by sólo le dejas la opción de que evite los temas escabrosos los últimos días antes de la huída, ya que en esos días sólo estás para fiestas, no para comeduras de tarro. Es estupendo. :-)

Aunque siempre queda lo del caparazón. Los venden muy bonitos y alegres, algunos con orejas de gato, de colorines y hasta con canciones en japonés. Su uso es simple. Cada vez que nos venga un tema pendiente sólo hay que sostener fuerte-fuerte el caparazón y esperar, cuan numantinos, a que se le quiten las ganas de traspasarlo al tema pesado ese. :-)

Lo único que recomiendan los expertos si eres de los/las que dejan pasar el tiempo para solucionar los temas pendientes, es convertirse en un/una erudito/erudita en meteorología y siempre llevar un buen paraguas a mano, porque nunca se sabe cuando va a haber tormenta, como dicen Los DelTonos…

Banda Sonora recomendada:

  • «Soy un ser humano» x Los Enemigos – «Obras Escondidas (1985-2002)».
  • «Tormenta» x Los DelTonos – «GT» (2005).

Dedicado con mucho cariño (aunque no lo parezca) a una amiga que lo leerá y a otra que no. Un abrazo a la que lo lea.

Purgandus populus

Se nota en la calle una inquietud que aumenta con el paso del tiempo. En un mundo gris donde las cosas blancas nunca son puras y las cosas negras suelen ser elegantes se vive con la incertidumbre de no saber que nos deparará el más allá.

Y no hablamos del Cielo y/o del Infierno. La preocupación del hombre gris de a pie es el Purgatorio. Los malos, los malvados, los ruines y los perversos van al infierno, eso está claro. Los puros, los hombres de Fe, los reyes y los presidentes de equipos de fúbbol van al cielo y se sientan a la derecha del Señor. Pero, ¿y la gran masa? Según los Hombres de Fe, el Purgatorio es su destino. Es un lugar donde los pecadorcillos se hacen un lavado tras dejar el mundo cruel. Es su hueco en el descanso eterno: entre sus ídolos y los malos de las películas.

Según las últimas estimaciones, los buenos cristianos ya no son tan buenos. La fast-life globalizada ha desembocado en una moral laxa de pecadillos veniales que siempre dejan huella en todo cristiano católico a la hora de trascender. Dado que en el Cielo caben los justos y que a nadie le gustaría estar con la gentuza del Infierno por toda la eternidad, se estima que el Purgatorio se está saturando por las almas venialmente malvadas de la gran masa. La autopista hacia el cielo se convertirá en un atasco hacia el Purgatorio. Encarguen para sus exequias bocadillos, botellas de agua y un parchís, para que se haga más llevadero su trayecto y madruguen para pillar sitio en primera línea del Purgatorio, que allí los últimos no son los primeros y encima se quedan de pie y con columna en medio.

áOh pueblo de Dios! No te reconozco. Qué tiempos aquellos en los que la Inquisición hacía hueco en el Purgatorio a base de excomuniones y piras en las plazas de los burgos de buen ver y parecer. ¿Dónde han quedado esas indulgencias plenarias a precios populares que hacían del Purgatorio un mero trámite para llegar al cielo con un «y que me quiten lo bailao»?

Recuperemos la última iniciativa para acabar con los pecadores llevada a cabo en este nuestro país español. Recuperemos La Orden Especial. Recuperemos el «Purgandus Popuplus» de principios de los 90.


Si no pueden ver el vídeo en la entrada, este es el link: Purgandus Populus

Recuerden, si estos vídeos les provocan excesiva hilaridad seguramente sean carne de Purgatorio. Vayan preparándose para las retenciones.

Azul y naranja o una historia del oeste

Azul y Naranja

Blind man, blind man x Herbie Hancock «My point of view» (1963).

Azul y naranja son los colores del horizonte del camino. Siempre en una eterna puesta de sol. Caminando de este a oeste. Evitando a cada paso que el sol se vea del todo. Con un cielo azul en estado puro; sin sol ni luna, sólo azul. Sin más luz que la propia luz del azul, la del momento anterior a que llegue la oscuridad.

Azul y naranja unidos a la altura de los ojos. El naranja es del lienzo terroso que será notario de nuestras huellas aún por hacer. Andar sin prisa y sin pausa. Es echar una carrera al sol. No dejar que la intensidad de ese azul luminoso decaiga. Sin ir tan rápido como para que sol nos soprenda por el horizonte y nos ciegue ni tan despacio como para que la oscuridad que vemos al mirar atrás nos rodee.

Es mejor no mirar hacia atrás mientras se anda porque no se ven los pasos que se dan. Al mirar atrás, sólo se ven huellas. El camino andando con pisadas decididas y con pasos erráticos imposibles de desandar. Para mirar la ruta andada siempre es mejor buscar un momento para hacer posta. Sentarse y observar atentamente por dónde se ha venido. Con la mirada hacia el este, el azul es casi negro, el naranja es marrón y en medio de los dos está la fría y olvidadiza oscuridad. Es normal sonreir cuando se descubre que de entre esa negrura, que puede llegar a atraparnos si nuestra parada se prolonga demasiado, surgen los primeros brillos de las estrellas que nos atraen como sirenas.

Avanzar hacia el azul y naranja del oeste exige ciertas maneras y posturas. Con la vista centrada sólo en el intenso azul no se ven las piedras que surgen en el camino. Mirar sólo a la vasta extensión de tierra naranja inexplorada puede generar pánico al ver que no tiene pisadas de nadie ni caminos marcados por los que empezar a avanzar. Cuidado. Con la vista llena de suelo y el miedo por las venas el caminar se detiene y llega la oscuridad llena de consoladoras y frías estrellas.

Todo es cuestión de un buen porte al caminar. Tan simple como poner el cuello en una postura natural, sin forzarlo. Ser otra vez ese primate que se irguió sobre sus patas traseras, se fijó en el azul y naranja del horizonte del oeste y decidió que caminando nunca perdería de vista este precioso espectáculo. Quizá ese primate no sabía a dónde ir, pero sabía hacia dónde orientarse.

Aunque todo esto fue escrito antes de conocer el blog necesario Caminando en el Desierto, indudablemente este texto tiene mucho que ver con Fran y su manera de ver la vida.