Yonkis de lo extra-ordinario

Tanto goza el yonki de su droga como el vulgar vulgo se regocija en estas fechas tan señaladas. Es delizioso el ritual de búsqueda de una meta final, que tanto para el yonki como para la población occidental, es un éxtasis sensorial que dura lo que dura y lo que dura me da igual. Una vez pasado el subidón siempre queda la sensación de que de tanto esperarlo casi ni se ha podido disfrutar. Nacen voluntades de redención y se dice que para la próxima vez hay que hacerlo más grande, más largo y mejor. Meterse más en ello, en definitiva. Olvidarse de lo accesorio y lanzarse a conseguir el mejor cuelgue o la mejor nochebuena, nochevieja, despedida de soltero/a, boda, cumpleaños o concierto.

¿Piensa acaso el yonki que puede acabar rajado en la calle cada vez que se acerca al barrio de chabolas para pillar? ¿Es consciente el consumidor compulsivo de que las compras navideñas o las rebajas son peores para su corazón que tres bocadillos de panceta untada en sebo? Ninguno de los dos es consciente del riesgo. Son, respectivamente, súper-yonki y súper-señor o súper-señora. Nada ni nadie puede con ellos.

Papa Noel esta colgado

El premio que espera al final de la carrera merece la pena. Mientras, los que les rodean piensan «si dinero no habrá, pero para tonterías…» y hacen como que no se dan cuenta de que por mucho que lo intenten ni el súper-yonki ni el súper-señor ni la súper-señora conseguirán hacer su éxtasis anhelado mejor. Al final, sólo consiguen hacerlo diferente por mucho que se esfuercen en repetirlo.

Asúmanlo: Santa Teresa de Jesús sólo hubo una y era de Ã?vila a pesar de todo. Ni todos los abulenses son santos ni todos los santos tienen yemas. El éxtasis ya sólo es química y la felicidad de un tiempo a esta parte es un síndrome. El yonki nunca consigue el cuelgue imperecedero y no todos los días son Navidad. La sobredosis siempre es fatal porque la perra de la mano siempre se va. Vigilen su mano, pero déjenle siempre cerca el número de urgencias o al menos un sobre de Ã?lmax.

Como dicen los loteros: áSalud!

Banda Sonora recomendada:
Es Navidad x Los Acusicas del disco «Ha sido éste» (2004)

No sé, qué decir

¿Nos gusta decir no? No lo podemos saber con exactitud. Tampoco podemos negar la evidencia de la importancia del no.
¿No es verdad , ángel de amor, que en esta apartada orilla somos unos negados?
– No, pichoncito mío, de ser algo llegaremos a ser nadie, ese vacío en el que ninguno habita.

Si a nadie le importa que le nieguen, ni al mismísimo Jesucristo le molestó, mejor no neguemos que negamos en nuestro día a día (qué lío, ¿no?). Además, usamos muchos tipos de noes. Fuera de los noes que destrozan, hunden y arrinconan a nuestros semejantes en la desdicha por ser negados – y por ende anulados – existen los noes que nos hacen de rogar.
– Oye, ¿qué opinas de ir mañana a comer por ahí?
No sé, seguramente tenga lío. Mira, no cuentes conmigo así de primeras, pero igual si que puedo al final. No sé.
– Así que, no sabes si vas o vienes… ¿No serás gallego?
– Y tú, ¿no serás listilloloscojones?

El no sé

Quiténle importancia, no le den relevancia, niégense a caer en esa negación. La negación debería de formar una frontera, un límite al estilo «hasta aquí hemos llegao». El «no» del «no sé» es un impostor, un fraude que suena a negación, pero que en realidad es ansiosa incertidumbre.

¿Por qué no decimos que no y ya está? ¿Ya no nos fiamos de/a nadie? ¿Rechazamos el libre albedrío que nos dieron los pensadores de la ilustración? ¿Dejamos para mañana lo que deberíamos decidir hoy? Quién sabe. Si no hay nada claro, no implica que todo esté oscuro. Quizá sólo esté un poco empañado por lo aproximado, lo vago y lo sugerido. Puede que la rotundidad tanto de la afirmación y de la negación absoluta ya no nos haga gracia.

Desde aquí y con la luz que hay a estas horas, esa negación emascarada del «no sé» va a ser poesía pura. Nuestra falta de decisión es puro goce estético. «Qui sait, mon amí?», así en francés como que queda más poético, ¿que no?. Será pues que nos estamos afrancesando.

Banda Sonora recomendada:

  • Depende x Siniestro Total «Policlínico Miserable» (1995).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/ST_policlinico_depende.mp3

Todos los Santos son Macario

Se murió Macario. El de las ovejas. El pastor. ¿No lo sabías? Y tampoco era tan mayor. Cáncer. Ahí estuvo en el hospital hasta que se quedó. Tampoco se cuidaba nada. Era joven, sesentaipocos. Su padre también murió joven. No sé si antes o después de venirse al pueblo. ¿Tampoco lo sabías? no son del pueblo, no. La verdad, sus padres, sus dos hermanos y él vinieron al pueblo con una mano por delante y la otra por detrás. Si no tenían ni ovejas. Es más, trabajaban para el pastor que había por aquel entonces. Sus hermanos también murieron jóvenes. El pequeño por un cohete de los que se tiraban antes para romper el granizo. Se pusieron a jugar otro y él con el cohete en el portal de la casa del abuelo de éste… Bueno, no me acuerdo. Al otro no le pilló, pero al hermano del Macario le debío destrozar. Por todo el portal. Luego el mayor en cuanto pudo se fue del pueblo porque las ovejas no le gustaban nada. Entró a trabajar de albañil y al poco se mató al caerse de lo alto. Así que siempre han estado su madre y él. Su madre ya hacía un tiempo que estaba en una residencia, como la abuela. Siempre han tenido mucho dinero, pero eran un poco raros. Nunca se han relacionado ni con la familia de la madre ni con la del padre. Algún primo o así aparecía, pero Macario siempre decía que les diesen pol culo que no iba a dejar nada a nadie. A su entierro fueron los cuatro del pueblo con los que a veces se relacionaba y su madre. No fue nadie de las familias.
Basado en hechos reales

Gentes en tránsito

Banda Sonora recomendada:

  • El día de los muertos x La Pulquería «Corridos de amor» (2005).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/pulqueria_corridos.dia_muertos.mp3

Electricidad

Chisporrotean los dedos. Cada roce está cargado de electricidad que consume la columna vertebral y hace temblar las piernas. Idas y venidas súbitas – que no agresivas – de los dedos descubriéndose por primera vez porque no están acostumbrados a tocarse a sí mismos. Necesidad de apretarse buscando tierra para los amperios que provocan pequeñas descargas entre los dedos.

Piernas inquietas y enredadas. Más cerca no se puede estar. No es posible traspasar la piel, pero sí se puede recorrerla palmo a palmo y apretar tanto la caja torácica que las exhalaciones sean pequeños gruñidos. Animal. Como un gato buscando teta con los ojos cerrados y rozando su cabeza contra el cuerpo de su gata madre.

En el fondo, ella

Cuando todo empieza a perder el sentido, sólo queda el tacto y un sabor torpe en la boca. Ya la electricidad se ha transformado en calor y si antes no hacían falta las palabras, ahora ni tan siquiera por la cabeza se asoman. La mente está llena de tacto. El silencio se vence con sonido de ropa en roce, gruñidos, chasquidos y más gruñidos. Y todo para, al final, seguir notando la electricidad en las yemas de los inquietos dedos. Aunque, ya no hay chispas ni descargas. Sólo suave electricidad continua. La toma de tierra es apretarse muy juntitos.

Banda Sonora recomendada:
¿A quién vas a culpar? x Siniestro Total «La Historia del Blues» (2000).

En Spotify: Siniestro Total – ¿A quién vas a culpar?

Horizonte eléctrico

¿Qué esperaban, insensatos? ¿Que el futuro se iba a solucionar el solito por arte de magia? Magia quizá no, pero arte hay que tener musho, quillo. Comer habishuelah día sí y día no pa poder lusir el colorao al pejcueso. Ir todos los sábados por la tarde al monte de piedad a por lo que es nuestro y devolverlo el lunes a primera hora. Que los píos nos den para comprar algo de pan y unas patatas porque ya no hay chorizo para echarles a lah habishuelah.

Todo se ha ido aplazando. Estamos como estamos y posponer es tan narcótico que nos gusta demasiado. Camaradas, ¿no creen que ha llegado el momento? Bueno, sí… no sé… tal vez… depende… es que ahora igual nos viene mal… ya se sabe cómo estamos… Los remiendos de los calcetines y las coderas ya se notan demasiado, tanto en nuestra ropa como en la de los demás. Pero, nadie se atreve a decirlo. Tampoco nadie se mueve no vaya a ser que alguien suelte lo de «áNo huyas, cobarde!», «áNo me dejes atrás!» o «áAl ladrón!»

Acabó la época de la distracción y llega la época de la decisión. Del hueso del jamón del año pasado ya sólo salen virutas de hueso y cada vez son más mohosas. Ponerse en pie y mirar al horizonte eléctrico requiere levantar todo el peso de la indecisión que hemos ido acumulando a nuestras espaldas. Cuídense las rodillas y no fuercen los riñones. El reto es mirar – sin bajar la mirada – al fulgor del futuro. Cuidar nuestros pasos y no pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, sólo fue diferente. Y si hay que arrepentirse de algo que sea de haber aguantado tantas tonterías antes de arrancar.

El futuro es brillante. El futuro está ahí.

Horizonte eléctrico x Los DelTonos «Sólido» (2003).

Versión de los Los DelTonos de la canción Sweet Lousiana Sound de Billy Pilgrim de 1995.

Bienvenidos al año de «la crisis». Que el futuro ni se nos resista ni se nos escurra entre los dedos.

… que la cordura nos acompañe …

VídeoTrayectos vol. XII: Una etapa en El Camino 13.11.08

sellando credenciales (san juan de ortega) – partida – botas – caminando – paso canadiense – caminando – café con leche (atapuerca) – caminando – espiral de piedras – caminando – café y refrescos – buscando bares (cardeñuela de río pico) – caminando – johansen (carpintero alemán) – bocata (castañares) – caminando – hablando en inglés sobre un puente azul – mochilas – la quinta (burgos) – cantos alemanes – el cid – albergue (burgos) – vuelta a casa – habitación sin vistas

Todos los VídeoTrayectos de golpe en la Categoría VídeoTrayectos.
Lo que prentenden ser los VídeoTrayectos se puede conocer en su primera publicación.

*Contenido extra de este VídeoTrayecto:

80 centímetros

Sólo hacen falta dos días de caminata en un extraño viaje de vuelta hacia el hogar y que no llueva demasiado para descubrir que en Alemania algunos aspirantes a ser maestros carpinteros cumplen tres años de formación académica y luego se pasan otros tres fuera de sus respectivos hogares trabajando, como quien dice, por comida y cama.

Johansen es uno de estos Wandergesellen auf der Walz – un «caminante del Walz» – al que sólo resta medio año para poder volver a su casa. La gente suele preguntarle con estupefacción si no es demasiado tiempo fuera de casa. Johansen suele coger su bastón labrado con formas que giran sobre sí mismas como si de una llama de madera sin pulir se tratase y marca con sus dos manos una distancia en el bastón. «Esto son 80 centímetros, ¿Ok?» Tras recibir la expectante confirmación de su interlocutor reduce la distancia que marca con sus manos sobre el bastón «Y esto son 3. Como ves, no es nada comparado con 80. Ahora piensa que los centímetros son años y que los 80 centímetros son los años que vas a vivir. Teniendo en cuenta que lo que aprenderé en estos 3 años de viaje me servirá para toda la vida, ¿te sigue pareciendo mucho tiempo?» Johansen sonríe. Qué cabrón. Y no tiene ni 30 años.