Colgados por las paredes: ¿ Un meme?

Sin ser invitado explícitamente, pero sí (auto)incitado, a participar en este meme de la jovencísima BurgoSfera 2.0 expongo los cuadros que pueblan las paredes de mi espacio íntimo llamado casa-hogar-piso tal y como ya han hecho La Acequia, Blogófago y La VOZ de Gamonal, éstos últimos, como siempre, con su particular estilo.

Tríptico K

En correspondencia con La Acequia, no-incitador-iniciador del meme, comencemos con lo que hay en el cabecero de la piltra. Críticos en prácticas y críticos profesionales: no sean crueles. Este tríptico que vela los sueños de Sr.K es de factura propia. Los dos cuadros de los extremos son acrílico sobre tabla y el central es óleo sobre lienzo imprimado. En el principio, sólo existía el central y se llamaba «3 figuras«. Está realizado en 1997. Tras recuperalo del trastero y subir su categoría de trasto-ejercicio a cuadro-imagen, casi a finales de 2005 surgieron como idea sus acompañantes laterales femeninos. La calidad técnica no es buena, pero a cualquiera que haya visto un Mondrian a 10 centímetros de sus narices se le quita la vergüenza de haberse salido de la línea del dibujo o de tener un acabado chapucero.

El tríptico velador de los sueños de Sr.K tiene un sentido. Las tres figuras azules encajadas en rectángulos son el mismo personaje en tres actitudes diferentes marcadas por su cercanía a la figura femenina de la izquierda (frágil y tímida) o a la de la derecha (carnal y provocadora). Se podría interpretar que mientras la figura azul de la izquierda tiene una actitud de veneración, la de la derecha esta postrada, supeditada a la figura femenina de cabellos rojos al viento. En medio, vemos al personaje cabeza abajo, presionado por ambas condiciones de sí mismo.

Las grandes féminas luciendo atributos que completan los laterales del tríptico en forma de H son personajes sin rostro, conceptos femeninos a la postre. En contraposición, el personaje azul tiene identidad y se ve encajado como individuo por las ideas que le rodean.

En el salón de esta humilde morada, hay otros cuadros. Son de una serie de pinturas y dibujos llamada Bluesmen. La imagen que se puede apreciar a continuación es la obra cumbre de toda la serie. Tras este cuadro (óleo sobre lienzo imprimado) de 1998, los pinceles y las ideas para cuadros se colgaron hasta 2005, cuando surgieron las figuras femeninas del tríptico comentado anteriormente.

Bluesmen

Las imágenes y dibujos de esta serie, simplemente son una visión colorista y formal sobre el Blues electrificado de Club canalla y elegante de cualquier época. Sin estar colgado en las paredes, el cuadro que preside el salón está acompañado por su hermano pobre y primerizo:

Bluesman

Esta pintura al óleo sobre cartón (de caja marrón de las de toda la vida) tiene el honor de haber sido la primera, la originaria de la serie Bluesmen. Ambas conviven en armonía. Se llevan bien y ninguna envidia a la otra. Es más, se nota cierta admiración entre ellas.

En la casa del Sr. los cuadros no tienen marcos, como habrán podido apeciar. También, los marcos que pueblan el pasillo contienen posters y los posters de una de las habitaciones no son cuadros, por eso no aparecen ninguno de ellos en este meme.

… y ya van dos, y uno de ellos es de cinco.

Banda sonora recomendada:

  • «Oye nena, yo soy un artista» x Siniestro Total – «Así empiezan las peleas» (1997) Edición exclusiva Iberoamérica.

Bodysnatchers domésticos

Le pasó el otro día. Lo estaba observando desde la cocina sin querer. Sólo había ido a por un poco de leche al frigorífico para hacerse un descafeinado después de haber fregado la cena. Miró hacia el salón y de repente se preguntó «¿Quién es ése?». No podía dejar de mirarlo. Parecía tan viejo. Bueno, tan viejo no; tan diferente. Intentaba recordar su voz, pero se le hacía extraña. Como si no correspondiese a ese cuerpo que veía entre penumbras desde la cocina. Si justo en ese momento hubiese hablado pidiendo que le acercase una cerveza o unas galletas con su voz, con la voz que realmente debería pertenecer a ese cuerpo, se habría derrumbado en el suelo de la cocina. Le temblaban las piernas. Se dio cuenta de que no podía mover los brazos. Se imaginó desde fuera. La puerta del frigorífico abierta, una mueca extraña en la cara, una mirada congelada en los ojos, un brick de semidesnatada en la derecha y una taza granate con dos ojos y una sonrisa en la zurda. Impertérrita, estática, sin ir ni venir. El motor del refrigerador se acabada de poner en marcha para recuperar la temperatura.

Casi le dolió doblar sus articulaciones, girar el cuello y ayudarse de la mirada para servirse ese poquito de leche. Tuvo que esforzarse en no volver a mirar hacia el salón. El sonido de palabras initeligibles de la televisión, atenuado por las paredes del piso, era un canto de sirena. Era la presencia de ese extraño que acababa de descubrir a pocos metros de ella. Tuvo que volver a mirarlo mientras cerraba la puerta del frigorífico. Ya no sentía pánico. Imaginó que suspiraba, pero no lo hizo. Su cuerpo aún no se había dado cuenta de que el pánico había pasado y ya sólo quedaba vibrante desasosiego.

Otro cigarrillo. Desde el salón llegó el olor del tabaco que se intensificó y volvió más desagradable por la humedad de la cocina recién fregada. Luego volvería a pasar la fregona. Total, sólo había pisado con las zapatillas de felpa. Estaba de espaldas a la puerta de la cocina mientras miraba sin ver como la sonriente taza con ese poquito de leche giraba en el microondas. Su atención estaba a su espalda. Hipersensible a cualquier cambio de temperatura en el ambiente o a cualquier microcorriente de aire. Se sentía tan expuesta como un mafioso sentado de espaldas a la puerta principal de un restaurante. ¿Cuándo oíria a la Tommy? ¿En la primera ráfaga o no oiría nada en absoluto?. Lo que no oía era la campanilla del microondas. La luz seguía encendida y la taza girando y girando como una cosa tonta. Por imitacion incosciente, giró su cuello a izquierda y derecha notando algún ‘clack‘ en las cervicales. Con disimulo, como si de una espía se tratase, oteó de soslayo la puerta de la cocina. Seguía sonando la tele. La tele es el silencio del siglo XX. Una casa tranquila es una casa con la tele encendida. Una casa triste es una casa sin tele. áTING! áDios, qué susto! Se tapó la boca. Creía haber emitido un gritito.

Mujer en proceso de

Según caminaba por el pasillo que comunicaba el salón y la cocina, se confirmaba su primera y desasogante impresión. «¿Será la luz? ¿Quién es él?» Parecía imposible. Según se apoyó en el marco de la puerta del salón se imaginó a sí misma como en una película. Ahí, en medio del contraluz que la oscuridad del salón y la luminosidad de los halógenos del pasillo creaban. En bata, con la cadera ladeada, sólo un pie apoyado y los brazos cruzados mientras sostenía la taza de descafeinado caliente. Una postura condescendiente con él. Pose de mujer fatal del cine negro. Pose, nada más que pose. La ansiedad le iba comiendo por dentro cada vez que pensaba «y ahora ¿qué?». Sentarse a su lado en el sofá. ¿Quién era?. Compartir cama, despertarse, ¿tocarse? ¿por qué? ¿cuánto tiempo llevaba así, sin darse cuenta?

Sintió un escalofrío cuando se sentó a su lado en el sofá y un flasazo de pánico volvió cuando él le dedicó una distraída y afectuosa sonrisa antes de volver a centrar su atención en la tele. No recuerda que ponían, pero recuerda que esa noche fue la de los ojos como platos y el cuerpo entumecido al lado de él. También recuerda haber tenido antojo de vainas durante la cena y que sus acciones desde aquel día se volvieron casi automáticas, robóticas y faltas de voluntad.

Proyección recomendada: The Invasion of the Body Snatchers – 1956

Tonto miedica, tonto

¿Qué es mejor, ser inteligente o que la gente te crea inteligente? ¿Ser o estar? ¿Tener o parecer? Según Antonivs Velasco (miembro de Los Electrones, esa banda gestacionaria granaína) los seres inteligentes son fríos y solitarios porque entre la chusma no encuentran «retos a su altura». Aunque nunca se excluyen del todo del menos-listo vulgo y nunca pretenden destruirlo. Respetan a los demás e intentan compartir con todos. Son observadores tenaces con una granja de hormigas que resultan ser humanos.

Todo el mundo tiene culo y todo el mundo se cree inteligente. ¿Por qué no? Siempre hay alguien más bajo, más feo o más tonto al lado del cual quedas mejor en la foto. A pesar de lo que digan, es muy fácil parecer mejor haciendo de menos. Los subterfugios y tretas necesarias para tal fin no requieren mucha capacidad intelectual. Que en la foto tengamos una cabeza más de altura que el resto se basa en empujar hacia abajo mientras nos ponemos de puntillas. Eso lo saben hasta las piedras y los movimientos tectónicos.

Si nos ponemos científicos, los tests de cociente intelectual (o cocido ilustrado) son el referente para marcar las diferencias entre los más y los menos inteligentes. Aunque claro, los que salen peor parados en estas pruebas dicen que no son lo suficientemente científicas porque tienen muchos conceptos culturales. Que una cosa es saber de muchas cosas y otra cosa es ser inteligente.

La ensoñación de la tontería produce monstruo

Es curioso. A pesar de todos los esfuerzos del ser humano por ser considerado inteligente no quiere ser listo. Es que los listos son unos listos. Se creen mejores que los demás y siempre están ahí a ver si pillan al resto en un renuncio para dejarles en ridículo. Siempre hablan de cosas que sólo saben ellos para que el resto no pueda participar, los muy taimados. Seguro que lo hacen aposta. Así, ¿cómo esperan que el resto de la gente les trate bien? No es plan lo de estar permanentemente pendiente de que no te dejen en ridículo.

Sin saber del internet, del arte y de películas también se puede ser inteligente. ¿No lo ven? Los grandes estrategas siempre han sido muy inteligentes. Para hacer un buen ataque hay que tener cabeza. Los grandes deportes se basan en la estrategia. Hay que saber, sí señor. Los listos mucho saben de cosas teóricas, sí, pero luego de cosas prácticas de a pie de calle nada.

áDios! que miedo me dan. Siempre ahí juzgándote, recordándote que eres tonto. Es que antes de hablar ya les ves que te miran como cuando miras a los monos. Pero, yo sé de estrategia inteligente y siempre la mejor defensa es un buen ataque, así que antes de que digan nada hostia en los morros, que es mi terreno. De eso sí que no tienen ni puta idea. Pringaos. Vais a llamar tonto a vuestra puta madre.

Banda Sonora recomendada:
«Tonto (como tú solo)» x Individuos – Mi casa en llamas (2007)

Sin ánimo de ofender, sino de apoyar, dedicado al webmaster de la web de Cucaña-NúI

Save the Deers – Salvemos los Ciervos

Entrañables, aunque de toscas formas y comportares, los ciervos de barra son una especie que desde hace un tiempo no se tiene en suficiente consideración. A pesar de que su hábitat cada día se ve mejorado por los empresarios hosteleros concienciados que semana tras semana abren más lugares donde los cérvidos pueden abrevar a placer y dar lo mejor de si mismos, existe una grave amenaza hacia ellos y su medio ambiente.

Salvemos los Ciervos, Porque ellos lo valen

La campaña Save the Deers – Salvemos los Ciervos (S.D.-S.C.) quiere conseguir en cada ciudad del mundo un espacio de convivencia adecuado para el desarrollo físico y ligeramente intelectual del ciervo de barra. La campaña tiene un cariz preventivo ante la creciente ola de anti-ciervismo que la organización Deer’s Right Watch (Reloj Derecho de Ciervo) ha descubierto a raiz de un reciente estudio realizado por el I.I.R.C.. La principal conclusión del estudio es que la cultura alternativa y las actividades culturales clásicas pueden llegar a acabar con el medio ambiente de los cérvidos a nivel global.

Ciervos en su hábitat

La proyección de futuro es pesimista: de aquí a unos cuantos años los pubs, discotecas y bares de raggatón que son territorio de caza de los ciervos desaparecerán o por lo menos su número quedará reducido hasta un punto en el que la población cérvida tendrá que emigrar hacia otros lugares de pasto como salas de teatro alternativo o bares de decoración estridente y con música que sólo conoce el pinchadiscos. Esta reducción será consecuencia de la exclusión social a la que se verán relegados por la presión de los partidarios de la cultura poppie que cada vez son más irrespetuosos y condescendientes con los ciervos al criticar cruelmente los habituales abrevaderos de la especie en peligro.

Por otro lado, existe un grave problema también a largo plazo para la perpetuación de la especie. Sus técnicas de cortejo son cada vez menos efectivas, por lo que las posibilidades de aparearse y reproducirse empiezan a reducirse. Aparte del bien conocido estómago de la especie en sus gustos sexuales sobre todo a última hora, las féminas que se rinden a sus encantos son cada vez de peor calidad. Asistiremos en próximas generaciones a una degradación genética de la especie que será fatal para su supervivencia. Perderemos, a la postre, el típico sonido de la berrea de verborrea piropil de las noches de celo, que son todas.

Sr.K se hace eco de esta campaña y apoya esta buena causa. Si tú la apoyas ámuévete!. Hacen falta más hechos y menos palabras.

…y recuerda: por la noche, todos somos ciervos.

*Diseño del logo sobre una base del Official Seal Generator descubierto gracias a Blogófago.

Chirriando, que es gerundio

Todo tiene un sentido y pocas cosas pasan porque sí. Siempre hay algo debajo. Siempre hay algo que chirría. Siempre hay personas y situaciones que chirrían.

Y es que ocurre de repente, hablando con alguien, por ejemplo. La conversación puede ser interesante o banal. Puede que se conozca a la persona desde hace 5 minutos o desde hace 5 lustros. De repente, uno de los dos interlocutores empieza a oirlo: criiik… criiik… En estos casos hay que intentar no alarmarse y hacer como que no se oye nada. Nuestro cerebro de lagarto-cazador-recolector se encarga de mantenernos alerta ante la situación de peligro. Peligro de parecer un loco-a ante el interlocutor que chirría.

La percepción se agudiza en un sueño pseudolisérgico. áCuántos poros! (y qué negros los jodíos)… ¿Tiene un ojo más arriba que otro?… ¿Eso es una cana? Vaya, se le empieza a ver el cartón… Mmmh, vaya morros. Eso de las comisuras parecen granos o algo… ¿y esas orejas?… «Mis manos… son tan grandes… Pueden tocarlo todo… menos a ellas mismas»

Realmente, el chirrido es la manifestación sonora de ese cambio de percepción de la realidad. El interlocutor chirrante, y a veces irritante, se transforma en una holografía para el otro. La persona que chirría desaparece de repente de esencia, que no de forma. Es un cadáver de si mismo que no ha dejado de hablar ni de hacer gestos. Un cántaro hueco que hace vibrar el aire que entra en él. Criiik… criiik…

Chirridos infantiles

Hay estudios presuntamente exaustivos y no concluyentes que casi demuestran que el irritante sonido suele surgir en el sujeto-a al advertir determinados gestos o vivir determinadas situaciones consideradas por los expertos como excesivamente normales. El cerebro reacciona diciendo «áEO! no hay estímulos, ésto me lo sé de memoria ¿me he muerto y no lo sé? Bueno, no creo. Soy el cerebro, me habría dado cuenta«. Entonces, como cuando te metes los dedos en los ojos y ves estrellitas, nuestro blandito amigo de sustancias blancas y grises genera una percepción, que, en este caso, suena a chirrido. Eso sí, no hay que confundirlo con el pitar de oídos típico generado cuando alguien se acuerda de nosotros o de nuestras santas familias.

En base a estos estudios, han surgido terapias para reprimir el chirrido. La más conocida en nuestro país es la repetición hasta la saciedad de los capítulos de los Simpson o las noticias cíclicas como «áNieva!», «áHace Calor!», «áLas Rebajas!» o «áNiña con dos cabezas!» (áGracias, Antena 3!). Este tratamiento acostumbra al cerebro a no esperar más de la realidad que lo que hay. Abotargamiento de mente catódico dijeron en la tele que se llamaba. Por otro lado, también hay corrientes filosóficas que ante la chirriante situación defienden el exterminio total de los dos tercios de la población del primer mundo y cuarto y mitad del segundo y tercero para la solucionar éste y muchísimos más problemas de nuestra decadente sociedad.

Banda Sonora recomendada:

Tres preguntas

¿Qué son veinte días en comparación con veinte años? Pues básicamente, son magnitudes difícilmente comparables. No hablamos pues del procaz «veinte-veinte«. Tampoco de los dedos de las manos que ya ni contamos desde que la tecnología nos ha vuelto vagos. Hablamos de tomarnos nuestro tiempo; de no tener que justificar nuestros ritmos ante los que van a toda hostia por la carretera.

¿Quién marca el tempo? En los estudios profesionales de grabación se ocupa la claqueta. En los estudios caseros lo marcan las ganas. Esas mismas ganas son las que nos hacen abrir los ojos cada mañana y levantarnos en lugar de darnos la vuelta y seguir durmiendo. El tiempo se dilata y contrae a voluntad de la motivación. El recorrido para llegar a un punto puede ser presto, tranquilo o incluso larguisimo. Siempre han llegado más seguros los que por su camino han ido tarareando alguna cancioncilla o iban dando saltitos a modo de coreografía.

¿Lo regular en el tiempo es repetitivo y feo o resulta estable y agradable? En un mundo en el que nos desbordan miles de mensajes apelando a la regularidad escatológica, lo regular se ha concubinado con lo políticamente correcto generando monstruos asépticos. Ya ni al gotelé se le respeta. Sólo una buena pared regular puede ayudar a justificar un precio inmobiliario indecente. Quizá lo regular apriete y ahogue como ni Dios lo hacía antes.

Mira quién se amontona por aquéí

Lo despacito es suave y lo suave siempre mola tocarlo. Tocarse da gustito y lo agustito que se queda uno en la cama en cuanto decide, según abre el ojo, que se va a dar la vuelta en lugar de levantarse. Porque levantarse es moverse y si hay que entrar en movimiento, mejor que sea en Movimiento Slow. Disfruten del paisaje.

Banda Sonora recomendada:
«Suavecito, suavecito» x La Marabunta – La Marabunta (1993)

20 días sin actualizar Sr.K no es desidia, dejadez o vagancia. Son cambios de ritmos, nomás.

áSinvergüenza!

Así, de repente ¿no? Mucho-mucho, venga-venga-vamos y luego más tirado que una colilla. No es cuestión de constancia. Es cuestión de compromiso. Ser Señor «no es cuestión de pundonor, / porque eres tú el bufón». Porque por mucho que bufes y rebufes y que el tiempo no te llegue al cuello – porque nunca usas camisas – en este teatrillo de todo a cien el chou debe continuar. Porque no hay Señor sin chou ni chou-chou sin señor amanerado a su correa.

Tú. «Con todo lo que yo he hecho por tí…». Ahí andas. Picando de flor en flor. A veces sí y a veces no. Tanto tiempo… ¿por quién cuenta?. Ser Señor es llegar ya a una edad. Es llegar por llegar. ¿Qué queda de aquellos tiempos de furia, tempesades y calmas molestas? ¿Molesta la idea de ser Señor? Ideas, ideas… «Te rogamos que no nos des ideas, / tenemos suficientes / y son mucho más feas».
«Precisamente aquí. / Precisamente a mí. / Precisamente a ti. / Precisamente así». Y eso que ha sido algo gestado desde dentro y sacado afuera, desnudo, al frío exterior. No, no me lo tomen literalmente. No hablamos de paridas ni de partos. Como mucho de una partida, que no es de mus precisamente. Algo salió y creció fuera del Señor, fuera lo que fuera desde su fuero interno.

Volar del nido. Salirse con la suya y Dios en la de todos. El límite entre una idea divertida-intelectualiode y sencillamente hacer el chorra es tan fina como un papel de fumar tiras de plátano secadas al sol. áSinvergüenza! La próxima me deja usted la tarea hecha. Que luego la gente hace preguntas incómodas. Dejar abandonado a un Señor es peor que abandonar a un cachorrito. Al cachorrito cualquiera le hace un hueco en casa. A un Señor cualquiera le dice que no puede entrar.

Paleta sin paleto

Pues eso. Que no hay autorretretes.org que pueda con Sr.K. Las canas son un grado y las cañas tienen sobre 4 grados y se sirven a 8 grados celsius. Seremos quedos en nuestro cantar, pero no hemos muerto. Sólo estábamos cogiendo carrerilla.

Banda Sonora recomendada:
Precisamente así x Siniestro Total «Popular, democrático y científico » (2005).

Y que no vuelva a pasar eso de repetir banda sonora para una entrada de Sr.K, aunque precisamente con esta canción haremos una excepción. Vergüenza de blog.

Palabras de amor

Grandes conceptos expresados en palabras tienen nuestras relaciones íntimas; sinceridad, confianza, comprensión, cariño… son palabras vacías (como dice la canción) especialmente en un día como hoy, San Valentín. áSalgamos a la calle! áRasguemos nuestras vestiduras! áCelebremos la fiesta del amor! Eso sí, la del amor de verdad: heterosexual, cariñoso e inquebrantable. Que el amor ese al prójimo es de pringaos. No se puede ni comparar con el amor de tu amado-amada. Además, para eso que se inventen San ONG o San 0’7 y se hagan regalos. El mercado se inventó para dar a cada cual según su necesidad y a cada cual segun su capacidad.

Este amor tan de verdad es un estado inalterable de principios vacíos expresados con palabras huecas (áToma ya!). Palabras huecas con asombrosos recovecos, como una caracola de mar, que genera una sonoridad y presencia que dota de cierta realidad a la palabra amor. Como la caracola, este amor ni tiene bicho, ni da dinero (más bien lo quita) y ni da de comer.

San Valentín se quedaría de piedra en aquestos tiempos...

Si buscamos el origen estas vacías palabras, nos podemos remontar a los tiempos en los que los practicantes del amor sanvalentiniano eran célibes aspirantes a dejar de serlo. Abstinecia y lucidez siempre vienen de la mano (la gran compañera del célibe) y esa lucidez crea grandes estrategas que son capaces de dar una imagen del amor tan perfecta que no hay quien se les resista. A la postre, las palabras de amor son verborrea para conseguir lo único en lo que relamente estamos pensando todo el día: SEXO.

Todo fluye y los fluídos nos pueden. Sobre todo si esos fluídos se entremezclan e inundan con whisky, cerveza o patxarán el débil mandamiento de no mentirás. Todo el mundo cae alguna vez en la trampa, pero ¿Quiénes son más? ¿Los que se quedan? ¿Los que intentan salir de ella? ¿Los que matan gatitos todas las noches?.

Banda Sonora recomendada:

  • «Me enamoré de un presidente del gobierno adolescente procedente del espacio exterior» x Siniestro Total – De por si (EP) – 1997