Salid ya las dos de mi cabeza, joder. Tengo derecho ¿no?. ¿Qué es eso de perturbarme los sueños apareciendo y obligándome a deciros algo? Creo que bastante me ha costado llevarme bien conmigo mismo como para que encima me intentéis echar abajo el trabajo de tantos años. Flaqueo con nada, ya lo sabéis. ¿Por qué cuando bajo la guardia y consigo perderme en camas imporpias y soledad buscada me encontráis?
Me estáis engañando. Me hacéis creer que no hay forma de poner algo de cordura en vuestra relación conmigo y, de pronto, os plantáis ante de mí con actitud relajada. Joder, no puedo evitarlo. Siempre me pilláis en medio de un sueño y en el momento valiente. Os suelto la retaila de frustraciones que me habéis dejado cada una de vosotras de equipaje. Pero, es que encima el sueño es mío. Soy yo el que estaba soñando tranquilamente. Sois vosotras las que os coláis en mi sueño y para colmo no me dejáis concluir el tÃ?ªte Ã? tÃ?ªte. Así que uno se despierta sintiéndose estúpido. Parece que disfrutáis frustrándome.
Si ya habéis perdido el respeto a la persona que intenta soñar todas las noches, respetad los sueños que esa persona tiene, que es lo único que queda cuando das demasiadas hostias al aire entre campana y campana.
Dormid bien mis niñas. Siempre os llevaré dentro, pero no volváis a salir para estropear mis sueños. Sabéis que no tengo nada con qué amenazaros para que os portéis bien, así que no seais crueles. Buenos días.
Banda Sonora recomendada:
Mierda de mago x Josele Santiago – Las golondrinas etcétera (2004).
http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/josele.mierda_mago.mp3
No quiero. No sé. Es que así estamos bien. Bueno, nada es perfecto ¿no?… pero casarnos. No me tientes que me conozco mejor que a ti. Es que es un marrón: familia, restaurante, discoteca, viaje… áBuf! me agobio sólo de pensarlo.
Música NoNupcial [pulsar+escuchar+gozar]
¿No lo sabías? Agnóstico. Lo de Dios nunca lo he llevado muy bien. Me sentiría como escupiendo sobre la hostia. Los curas cuanto más lejos mejor. No, por la Iglesia, no. Como mucho por lo civil. ¿Soso? No sé. Mientras no nos case el alcalde…
De todas formas, ¿para qué? Nuestro compromiso no es como el del resto de la gente. No necesitamos gritarlo a los cuatro vientos. Es tan degradante eso de mi mujer. No, no quiero. No quiero empezar a llamarte mi mujer. Te puedo llamar mi pareja, mi persona especial, mi… no sé. Hay miles de formas bonitas y no-degradantes.
La familia, la familia… Con ir todos los domingos a comer a casa de mi madre ya me vale. Así ya están contentos. Hombre, la abuela no está muy pallá… le haría ilusión, la verdad. A ver ¿tú quieres?… date cuenta que es un pequeño paso para hoy, pero un gran paso para la eternidad.
Yo es que ni me lo pienso. Casarse, a quién se le ocurre… ¿Dónde vas? áOye! ¿Ya estás llorando?… ¿Te has tomado el trankimazin hoy?… Claro, así estás como estás.
Son las tintorerías lugares extraños. Donde la gente lava lo que no puede lavar de puertas adentro. Donde tienen monstruosas máquinas que no dejan rastro de los rastros de sangre, semen, orina y tomate que los carteles del interior indican indicar a quien te atiende. «Sí… Por este lado debe estar… Fue después de correrme y antes de derramar la sopa de tomate sobre el edredón…»
He de confesarlo, ayer en una tintorería, me desearon algo extraño. En el momento de llevarme mi saneado nórdico (Hans creo que se llama), una de las empleadas me dijo «aquí pone que falta de pago«, a pesar de que yo ya había pagado los 8 eurazos y pico con antelación.
Con una mirada de suspicacia, la otra empleada, con aspecto de ser una veterana curtida en mil batallas con clientes, tomó las riendas de la situación. Hizo caer en la cuenta a su impetuosa compañera de que el borratajo a boli del resguardo indicaba que el pago estaba hecho.
Fue entonces, con una sonrisa y cuando yo estaba a punto de salir del establecimiento, cuando la empleada que había resuelto la situación lo dijo: «… que sea lo peor que te pase en el día …»
Joder, que me dejó con las piernas temblando. Lo dicho, las tintorerías son lugares extraños de extraños deseos.
No es tontería. Puede ser banal, pero no tonto. También es educación de esa que ni se consigue a distancia ni viendo la tele. Saludar al entrar y al salir de los sitios es norma de cortesía y costumbre humana.
Entre vecinos urbanitas, al entrar al ascensor tenemos varias opciones: áHola!… Buenasss… Buenos días-tardes-noches… ¿Qué hay?… áHey!… áMmpff!… A continuación, podemos cultivar el folcórico subgénero literario del diálogo de ascensor o meternos en nuestra interpretación de vecino hosco y meditabundo que da vueltas y vueltas a las llaves y que sólo mira al suelo en lugar de a los ojos de la gente, que siempre mienten.
¿Y cuando suena el ahí va la despedidaaa al mismo tiempo que se abren las puertas? Pues, si usted es joven igual no dice nada, como ha hecho al entrar, o tal vez sentencie un «Adiós» amplificado por la percepción alterada que le brindan los auriculares incrustados en sus oídos. La gallarda juventud vive al día y no se preocupa por el mañana. El joven y/o la jóvena raras veces dicen el standard «áHasta logo!» del resto de los vecinos de variopintas pintas y edades.
También hay otro grupo de personas a las que no les gusta sentenciar y dejan la puerta abierta al reencuentro. Desean que el refrán arrieros somos y en el camino nos encontraremos se materialice día a día. Su despedida siempre es «Hasta mañana». Fíjense. Coincide con los de avanzada edad. ¿Casualidad? ¿Cada día que pasa es un día ganado al reloj?
Aunque en cuestiones de educación y urbanidad, y entre saludar y despedirse, el saludo es más banal que la despedida. El saludo es un invevitable gesto de que te han pillao. Sí. Cuando dos personas cruzan la mirada se produce un duelo al sol para a ver quien desenfunda más rápido. Pero, es un duelo a la inversa. Suele sentirse ganador el que no responde al saludo del otro. Aunque si la persona que ha saludado le da el mismo valor al saludo que a meterse el dedo en la nariz, el ganador pierde. Hasta en la guerra hay normas y si cada cual sigue las suyas nadie gana, sólo se acaba en tablas.
Para ir acabando empecemos por la despedida. La despedida marca más que los encuentros. Cuando alguien se va, porque es habitual y natural que la gente vaya y venga, nos gusta que nos sentencie un Adiós, nos ilusione con un Hasta Luego o nos rutinice con un Hasta Mañana. ¿Por qué? A nadie le gusta hablar al aire, la verdad. Cuando uno se gira y de repente se da cuenta de que alguien que estaba a su lado ya no está, se siente más estúpido que cuando no le devuelven el saludo. Despedirse de alguien es reconocer a ese alguien que no sólo ha estado de paso en la vida del otro.
En fin, los humanos cultivan la complicación, la confusión y los mensajes erráticos. Siempre encuentran miles de fórmulas de no-despedidas: irse sin avisar y dar por supuesto que alguien se enterará, comunicarse exclusivamente por email, tener siempre algo que hacer cuando alguien les llama, coger enfermedades tropicales, pedir desplazamientos imposibles para poder reunirse, cambiar de número de móvil, no coger el teléfono, no responder los sms, estar 5 minutos e irse diciendo «Hasta Luego»…
El saludo es una convención social por la que todo el mundo se preocupa en vida. La despedida es un deber con nuestras relaciones personales de la que sólo nos acordamos cuando la muerte aparece.
Que me la muerte me salve de la hora de las alabanzas y que me lleguen en vida.
Banda Sonora recomendada: No mires a los ojos de la gente x Golpes Bajos «Golpes Bajos» (1983).
Dedicado a ti, perro que eres un perro, aunque en realidad sois varios y diferentes.
Es un bar de barrio en pleno agosto a la hora de comer. Cuatro personas. Tres de ellas apoyadas en la barra. Una más está detrás de barra y otro más sentado a una mesa escribiendo en una Moleskine azul.
Por un lado, una señora que acaba de hacer la compra y sentada en uno de los taburetes degusta un marianito rojo mientras ojea un periódico. Por otro, un señor de bigote con su codo apoyado en la barra guarda y no toca una copa de tinto mientras mira adusto los vídeoclips de grupos alternativos que emiten sin pausa por el canal Pachá, que reina en la única televisión del local y que resultan ser los únicos sonidos más cercanos a lo humano que se oyen en el bar. Justo al lado, otro señor, con polo verde manzana y mayor que el de bigote, lee apoyado en la barra completamente concentrado un diario local. En una de las mesas amarillo de acabado plástico del bar, otro señor de ropas grises y aún más mayor y más cansado de la vida que todos los presentes mira sin mirar la copa de tinto que sus dedos rozan en la base. Aguanta la vida sin más, no espera nada.
La camarera joven, vestida de negro y con carne a la que agarrarse sale de la barra y se acerca impasible a la máquina de tabaco que está al lado del que está escribiendo. Según la camarera mete las monedas en la máquina, el que escribe deja de escribir y cierra alterado la libreta azul. Se siente como un voyeur cazado e intenta disimular pasando las hojas del magazine que tiene sobre la mesa.
Cristina Rosenvinge compite con el ruido de las cámaras frigoríficas. El señor de bigote echa unas monedas a la tragaperras y lanza a la concurrencia un quedo «áHasta luego!» que sólo es respondido por la camarera ya desde detrás de la barra.
En cualquier lugar puede hacer frío, te mudes donde te mudes.
Gamonal / Burgos – Bar-pulpería Rubena 08.08.09
Banda Sonora recomendada: «Farol» x Josele Santiago – Garabatos (2006)
Al pan pan y al vino vino.
Y si no vino, es que se fue.
Y si se fue, ya no estaba.
Y si no es taba, no es cordero.
Y si no es cordero, será pescado.
Y si no es pescado, será cazado.
Y si no es cazado, no hay escopeta.
Y si no hay escopeta, no hay ápan!.
Y al pan ápan! y al vino ápum!.
Autores de este Haiku–Refrán Castellano: Sr.K + elSoka ante una mesa con pan, vino, pescado y cazado.
Banda Sonora recomendada:
«El que no llora no mama» x Los Enemigos – «Se Buscan Fulmontis» BSO (1999).
Mamá, de mayor yo no quiero ser artista. Nunca me han gustado las gafas de pasta y el amaneramiento me queda ridículo, porque como bien sabes mamá, soy un poco bruto.
Ya cumplí los dieciocho y puedo tomar mis decisiones, aunque sea dieciocho años más tarde. Os dejo y que conste que no lo he hecho antes porque hasta el día de hoy no tenía claro mi destino. Os agradezco de corazón vuestro alojamiento, vuestro cariño y tus lentejas, pero antes de que cumpla los cuarenta tengo que empezar a ser yo mismo.
Sí, mamá, rocanrol, estrella de rocanrol. Los chavales con los que toco aún no han terminado el instituto, pero tienen energía para dar y tomar. Creo que tenemos futuro. No mamá, dile a papá que a la fábrica va a volver su puta madre… perdón, no quería meterme con la abuela.
Banda Sonora recomendada: No me gusta el trabajo x Ilegales «Todos están muertos» (1985).
**Citas de W.C. es una serie de fotografías de las pintadas que se pueden encontrar en los servicios de los bares que pueblan el universo conocido acompañadas por un texto que guarda cierta relación con ellas. Para ver todas [pulsa aquí].**
Miren a su alrededor.áCuánta gente distinta compartiendo espacio! Para ser tantos hay poco alboroto. Cada cual se pone su propia banda sonora para el trayecto. Dan casi la sensación de estar recargando sus baterías a través de los auriculares, como si de Robocops cualquieras se tratase.
Mirando alrededor, sin ser descarados, pueden descubrir espacios íntimos. Aquel señor, aquella quinceañera-pop y aquel pakish están disfrutando de la intimidad ensimismada de leer. Leen libros, revistas, periódicos, prospectos o citaciones judiciales. El silencio es cómplice de su intimidad. Eso sí, silencio de palabras porque el vagón está lleno de sonidos mecánicos provocados por el desplazamiento.
Todos ellos aguantan estoicos el vaivén del viaje sin levantar la vista del objeto de su lectura. Incluso siguen con su cabeza gacha las líneas de texto mientras andan por los pasillos o se incorporan a las escaleras mecánicas entre los sonidos de los pasos apresurados y el roce de las ropas de quienes les rodean.
Una vez que llegan a ras de suelo, salen al mundo. Lo que ha dado tiempo a leer ha sido un momento de intimidad que ni las prisas han podido evitar. Vuelta a la realidad. Salir del caparazón. Dejar de imaginar y ser uno más de los engranajes humanos de la gran ciudad.
El viaje no es un tiempo; es un espacio que algunos no soportan y que otros hacen suyo, completamente suyo.
A las personas se las llama por su nombre o con educación. A los silbidos y a los pitidos de los coches sólo responden los animales
… y a los silbidos pa’dentro sólo los descerebrados.
Sr.K sin girar la cabeza ni despeinarse porque un coche estaba pitando para llamar a alguien.
Y es de aquel que un día fue a por una guitarra, una vieja guitarra española con funda nueva, y volvió con el estómago lleno y con la certeza de que no haber hecho las cosas tan mal últimamente. Lo que uno ha sido y fue siempre forma parte de uno mismo. Estén alerta. Un «tomar algo para devolverte el cacharro» se puede convertir en una cena de parrilla y una extensa sobremesa arreglando el mundo. Así que ya que estamos habrá que hacer algo, si se da el caso.
Cosas que se pueden hacer: para empezar, recuperar de repente a una gente que hacía muchos años se quedaron para tí en un estado de pre-adolescencia y que ahora son adultos. Descubrir que no sólo comparten inquietudes contigo, sino que ves con asombro y admiración que tienen vida interior. Compartir el vértigo de la vida adulta, vértigo al que tú ya te has acostumbrado, y que ellos comienzan a sentir. Hablar de viejas batallas y de detalles que para tí pasaron desapercibidos y que a ellos les marcaron. Mostrar el orgullo de sentirse viejos y perros, a pesar de estar a las puertas de la famosa vida adulta.
Conclusiones que se pueden sacar: Descubrir lo bien que crece la gente te hace ver que eres más joven de lo que pensabas, siempre que consigas conectar con ellos al poco rato de encontrártelos, claro. Que los enanos crezcan bien y que usted lo sepa no nos hace más viejos, sólo nos hace más completos. Tampoco es cuestión de lamentarse por no haber asistido al proceso de maduración. Siempre es mejor saborear la fruta cuando está en su punto.
Y al final, las 4 de la mañana y la guitarra sin tocar…
Música que podría haber sonado:
«Brindemos« Los DelTonos – «GT» (2006).
http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/LDT_GT_brindemos.mp3
Dedicado a los 3 caballeros y la sufrida dama que me acogieron en una tarde-noche de sábado. Sois los mejores, pero eso ya lo sabéis.