Electricidad

Chisporrotean los dedos. Cada roce está cargado de electricidad que consume la columna vertebral y hace temblar las piernas. Idas y venidas súbitas – que no agresivas – de los dedos descubriéndose por primera vez porque no están acostumbrados a tocarse a sí mismos. Necesidad de apretarse buscando tierra para los amperios que provocan pequeñas descargas entre los dedos.

Piernas inquietas y enredadas. Más cerca no se puede estar. No es posible traspasar la piel, pero sí se puede recorrerla palmo a palmo y apretar tanto la caja torácica que las exhalaciones sean pequeños gruñidos. Animal. Como un gato buscando teta con los ojos cerrados y rozando su cabeza contra el cuerpo de su gata madre.

En el fondo, ella

Cuando todo empieza a perder el sentido, sólo queda el tacto y un sabor torpe en la boca. Ya la electricidad se ha transformado en calor y si antes no hacían falta las palabras, ahora ni tan siquiera por la cabeza se asoman. La mente está llena de tacto. El silencio se vence con sonido de ropa en roce, gruñidos, chasquidos y más gruñidos. Y todo para, al final, seguir notando la electricidad en las yemas de los inquietos dedos. Aunque, ya no hay chispas ni descargas. Sólo suave electricidad continua. La toma de tierra es apretarse muy juntitos.

Banda Sonora recomendada:
¿A quién vas a culpar? x Siniestro Total «La Historia del Blues» (2000).

En Spotify: Siniestro Total – ¿A quién vas a culpar?

Palabras de amor

Grandes conceptos expresados en palabras tienen nuestras relaciones íntimas; sinceridad, confianza, comprensión, cariño… son palabras vacías (como dice la canción) especialmente en un día como hoy, San Valentín. áSalgamos a la calle! áRasguemos nuestras vestiduras! áCelebremos la fiesta del amor! Eso sí, la del amor de verdad: heterosexual, cariñoso e inquebrantable. Que el amor ese al prójimo es de pringaos. No se puede ni comparar con el amor de tu amado-amada. Además, para eso que se inventen San ONG o San 0’7 y se hagan regalos. El mercado se inventó para dar a cada cual según su necesidad y a cada cual segun su capacidad.

Este amor tan de verdad es un estado inalterable de principios vacíos expresados con palabras huecas (áToma ya!). Palabras huecas con asombrosos recovecos, como una caracola de mar, que genera una sonoridad y presencia que dota de cierta realidad a la palabra amor. Como la caracola, este amor ni tiene bicho, ni da dinero (más bien lo quita) y ni da de comer.

San Valentín se quedaría de piedra en aquestos tiempos...

Si buscamos el origen estas vacías palabras, nos podemos remontar a los tiempos en los que los practicantes del amor sanvalentiniano eran célibes aspirantes a dejar de serlo. Abstinecia y lucidez siempre vienen de la mano (la gran compañera del célibe) y esa lucidez crea grandes estrategas que son capaces de dar una imagen del amor tan perfecta que no hay quien se les resista. A la postre, las palabras de amor son verborrea para conseguir lo único en lo que relamente estamos pensando todo el día: SEXO.

Todo fluye y los fluídos nos pueden. Sobre todo si esos fluídos se entremezclan e inundan con whisky, cerveza o patxarán el débil mandamiento de no mentirás. Todo el mundo cae alguna vez en la trampa, pero ¿Quiénes son más? ¿Los que se quedan? ¿Los que intentan salir de ella? ¿Los que matan gatitos todas las noches?.

Banda Sonora recomendada:

  • «Me enamoré de un presidente del gobierno adolescente procedente del espacio exterior» x Siniestro Total – De por si (EP) – 1997

Bodysnatchers domésticos

Le pasó el otro día. Lo estaba observando desde la cocina sin querer. Sólo había ido a por un poco de leche al frigorífico para hacerse un descafeinado después de haber fregado la cena. Miró hacia el salón y de repente se preguntó «¿Quién es ése?». No podía dejar de mirarlo. Parecía tan viejo. Bueno, tan viejo no; tan diferente. Intentaba recordar su voz, pero se le hacía extraña. Como si no correspondiese a ese cuerpo que veía entre penumbras desde la cocina. Si justo en ese momento hubiese hablado pidiendo que le acercase una cerveza o unas galletas con su voz, con la voz que realmente debería pertenecer a ese cuerpo, se habría derrumbado en el suelo de la cocina. Le temblaban las piernas. Se dio cuenta de que no podía mover los brazos. Se imaginó desde fuera. La puerta del frigorífico abierta, una mueca extraña en la cara, una mirada congelada en los ojos, un brick de semidesnatada en la derecha y una taza granate con dos ojos y una sonrisa en la zurda. Impertérrita, estática, sin ir ni venir. El motor del refrigerador se acabada de poner en marcha para recuperar la temperatura.

Casi le dolió doblar sus articulaciones, girar el cuello y ayudarse de la mirada para servirse ese poquito de leche. Tuvo que esforzarse en no volver a mirar hacia el salón. El sonido de palabras initeligibles de la televisión, atenuado por las paredes del piso, era un canto de sirena. Era la presencia de ese extraño que acababa de descubrir a pocos metros de ella. Tuvo que volver a mirarlo mientras cerraba la puerta del frigorífico. Ya no sentía pánico. Imaginó que suspiraba, pero no lo hizo. Su cuerpo aún no se había dado cuenta de que el pánico había pasado y ya sólo quedaba vibrante desasosiego.

Otro cigarrillo. Desde el salón llegó el olor del tabaco que se intensificó y volvió más desagradable por la humedad de la cocina recién fregada. Luego volvería a pasar la fregona. Total, sólo había pisado con las zapatillas de felpa. Estaba de espaldas a la puerta de la cocina mientras miraba sin ver como la sonriente taza con ese poquito de leche giraba en el microondas. Su atención estaba a su espalda. Hipersensible a cualquier cambio de temperatura en el ambiente o a cualquier microcorriente de aire. Se sentía tan expuesta como un mafioso sentado de espaldas a la puerta principal de un restaurante. ¿Cuándo oíria a la Tommy? ¿En la primera ráfaga o no oiría nada en absoluto?. Lo que no oía era la campanilla del microondas. La luz seguía encendida y la taza girando y girando como una cosa tonta. Por imitacion incosciente, giró su cuello a izquierda y derecha notando algún ‘clack‘ en las cervicales. Con disimulo, como si de una espía se tratase, oteó de soslayo la puerta de la cocina. Seguía sonando la tele. La tele es el silencio del siglo XX. Una casa tranquila es una casa con la tele encendida. Una casa triste es una casa sin tele. áTING! áDios, qué susto! Se tapó la boca. Creía haber emitido un gritito.

Mujer en proceso de

Según caminaba por el pasillo que comunicaba el salón y la cocina, se confirmaba su primera y desasogante impresión. «¿Será la luz? ¿Quién es él?» Parecía imposible. Según se apoyó en el marco de la puerta del salón se imaginó a sí misma como en una película. Ahí, en medio del contraluz que la oscuridad del salón y la luminosidad de los halógenos del pasillo creaban. En bata, con la cadera ladeada, sólo un pie apoyado y los brazos cruzados mientras sostenía la taza de descafeinado caliente. Una postura condescendiente con él. Pose de mujer fatal del cine negro. Pose, nada más que pose. La ansiedad le iba comiendo por dentro cada vez que pensaba «y ahora ¿qué?». Sentarse a su lado en el sofá. ¿Quién era?. Compartir cama, despertarse, ¿tocarse? ¿por qué? ¿cuánto tiempo llevaba así, sin darse cuenta?

Sintió un escalofrío cuando se sentó a su lado en el sofá y un flasazo de pánico volvió cuando él le dedicó una distraída y afectuosa sonrisa antes de volver a centrar su atención en la tele. No recuerda que ponían, pero recuerda que esa noche fue la de los ojos como platos y el cuerpo entumecido al lado de él. También recuerda haber tenido antojo de vainas durante la cena y que sus acciones desde aquel día se volvieron casi automáticas, robóticas y faltas de voluntad.

Proyección recomendada: The Invasion of the Body Snatchers – 1956

Bodysnatchers maquinales

Cabeza flotante y asombrosa máquina con una bombilla gigantePulsar para ampliar imagen
Safe Creative #0811091266493

Tengan una cosa clara y es que esta cara no es de terror, que es de furia. Como de poderoso caballero.

Mírenlos, tan iguales. No se enfrentan. Sólo se chocan como amebas en caldo primigenio o como coches de juguete a pilas la mañana del día de reyes.

Pero, esa máquina… no está bien que exista. No, no y no. Todos somos uno y uno somos todos, pero esta máquina ni es ni uno ni es todos. Sólo es máquina y nosotros no. Es envidia metálica y frustración por choque entre lo inerte y lo cálido.

FIN

De la serie: Compostages*, serie de collages fotográficos de lugares irreales acompañados de textos casi más extraños que las imágenes en sí.

Banda Sonora recomendada:
«Ciempies» x Josele Santiago y sus menudencias – Loco encontrao (2008)

* Composiciones recuperadas de los inicios (1999-2000) del autor de Sr.K con el Photoshop remasterizadas para internet .

Créditos de los elementos de la composición:

  • Cara-que-todo-lo-ve, captura de la película The invasion of the bodysnatchers (1956)
  • Fotografías digitales y analógicas de Caín Santamaría – cainSan.com (1998 – 1999)
  • Dentadura escaneada una publicidad de una clínica dental de Vizcaya (1999)

Oriencidental

Venga pa’quí y pa’llá. Ni me paren, ni me quiten lo bailao, que parar es muerte y la muerte da miedo porque en occidente ya no sabemos qué hay detrás. Hace un tiempo lo sabíamos – vive Dios –, pero se nos fue de las manos por que nos distrajímos con otras cosas consumistas y comunistas. Y mentando a la bicha, piensen en los chinos. Ellos sí que saben, no como nosotros; blancuzcos ojipláticos adoradores de muñequitos gores barbudos. Miles de años de tradición pinchándose con las agujas de los pajares y respetando a sus viejos como señores de edad que son. Será por eso que los mayores chinos parecen antiguos más que viejos. Será porque siempre han estado ahí; observando a los locos occidentales, diciendo «ya vendréis, ya». Pero, nadie viene. Así que mandan a sus vástagos a avisar. Y sus vástagos se pierden entre las tragaperras, el kitsch barato y los ultramarinos seven-eleven de barrio.

Amarrado motorizado

Al final, si los chinos nos quitan algo, que nos quiten lo bailao, que la angustia vital a occidente no se la quita ni Dios, ni el tai-chi, ni el prozac.

Banda Sonora recomendada:
«Occidente» x Los Enemigos – La cuenta atrás (1991)
http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/enemigos.occidente.mp3

Ilustrando a los hombres

In-formación roja

Los pasos marcianos sonaban sobre el asfalto.
– áAlerta, hombres! – susurró el comisionado.
Pasaban en ese momento ante un instituto de belleza.
Del interior de la casa surgió una risa furtiva.
(…)
– áEn nombre de Dios! – gritó Ettil, con los nervios deshechos –. áVolvamos a los cohetes! áVolvamos a casa! áNos agarrarán! ¿No las veis? áEsos horribles animales marinos, esas mujeres ocultas en sus frescas cuevitas de piedra artificial!
– áCállese!
Miradlas, pensó Ettil. Agitan los vestidos como agallas verdes y frías sobre las columnas de las piernas.
Ettil dio un grito.
– áCierre la boca!
– áVan a arrojarse sobre nosotros, esgrimiendo cajas de bombones y ejemplares de El amor y la moda y Bellezas de Hollywood, chillando con sus bocas rojizas y grasientas! áVan a inundarnos con trivialidades, a destruir nuestra sensibilidad! áMiradlas, a punto de morir electrocutadas, con sus voces susurrantes, sus cantos y sus murmullos! ¿Os atreveríais a entrar ahí?
– ¿Por qué no? – preguntaron los otros marcianos.
– áOs freirán, os sacarán la sangre! Nadie podrá reconoceros. Os harán pedazos, os azotarán hasta que no quede de vosotros sino un marido, un hombre trabajador, el hombre que paga para que ellas puedan venir a sentarse aquí, a devorar sus malditos chocolates. ¿pensáis que podríais dominarlas?
– Sí, por todos los dioses.
A lo lejos se oyó una voz, una voz alta y aguda, una voz de mujer que decía:
– ¿No es gracioso ése del medio?
– Los marcianos no son tan malos después de todo. Son sólo hombres – dijo otra.
– áEh, eh! áYoo-hoo! áMarcianos! áEh!
Ettil escapó dando gritos.
(…)

Ray Bradbury

Extracto del relato «La mezcladora de cemento» de la recopilación de relatos «El hombre ilustrado» – «The Illustrated Man» 1951. Traducción de Francisco Abelenda. Ediciones Minotauro 1977-1998.

Banda Sonora recomendada:

  • Los Platillos Volantes x Siniestro Total – Cultura Popular (1995).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/ST.platillos.mp3

* Pausa valorativa por la saturación de VídeoTrayectos. Volverán cuando sea conveniente. Gracias por su atención.

Cita veraniega topónima

Martes 21 de agosto
Hoy puede que hasta nieve

Tal y como ha podido ser escuchado el día de hoy a las 7:21 h. en el principio del informativo de la desconexión local de Radio Castilla.

Hay mucha gente que lo del verano lo lleva muy mal. Sobre todo si el verano no ha llegado todavía, agosto se nos acaba y no nos quedan vacaciones. Vivir en la Ciudad Bravía te expone a la intemperie durante 12 meses al año durante varios años.

Por cierto, a modo de evasión y citando citas, disfruten de la canción a la que se cita en cada mención que en Sr.K se hace a la Ciudad Bravía. Grupo de rock combativo burgalés con dulzaina que tuvo su época dorada hace más de 10 años. Con ustedes, La Conjura de los Necios y su jit «Burgos, ciudad bravía».


…90 bares y una sola librería….

Estas canciones viejas de temas de actualidad… áCómo cambian las cosas con el tiempo! … ¿o no?

«A quien no le guste que se vaya del pueblo».

Dos Grados

Ocaso naranja y azul de farolas a medio encender. El centro de la ciudad es de piedras y monumentales edificios. Está en calma. Casi en silencio. Las pocas personas que avanzan sobre el empedrado son silenciosas y solitarias.

El frío tensa la piel de la cara, encoge los hombros y mete las manos en los bolsillos. Los ojos miran a los lados sin mover el cuello. Todo el mundo parece que mira con desconfianza.

Marrones cuadrados y azules del cielo

Luna de noviembre a las siete de la tarde conservada a dos grados. Asomada sobre las antenas de los edificios con un cielo a su espalda que ya está dejando de ser azul marino. Asombrosa claridad y agudeza a pesar de ser de noche gracias al frío que ha limpiado la atmósfera de brumas y a las luces de ciudad que brillan por todas partes.

Antes de que llegue el invierno son buenas tardes de domingo para pasear sin pausa al calor de abrigos, bufandas y guantes.

Banda Sonora recomendada:
«Es lo que hay» x Super Skunk – «Planeta Azul» (1998).



Dedicado a los del grupo de facebook «El Frío de Burgos«

De perdidos, échense a dormir

Échense a perder. Decidan con tino cuando dar el gran paso. Cualquiera no es el mejor momento. Tengan en cuenta que es mejor hacerlo bien porque ya se sabe que hacer mal las cosas es hacerlas dos veces y echarse a perder dos veces es sacar de donde no hay.

Cada cual tiene su momento para tirarse por la borda: la pubertad, la adolescencia, la juventud, los veintitodos, la crisis de los 40, la meno-pito-pausia, la tercera edad o la era de los gusanos. Todos deberíamos echarnos a perder en la era de los gusanos, que es lo que Dios manda. Pero, hay una aldea global de irreductibles humanos que se echan a perder antes de su tiempo (no confundir con los balaperdidas ni las perdidas, tan solicitadas por el sexo masculino).

Orientando a los perdidos

Llegar a ser lo que cada cual quiere ser o, por lo menos, no dejar de intentarlo mientras le quede vida y algún bar por cerrar ha de ser una labor constante. Aunque a veces, el sueño de una vida propia crea monstruos que austan a los que nos rodean. ¿Qué hacer, entonces? A estas alturas y con todo el pescao vendido sólo quedan dos opciones:

  1. Decir eso de que «el resto del mundo es el que está loco, no yo. Todos me odian, doctor
  2. Olvidarse de todo lo que hemos sido hasta ese momento en el que los demás empiezan a ponernos caras raras. Es decir: echarse a perder.

Echarse a perder es dejarse llevar y dejarse llevar es como dormir y soñar. No es necesario demasiado esfuerzo y suele ser agradable. ¿Alguien realmente quiere vivir sin el Fubbol, el Gran Hermano, los 40 Principales, la Televisión de Plasma, el iPod, los Muebles del Ikea, un Piso en Propiedad (del banco) y un Coche Nuevo Japonés-Chino-Koreano? áJo! la decisión está clara. Échense a perder, ya están tardando. Además, para toda la vida, sin necesidad de buscar ni encontrarse a si mismos y sin más problemas que los de todo el mundo.

Pero, si usted no es de los que ven las cosas de para-toda-la-vida muy claras, ya tiene una edad y a veces duda de su decisión de haberse echado a perder, siempre podrá llorar agarrado a su almohada y sentirse mejor después de secarse las lágrimas por la añoranza de la vida que tan bien se había construído y que de repente abandonó. Se asegurará una temporada de mejor dormir. Además, siempre están las drogas, legales, claro.

Y eso sí, nunca, nunca se estrellen con un avión en una isla perdida porque nunca podrán cumplir el dogma universal «de perdidos, al río». Como mucho, saldrán en la tele.

Banda Sonora recomendada:

  • Que me quiten lo bailao x Los Feliz «Aleluya» (1998).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/los_feliz.lo_bailao.mp3