Un cigarrillo en el parque (Parte I)

Hacía un buen día. Frío, pero era un buen día de esos de febrero con el cielo azul y sol esplendoroso. Como venía haciendo desde hacía una temporada, sobre las cuatro-cuatro y media de la tarde este chaval de 16 años salía a darse un paseo. «A cuidar la línea». Lo de hacer deporte extenuante nunca había ido con él. Así que mejor ensaladita pa cenar todos los días y paseo por las tardes. Además, le venía bien salir de casa y darle vueltas a la cabeza. Tenía muchas cosas que pensar aunque tuviese sólo 16 años.

Antes de encaminarse definitivamente al parque habitual de sus paseos, entra en una minúscula tienda de chucherías con miles de bolsas de chuches, golosinas y juguetes baratos que llenan el escaso espacio del local desde el suelo hasta el techo. Con timidez y algo de culpabilidad, pide un Lucky suelto y un Happydent de menta. Entrega una moneda de 5 duros al señor de pelo completamente blanco que toda la vida ha llevado la tienda y no le devuelve cambio. 20 pesetas por el cigarrillo y 5 pesetas por el Happydent. A consumir uno después de otro. Siempre ha sido así y siempre lo será.

Camina a buen ritmo, con el estómago recordándole que hace nada que ha comido. Enseguida llega a la playa. Playa fluvial. No se puede esperar otra cosa de la meseta castellana. Gira a la derecha para adentrarse en una zona en pendiente más arbolada y menos transitada. Pasa en su subida una fuente de piedra de caño casi inexistente y chorro ridículo que hiede a hojas podridas y a limo acumulado durante años. Justo por encima de ella hay una vieja mesa-merendero metálica repintada mil veces y que ahora es azul celeste. Resopla al sentarse sobre la mesa y apoyar sus pies sobre uno de los bancos.

Llega entonces ese momento dulce de encender el Lucky en soledad. Lo prohibido. Lo secreto. La intimidad. Primera calada honda. Echar el humo por la nariz y la boca al mismo tiempo. Entornar los ojos por el sol que se filtra entre las ramas de los árboles sin hojas y por el humo que te rodea la cara. Ese mareo de los 16 con el tabaco.

¿Quién viene?

Mirando a nada, se da cuenta de que por el camino en pendiente que acaba de recorrer sube una figura. Entorna sus ojos de nuevo, pero en esta ocasión es para que sus ojos de miope ayudados por sus gafas le descarten una idea descabellada que le acaba de pasar por la cabeza. Exhala lentamente el humo de la última calada sin desviar su mirada del tipo que se va acercando y se queda con la boca abierta, exhalando nada.

El tipo también le mira y de vez en cuando vigila sus propios pasos en la subida, como si tuviese que asegurarse constantemente de que el terreno que pisa no se va a derrumbar. Sonríe según avanza. El chaval de 16 años sabe, está seguro de que la sonrisa es nerviosa. Del tipo «situación incómoda«.

No se oye otra cosa que el rumor lejano de la ciudad y un graznido de corneja tras el resoplido que el extraño ha soltado al detenerse frente al chaval. Se encorva y apoya las manos sobre sus rodillas, como si estuviese fatigado. Desde detrás de sus gafas mira con la misma sonrisa que le ha acompañado en la subida y habla al estupefacto chaval.

– Hola. – suelta con algo de temblor en la voz – Bueno… Ya sabes quien soy ¿no?.

El chaval asiente, hierático, con los ojos fuera de sus órbitas y con la boca cada vez más abierta al borde del desencaje de mandíbula. El recién llegado retoma la palabra.

– Yo, soy tú con 31 años.

[Continúa en » Un cigarrillo en el parque (Parte II)]

La hora señalada

Todo consiste en mirar de vez en cuando unos números que varían. ¿Cuándo ha llegado la hora? El cuerpo me pide ya, pero aún falta un luego para el ya. ¿Qué hacer? ¿Vivo engañado? Los números dicen que no y por mucho que lo intente no puedo hacer que avancen. Los muy cabrones…

Me quedaré en espera. Siempre esperando. Puedo quedarme aquí. Mirando al frente, hacia abajo, a la derecha… incluso a la izquierda. Puedo morderme los padrastros. Balancear mis pies…

Será que a los demás no les viene bien ahora. Pero, es que también están esperando. ¿Quién ha puesto entonces la hora señalada? No voy a ser yo quien pregunte. Si nadie dice nada será porque están de acuerdo con la hora señalada. Aunque, ellos también miran alrededor sin ver, como yo. A ver si van a estar también pensando que ahora sería buen momento para el ya… Igual los números están equivocados.

Expectante Expectativa

Bueno, parece que el momento definitivo se acerca sin moverse. Algunos hasta se han levantado y caminan. Parece que están impacientes. No sé, me siento un poco estúpido. Los números parece que cambian más despacio. Tanta impaciencia a mi alrededor me provoca impaciencia. Ya falta menos.

Pero, ¿esto qué es? ya hemos pasado la hora señalada. Todos nos mirarmos, ya mirándonos, pero evitamos la mirada inquisitiva e inquieta de los demás. Nadie es capaz de preguntar «¿qué pasa?».

Ya se han ido los primeros. Me estoy planteando seguir su ejemplo, la verdad. ¿Por qué esta hora señalada? Ya hace demasiado tiempo que pasó. Los pies me duelen de estar de pie y nadie dice nada. Ya estamos sólo por estar. Me tendré que ir. A ver si vengo para la próxima hora señalada y me entero del motivo de señalar precisamente esta hora. Tampoco voy a preguntar a nadie por qué se ha puesto esta hora. Te miran muy raro si preguntas ese tipo de cosas. Incluso te miran peor si dejas de ir a cada hora señalada.

Banda Sonora recomendada: Pulse [AQUÍ] para descubrirla (si se atreve)

Blancos e impolutos

¿Qué será? Será el largo tiempo sin coincidir. O que está en mejores condiciones físicas y mentales. O que ha salido de una vaina y por eso está, pero no es.

Su sonrisa. Sí, ahí está. Ese fulgor que atrae y quema la mirada al mismo tiempo. Es eso. Blancura y perfección de incisivos a caninos. Oscuridad e irregularidad de premolares a molares – ¿debido a un dentista perezoso o muy caro?–. Es como mirar un bonito escote; tan inevitable como incorrecto. Pero mire usted que no son bonitos ni nada. ¿Y esa extraña sensación de estar hablando con un muñeco? La perfección no debería existir, sobre todo en protésica dental.

Ojazos, ja, ja

Algo se le nota en el habla. ¿Sisea? quizá. áNO!, no se tape usted la boca al sonreir porque tendrá que empezar a taparse la nariz. Hace un rato que es difícil dejar de admirar la armónica línea y las redonditas, a la par que graciosas, aletas de su nariz. Asúmalo, «cada uno es como Dios le hizo y algunos somos aún peor».

Banda Sonora recomendada:

  • Chusma x Siniestro Total «Sesión Vermú» (1997).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/ST_Chusma.mp3

Vergüenza propia

Es mejor no negarlo. La doble negación es una afirmación pesimista y el pesimismo sólo es un optimismo a medio llenar, así que muérdanse la lengua y bailen, infelices. Y es que negar que nos avergonzamos del nosotros mismos de hace 5 minutos, hace un mes, hace un año o hace un lustro nos patetiza. Y para patéticos ya están los desesperados. «¿Desesperado, yo? Nunca. Habrase visto…»

Como criaturas atrapadas en el sufrido pathos aristotélico y amantes del foie de pato, disimulamos nuestra vergüenza cuando vemos antiguas fotos de nosotros mismos como dolientes adolescentes. Esos bigotillos-pelusa, esos pelos, esas gafas, esa camisa (áPor Dios! ááESA camisa!!), esas caras… Incluso nuestra morfología craneal nos resulta diferente a la actual. Nos volvemos crueles frenólogos amateurs. Éramos tan pringaos que en esas épocas repudiábamos el foie e incluso el vino bueno. Estúpidos escépticos…

¿Saben? Toda esta flagelante autohumillación sólo tiene una intención: «Virgencita, virgencita que me quede como estoy». No empecemos a recordar las bochornosas situaciones o las grandes cagadas que hicimos por no haber sido más audaces y despiertos/as. Estos entrañables episodios los guardamos en la cajita de notas para mi autobiografía, libro que esperamos escribir en cuanto mueran las personas que nos vieron en nuestros momentos más patéticos y des-lúcidos.

Humano feliz

Y nos preguntamos: «¿Cómo podíamos ser tan pringaos?» Malas noticias tenga usted. Lo habitual es que los pringaos sean ellos mismos. Tras esta revelación, rompan sus espejos, huyan a Brasil para hacerse una buena cirugía estética reidentificativa, tírense al monte y háganse huraños eremitas. No servirá de nada. Todos somos débiles y un poco idiotas cada vez que nos exponemos tal cual somos. ¿Por qué la sinceridad es tan patética? Humillarse ante alguien hace ya mucho que no se considera una muestra de afecto y respeto, sino de patetismo. Será que desde el invento del agua corriente y el devor-olor (en cómodas plantillas y polvos) lo de lavar los pies de la gente que uno aprecia ya no se estila.

Y es el estilo, que no el savoir-faire, lo que marca a los pringaos. Apunten: el estilo es ese conjunto de convenciones arbitrarias y vacías de sí mismas (que una vez tuvieron sentido) que no son adaptables ni personalizables a cada individuo, son standard y uniformadoras. Todo lo externo a lo estilable provoca vergüenza ajena.

Citando a Mamá Ladilla y a House (ese hombre): Homo Homini Lupus. Cuando el individuo está consigo mismo, sin compañía humana, cuando le es imposible provocar vergüenza ajena, se autoinflige vergüenza propia. No quiere el ser humano reconocer que lo que ha sido lo sigue siendo y que su visión tan críticamente cruel e implacable sobre su forma de ser en el pasado es sólo el miedo a mostrarse tal cual es en el presente.

Individuo, no te reconozco. ¿Tú también, bruto mío? Será porque de noche todos los prados son gratos. ¿Alguien ha visto mi antifaz? Llego tarde al carnaval.

Banda Sonora recomendada:

  • Me sobra carnaval x Los Enemigos «Nada» (1999).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/enemigos.carnaval.mp3

Dedicado a los que quieren ser pringados sólo en la intimidad conyugal. Ya volveréis, ya.

Autorretretes II

Segunda entrega de un proyecto que roba el nombre de un singular disco con el que no tiene nada que ver. Lo que se ve es lo que hay: más de un año de autorreratos en W.C.’s por diferentes puntos de España y parte del extranjero. Sr.K acoge una selección del autor.

Disfruten y vigilen sus aseos, puede que se encuentren a alguien haciéndose autorretratos…

En casa ajena - Lejona, Bilbao Caixaforum - Barcelona Close To Me - Burgos Edificio Promecal - Burgos Chicago Rock - Burgos

Entrega anterior: [Autorretretes I].

Despertares frustrantes

Salid ya las dos de mi cabeza, joder. Tengo derecho ¿no?. ¿Qué es eso de perturbarme los sueños apareciendo y obligándome a deciros algo? Creo que bastante me ha costado llevarme bien conmigo mismo como para que encima me intentéis echar abajo el trabajo de tantos años. Flaqueo con nada, ya lo sabéis. ¿Por qué cuando bajo la guardia y consigo perderme en camas imporpias y soledad buscada me encontráis?

Vulva férrea

Me estáis engañando. Me hacéis creer que no hay forma de poner algo de cordura en vuestra relación conmigo y, de pronto, os plantáis ante de mí con actitud relajada. Joder, no puedo evitarlo. Siempre me pilláis en medio de un sueño y en el momento valiente. Os suelto la retaila de frustraciones que me habéis dejado cada una de vosotras de equipaje. Pero, es que encima el sueño es mío. Soy yo el que estaba soñando tranquilamente. Sois vosotras las que os coláis en mi sueño y para colmo no me dejáis concluir el tÃ?ªte Ã?  tÃ?ªte. Así que uno se despierta sintiéndose estúpido. Parece que disfrutáis frustrándome.

Si ya habéis perdido el respeto a la persona que intenta soñar todas las noches, respetad los sueños que esa persona tiene, que es lo único que queda cuando das demasiadas hostias al aire entre campana y campana.

Dormid bien mis niñas. Siempre os llevaré dentro, pero no volváis a salir para estropear mis sueños. Sabéis que no tengo nada con qué amenazaros para que os portéis bien, así que no seais crueles. Buenos días.

Banda Sonora recomendada:

  • Mierda de mago x Josele Santiago – Las golondrinas etcétera (2004).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/josele.mierda_mago.mp3

VídeoTrayectos vol. II: Vigo + Bouzas + Castrelos 28.08.08

desayuno – andando – gatos – esculturas – andando – humo – pintadas – losas de servicio* – interior bus urbano – andando museo quiñones de león – parque de castrelos – auditorio de castrelos – corredora

Todos los VídeoTrayectos de golpe en la Categoría VídeoTrayectos.
Lo que prentenden ser los VídeoTrayectos se puede conocer en su primera publicación.
Y de regalo, otra forma de ver Vigo: Monte do Castro en 360ú.

*En lugar de alcantarillas, no casco vello de Vigo, hay losas de granito en el suelo que dan acceso a los servicios de la ciudad. El aro interior de cada argolla que se ve en el vídeo tiene grabado «saneamiento», «electricidad» y «telefonía» respectivamente.

Estamous trabajandou en ellou…

Salud y trabajo, trabajo y vivir. ¿Vivimos para trabajar o trabajamos para vivir? ¿Alguna vez han sido lo mismo vividor y trabajador?
Habrá que irse a vivir al sur si tenemos que ganarnos la vida con el sudor de nuestra frente o tener una sauna en casa o ir con un neopreno de cuerpo presente por la calle en agosto a las 4 de la tarde. Cualquier cosa antes que trabajar.

áTranquilos todos! Seguimos vivos. No van a poder con nosotros. El estrés es un invento para justificar tu sueldo. Asalariados del mundo, dispersaos y escondeos, que no os encuentre el trabajo.

Sólo nos quedará la música:

Guirífobo

En estas fechas tan señaladas; versos estivales Sr.K. Ni refrescan, ni abanican, ni tienen estructura métrica decente, pero es que es verano áqué carajo!

Si guiri marcha, guiri puesto.
Si guiri gasta, lo hacemos nuestro.
Sólo buscan un disneygüorl
de alcohol, pintxos y algo de sol.

áQué buena fiesta! áQué cachondeo!
áCómo lo pasan estos pendejos!
No saben que al trasnochar
hay que saber madrugar.

En corrales, como pienso,
es donde quieren estar.
No formar parte de ésto
que algunos llaman viajar.

La estulticia me rodea.
Bien de allende los mares
o de la cercana frontera.
Todos al cabo son
hijos de la misma perra.

Al fondo, siempre al fondo

No lo intenten en su casa. Háganlo en su lugar de vacaciones. Destrocen su habitación de hotel como rutilantes estrellas de rock.

Banda Sonora recomendada: