Ruido

Multicolor personal

«..noesmalahorahastasemehahechocor..raverquequieresypidoenbarr..diosmuchahos..clink..»Ha estado bien«..eoqueporalliandasinosehaid..»Me ha gustado mucho«..clink..hivaperdona..jajajajaesonpuedeserverd..»¿Sí? Me alegro. La verdad es que son muy buenos«..clinkclink..balantainscolaydosmojit..»¿Qué? Que son muy buenos. Ah, sí unos musicazos.«..inoteabrasaachistesylueg..lounacervezaparamiyunbrug..nunderabadsign..»¿Qué tal lo del curro? Pues ahí andamos. Aha«..niamosquecambiardebarestoyaesunag..astiasnomedejannenpaz..clink..hombre..cuantotiem
..clink..clink»¿Por qué ya no sonríes tanto como antes?«..aversimecompr..jaja..» ¿Qué? Nada, déjalo«..clink..clink»¿Qué decías de antes? Que nada, déjalo«..tercounamasperomañanatengoquecurrar..perartutecreesqueesnormalparalaproximani..
clinkclink..begantocrawl..mefuego..»Bueno, me voy a casa. Bueno, ya si eso nos vemos la semana que viene. Sí, la semana que viene«..bornundera..raenvidia..vitoyoquemañ..clapclap clap clap, clap, clap…»

Banda Sonora recomendada:
«Voy a dormir» x Andrés Calamaro – «Honestidad Brutal» (1999).

No sé que te iba a decir…

Los que viven en la memoria

La puta la memoria que nos falta cuando más la necesitamos. Siempre la echamos en falta cuando le decimos que venga y no nos hace caso.

La muy silibina nos cuenta cosas que creemos ciertas, cuando sólo son mentiras para tenernos contenos.

Tan juguetona y cruel al mismo tiempo que nos hace recordar miles de datos inútiles y luego nos mantiene en vilo intentando recordar qué hemos comido hoy.

La muy desalmada nos deja más desamparados cuanto menos jóvenes somos. Siempre ha preferido los tiempos de gloriosa juventud que los de la modesta senectud.

Nos droga con melancolía hablándonos de tiempos pasados y de personas que no hemos vuelto a ver. Sólo lo hace por reirse de nuestra débil humanidad.

La puta la memoria a veces nos hace viajar en el tiempo y el espacio como geniales astronautas y nos devuelve al presente de manera abrupta mientras nos dice al oído: «eres un iluso».

Banda Sonora recomendada:
«Pensando no se llega a na» x Josele Santiago – Garabatos (2006)

Citas K – Vol. X

El buen gusto se fue de viaje y no le dejaron entrar en internet cuando volvió a casa.
Reacción tras un provocación inenarrable por parte de un «amigo del tuenti» tiempo atrás y que de repente ha vuelto al lado sano de mi cabeza sin motivo aparente.

Banda Sonora recomendada:
«Pues entonces te odio»* x Individuos – I.N.R.I (IESVS NAZARENVS REX IVDAEORVM) 2007

*No es que odie al «amigo del tuenti«, es más le aprecio virtualmente bastante, sólo es una excusa para poner una canción de Individuos, el futuro del rocanrol en este país.

La lucha diaria

Me la ha vuelto a liar. Ayer mismo según salía del baño me puso una silla-trampa con cuchillas con la que casi me cerceno las piernas. Cada vez sus escaramuzas son más frecuentes y estoy notando que ya me está afectando a los nervios. Duermo mal y respondo peor cuando me hablan. Estar casi 24 horas al día alerta en tu propia casa te vuelve un poco irascible.

De todas formas, cada vez que sufro un ataque siempre me queda el recurso de la trinchera del salón para guarecerme. Me dolió tener que levantar el parquet y sudé la gota gorda para colocar los sacos terreros, pero desde ese día ni el enemigo ha avanzado ni yo he retrocedido. El alambre de espino le da tanto miedo como a mí.

No le perdonaré nunca lo del gato. Nunca. Sobre todo porque fui yo mismo el que le dio el cachito del filete. No sé como carajo consiguió evitar la bandeja electrificada del frigorífico. Desde entonces, ya no tengo un método fiable para saber si ha manipulado mi comida. Vivo a base de comida enlatada y cacahuetes sin sal, que son lo más aproximado a la fruta fresca que ingiero últimamente.

Hace tiempo que no lanza un ataque aéreo. No consigue ni rozarme. Un día, un morterazo poco atinado – Dios da pan a quien no tiene dientes – destrozó parte de la pared de la habitación de los invitados y su siguiente intento explotó en el salón de los vecinos de arriba provocando dos muertos y la insidiosa visita del perito del seguro que sólo ponía cara de asco cada vez que le caía algo del polvillo de los cascotes de lo que antes eran las paredes del piso.

Sombrajo en el pasillo

Yo sigo con mi táctica de guerrilla-toca-cojones. Le pongo cubos llenos de amoniaco o de cualquier otro producto de limpieza abrasivo en los quicios de las puertas. A veces, sin una regularidad fija, coloco cuerdas de piano cruzadas en el pasillo a la altura de la cabeza y le tiro un par de botes de gases lacrimógenos para que eche a correr. Tiene ya unas ‘líneas de expresión faciales‘ que no le quita ni la mejor crema. Hace poco, he conseguido un revólver – siempre me ha gustado lo de girar el tambor a lo ruleta rusa – y desde detrás del sofá le disparo a las rodillas cuando está desprevenido. áCómo se retuerce el jodido cuando acierto! Él ya se me llevó dos dedos de cada mano con la granada que me explotó en la cara cuando intentaba deshacerme de ella tirándola al patio interior.

No sé ni cuándo ni cómo acabará esto. Sólo sé que tengo al enemigo en casa y que lleva demasiado tiempo. Me tomé demasiado literalmente lo de «ten cerca a tus amigos, pero ten aún más cerca tus enemigos» que me dijo el Padrino (II).

Banda Sonora recomendada:

  • War x Edwin Starr «War»[Single] (1970).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/Edwin.Starr_War.mp3

Ilustrando a los hombres

In-formación roja

Los pasos marcianos sonaban sobre el asfalto.
– áAlerta, hombres! – susurró el comisionado.
Pasaban en ese momento ante un instituto de belleza.
Del interior de la casa surgió una risa furtiva.
(…)
– áEn nombre de Dios! – gritó Ettil, con los nervios deshechos –. áVolvamos a los cohetes! áVolvamos a casa! áNos agarrarán! ¿No las veis? áEsos horribles animales marinos, esas mujeres ocultas en sus frescas cuevitas de piedra artificial!
– áCállese!
Miradlas, pensó Ettil. Agitan los vestidos como agallas verdes y frías sobre las columnas de las piernas.
Ettil dio un grito.
– áCierre la boca!
– áVan a arrojarse sobre nosotros, esgrimiendo cajas de bombones y ejemplares de El amor y la moda y Bellezas de Hollywood, chillando con sus bocas rojizas y grasientas! áVan a inundarnos con trivialidades, a destruir nuestra sensibilidad! áMiradlas, a punto de morir electrocutadas, con sus voces susurrantes, sus cantos y sus murmullos! ¿Os atreveríais a entrar ahí?
– ¿Por qué no? – preguntaron los otros marcianos.
– áOs freirán, os sacarán la sangre! Nadie podrá reconoceros. Os harán pedazos, os azotarán hasta que no quede de vosotros sino un marido, un hombre trabajador, el hombre que paga para que ellas puedan venir a sentarse aquí, a devorar sus malditos chocolates. ¿pensáis que podríais dominarlas?
– Sí, por todos los dioses.
A lo lejos se oyó una voz, una voz alta y aguda, una voz de mujer que decía:
– ¿No es gracioso ése del medio?
– Los marcianos no son tan malos después de todo. Son sólo hombres – dijo otra.
– áEh, eh! áYoo-hoo! áMarcianos! áEh!
Ettil escapó dando gritos.
(…)

Ray Bradbury

Extracto del relato «La mezcladora de cemento» de la recopilación de relatos «El hombre ilustrado» – «The Illustrated Man» 1951. Traducción de Francisco Abelenda. Ediciones Minotauro 1977-1998.

Banda Sonora recomendada:

  • Los Platillos Volantes x Siniestro Total – Cultura Popular (1995).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/ST.platillos.mp3

* Pausa valorativa por la saturación de VídeoTrayectos. Volverán cuando sea conveniente. Gracias por su atención.

Adustos señores castellanos

Adustos señores castellanos de recia pose y mirada firme. No dan su brazo a trocer ni ofrecen su hombro para llorar, pero su sola presencia asusta al mismísimo mal fario. Tan implacables con sus iguales como con ellos mismos, no se dejan llevar por las promesas de paraisos terrenos ni de terruños a buen precio. Y aunque hace años que en el frío páramo por no vivir ya no vive ni Dios, el estoico caminar por el mundo de estos señores sigue siendo el mismo. Su aspecto ya no está labrado a cincel por el frío ni el sol pero, por dentro sigue la austeridad implícita en ser un cabezota.

Amochando, siempre con la cabeza por delante, siguen echándose a la esplada lo que haya que echarse. No esperen que encima les sonrían cuando se cruzen con ustedes. Bastante será que alcen su mentón a modo de saludo y suelten un «¿Qué hay?«. Si hay que estar, se está y si hay que ir hasta a tomar pol culo, se va, pero no les toquen los cojones. La lealtad una vez que se da no se retira nunca, pase lo que pase y caiga quien caiga. El gesto será agrio cuando las cosas vayan a paso burra, pero aún amargos y silenciosos seguirán al lado de aquél al que una vez dijeron «áQué majo que eres!«.

De dar algo, darán afecto: recios apretones de manos, abrazos de oso y brindis con el ceño fruncido por los ausentes. Porque el cariño sólo se lo dan a las mujeres, que les pueden y desarman con sólo rozarles la cara de recia piedra castellana. No será mucho, pero lo poco que dan seguramente sea lo más valioso que tienen.

Atardecer castellano 2.0

Quítenles sus escasas posesiones, llévenles al exilio de la gran ciudad, róbenles sus mujeres y verán como nunca perderán los estribos. Eso sí, nunca jamás les falten al respeto. Nadie merece más respeto que otro ser humano. Nadie merece más desprecio que el que no respeta a nadie. Y aunque en estos tiempos ya no haya navajas, ni trabucos, ni monte para arreglar los asuntos, pueden hacer morir lánguidamente de soledad a los que despreciaron sin pensarlo su seca presencia. Porque en el pasado fueron labradores y pastores en un mar de áspera tierra y la soledad no les asusta. Son ellos los que asustan a la soledad.

Adustos señores castellanos de una anciana Castilla que ya no es la Castilla de Machado. Una Castilla de castillos turísticos y tan urbana que hasta asfaltan y ponen puertas al campo. Todavía buenos vasallos sin buenos señores y todavía esperando a un capitán, a un jefe o a un señor que no se ande con chorradas de señorito. Quejarse es inútil. Hay que ganarse las alubias.

Banda Sonora recomendada:

  • Nisio x Los del Páramo – Maketa en cassette (1990?).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/los_del_paramo.nisio.mp3

Porque estos señores son los que con su seca compañía acompañan al autor de este blog en la lucha cotidiana. Recuerden quienes somos, de dónde venimos y no perdamos el norte para saber sónde vamos. Que vuelvan las ovejas al redil, que van a coger frío tanto tiempo fuera.

Olor a orín

En un intervalo corto de tiempo he coincidido con un señor de avanzada edad, con cojera renqueante, nada estilosa, como es la de House, y con un pegajoso olor a orín.

La primera vez, fue de espaldas y en el supermercado como inmediato cliente anterior a mí en la cola de la caja. Con respiraciones sonoras, metía torpemente en bolsas bricks de vino y latas de refresco de cola. Hábilmente, una vez abonada mi compra, me adelanté a él inhalando en profundidad su ácido aroma a orina. Repulsión y condescendencia fueron los sentimientos con los que salí del súper además de la sensación de oler yo mismo a orín. Sensación que me acompañó hasta la puerta de mi humilde morada.

Unos pocos días después, en una de esas visitas que todo hijo debemos a nuestros padres, coincidimos a la entrada del portal. Era reconocible a distancia por sus renqueantes movimientos al intentar abrir la puerta y por su característico olor. Iba a resultar que el señor del olor a orín era vecino de mis padres. «Tan lejos, tan cerca…». Sostuve la puerta desde desde detrás notando más profundamente su hedor. Como ya hiciera en el supermercado, me adelanté a él tras cerrar la puerta del portal sintiendo de nuevo el ya, a esas alturas, familiar olor pegado a mi cuerpo y a mi pituitaria.

*El Callejón del Pis, entre Laín Calvo y Huerto del Rey, Burgos D.F.

Tras subir los escalones que conducían a los ascensores, llegó la sorpresa. Al verlo de frente, mientras esperaba aguantando la puerta del ascensor, observé su ropa limpia (mejor planchada que la mía) y con buen gusto dentro de la moda para caballeros de cierta edad. Pero, lo que completó el desconcierto fue cuando habló y dijo algo del mal tiempo, influído sin duda por el ascensor con su puerta abierta, siempre deseoso de ser escenario de las conversaciones que llevan su apellido. Detuvo incluso su pesado andar y se apoyó sobre su bastón con solemnidad al comenzar a hablar. Su voz era clara y su mirada inteligente. Nada correspondía con la idea que comunicaba su olor a meados que aumentaba a cada paso que daba hacia mí. Fue una chispa de dignidad, como señor que era (y es, supongo). Chispa al fin, porque su olor nublaba al instante cualquier percepción benévola sobre su persona.

Compartí, hasta el segundo piso, el cubículo del ascensor y me empapé de su esencia úrea. Salió, renqueando de nuevo, a la oscuridad de detrás de la puerta del ascensor, que lo absorvió al instante. No se despidió, supongo que por mi inexistente réplica en la conversación de ascensor sobre el clima. Se fue, pero quedó su entidad. La esencia que perciben los que se cruzan con él. Hasta el sexto piso conviví con la condescendencia y repulsión que ya había sentido antes, pero ahora había una nueva invitada: la desazón. Aunque tampoco duró mucho, la verdad. El hedor no dejaba espacio a la lucidez.

En conclusión, siempre seremos lo que parecemos y, sólo a ratos, conseguiremos ser nosotros mismos.

Banda Sonora recomendada:

  • «Pelo de perro» x La Vacazul – «Pelo de perro» (1998).

*La fotografía que ilustra este texto es del callejón que comunica la Plaza Huerto del Rey con la Calle Laín Calvo en la ciudad bravía de Burgos. Es conocido en ciertos círculos como «El Callejón del Pis«, por ser el lugar donde los incontinenetes de sábado por la noche evacúan su orina. Característico por su penetrante olor los fines de semana.

Perdemos unidades

El gran enemigo
– Señor, ¿da usted su permiso?
– Sí, adelante cadete. Descanse.
– Señor, seguimos perdiendo unidades por el camino.
– Me siento turbado… ¿Quién ha sido ahora, cadete?
– Uno de los que hace tiempo huyeron con el enemigo, pero que volvió con nosotros porque el enemigo le traicionó. Se ha vuelto a ir. Es reincidente, señor.
– ¿Desde cuándo está con el enemigo?
– Según nuestros informes preliminares sus incursiones en campo enemigo tras el incidente anterior habían sido satisfactorias. Además, con el historial de penalidades que tras la traición sufrió por parte del enemigo no sospechábamos que fuese a irse de nuevo, pero en nuestros últimos reportes descubrimos que había datos confusos y contradictorios. Finalmente decidimos investigar a fondo y el otro día, cuando se tocó a diana, descubrimos que en su cama sólo había ropa vieja y que desde hacía varias semanas sobraba rancho como para una persona y que…
– Ahórrese los detalles, cadete… áVaya! áQué contrariedad!… ¿Con cuántas unidades contamos a día de hoy, cadete?
– Señor… ¿se refiere a unidades operativas y completamente funcionales?
– Por supuesto, cadete. Tenemos que saber con qué fuerzas de apoyo podemos contar en el día a día. El enemigo parpadea y cada vez que sus pestañas aletean o comienza a olerse su perfume uno de los nuestros se va con él.
– Pues, creo que unidades operativas al cien por cien, ninguna. Ya sabe, cada vez el enemigo es más poderoso y atrayente según nuestras unidades de apoyo van ganando en edad.
– Entoces, según su opinión ¿perdemos unidades porque nos hacemos viejos?
– En cierta manera… sí, señor. No sé cómo explicarlo.
– Entonces, tampoco podrá explicar por qué yo con mi edad aún no me he ido con el enemigo.
– Señor, en fin, es que usted es diferente. ¿Ha pensado que igual el enemigo no le considera útil para sus planes?
– Cadete, ¿no será que símplemente mi estrategia contra el enemigo es efectiva? Ã?Å¡ltimanente creo que al enemigo incluso le sudan las manos y no aguanta la mirada.
– Si usted lo dice señor… yo sólo soy un simple cadete. Hay muchas cosas que se me escapan.
– Efectivamente, cadete… Permítame que le tutee… Yo he visto cosas que nunca creerías. Amigos que cayeron hasta los infiernos y resurgieron con más fuerza que nunca. Situaciones inverosímiles más propias de una obra surrealista que del mundo realââ??¢. Gentes con dos caras, gentes sin nombre… ¿Sabes? a pesar de todo, todos eran y son excelentes soldados. Lo mejor de lo mejor…
– … Señor… ¿está usted bien?
– Eeh… sí, cadete, no se preocupe. ¿Sabe qué es lo que más me asusta de todo esto?
– Dígame señor.
– … Antes pensaba que los que se van con el enemigo siempre vuelven, pero el tiempo me está demostrando que una vez que se van, su retorno a nuestras filas no es una vuelta, es una visita… Retírese cadete. Va a empezar House.

Banda Sonora recomendada:

  • El enemigo parpadea x Siniestro Total «Sesión Vermú» (1997).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/ST_vermu_enemigo.parpadea.mp3

Entrada en triunvirato imperfecto con las dos anteriores. No descarten un cuarteto o un quinteto.

No te pega

No te pega fumar. Como que es raro para alguien como tú. Formal, serio y responsable. Y esos tacos que sueltas de vez en cuando hasta me hacen sonrojar sólo por que los dices tú.

¿No has pensado en dejarlo? No sé, como que no te queda bien lo del cigarrazo. Y esos eructos que atruenan. ¿No puedes ser más disimulado? ¿No serás también de esos que mueven las sábanas cuando se tiran un pedo en la cama?… ¿Cómo? Ah, bombear los pedos dices que se llama. No, no lo había oído antes. Joder, no dejas de asombrarme.

Aah. Va a ser eso, sí

En comparación lo de que te guste morderte las uñas de los pies no es tan chocante, la verdad. Parece mentira que con tu barriga seas capaz de hacer semejantes contorsiones. Eres… no sé, chocante.

No, no, no, no. No son prejuicios… áQue no! Es que pareces mejor persona cuando se te conoce menos. Bueno, entiéndeme, tampoco es eso. Eres buena persona de por tí, pero no sé. Que quieres que te diga. Se me hace raro que fumes.

Banda Sonora recomendada:
«Feo, fuerte y formal» x Loquillo y Trogloditas – Feo, fuerte y formal (2001)

En Spotify: Loquillo y Trogoloditas- Feo, fuerte y formal

Dedicado a la señorita Uxi que ni ha sido la primera en decirlo ni será la última ;-P