«..noesmalahorahastasemehahechocor..raverquequieresypidoenbarr..diosmuchahos..clink..»Ha estado bien«..eoqueporalliandasinosehaid..»Me ha gustado mucho«..clink..hivaperdona..jajajajaesonpuedeserverd..»¿Sí? Me alegro. La verdad es que son muy buenos«..clinkclink..balantainscolaydosmojit..»¿Qué? Que son muy buenos. Ah, sí unos musicazos.«..inoteabrasaachistesylueg..lounacervezaparamiyunbrug..nunderabadsign..»¿Qué tal lo del curro? Pues ahí andamos. Aha«..niamosquecambiardebarestoyaesunag..astiasnomedejannenpaz..clink..hombre..cuantotiem
..clink..clink»¿Por qué ya no sonríes tanto como antes?«..aversimecompr..jaja..» ¿Qué? Nada, déjalo«..clink..clink»¿Qué decías de antes? Que nada, déjalo«..tercounamasperomañanatengoquecurrar..perartutecreesqueesnormalparalaproximani..
clinkclink..begantocrawl..mefuego..»Bueno, me voy a casa. Bueno, ya si eso nos vemos la semana que viene. Sí, la semana que viene«..bornundera..raenvidia..vitoyoquemañ..clapclap clap clap, clap, clap…»
Banda Sonora recomendada: «Voy a dormir» x Andrés Calamaro – «Honestidad Brutal» (1999).
A las personas se las llama por su nombre o con educación. A los silbidos y a los pitidos de los coches sólo responden los animales
… y a los silbidos pa’dentro sólo los descerebrados.
Sr.K sin girar la cabeza ni despeinarse porque un coche estaba pitando para llamar a alguien.
Uno va y tiene un día de estos energéticos y decide que tras la opulenta cena del día anterior quiere aprovechar el día y variar. Hay que cambiar para sentirse vivo. Quedas con una amiga y ves exposiciones. Empiezan las casualidades. Aparecen unos amigos a los que hace mucho que no veías y que está afectados por la extendida plaga de niños que asola a los de éstas, nuestras edades. «Hay que llamarse y quedar más», decís. Entra en escena el amigo recuperado en un bar al que nunca vas. Llega otro al que poco ves, y es que hoy está de rodríguez. Te encuentras con los amigos-de-a-diario justo cuando sales de otro bar no habitual sin haber quedado con ellos. Mientras comes un bocata con la creciente pandilla circunstancial, te encuentras con un ex-compañero de trabajo al que habías perdido la pista desde hacía años. Variáis de nuevo de parroquia habitual. Entre los parroquianos aparecen otro ex-compañero y otra ex-compañera. Se hablan de los viejos tiempos. Resulta, que ese mismo día se ha casado un amigo al que ves de vez en cuando y que te instó la última vez que lo viste a que os pasaseis por el pub donde celebran la fiesta post-banquete. De camino al pub junto con el rodríguez y el amigo recuperado, os comunican que uno de los viejos amigos, al que habéis mencionado al hablar de los viejos tiempos y al que viste la semana pasada, ha muerto esa misma mañana.
Bueno, las señales están para el que quiera o sepa verlas. Si son de tráfico te ponen una multa por no verlas, como la que te ponen antes de ir al pub por aparcar mal. Si son las que encuentras en el camino de la vida y no las ves, simplemente, te jodes. Te las has perdido. Y es que según entras en el pub apesadumbrado, postponiendo el duelo para después, empiezas a notar el cosquilleo de que ésto sólo acaba de empezar. Te contagias de la alegría etílica del recién casado y no te remuerde la conciencia por ello. No se lo dices. El marido reciente no lo conocía. Siguiendo el extraño guión de la noche, aparece el grupo de amigos de los viejos tiempos, de los que te has ido distanciando por miles de cosas. Compartes la escasa información que tienes sobre la muerte del viejo amigo. Después de las variopintas reacciones, descubres que están allí por casualidad. No sabían que el amigo recién casado se casaba ese día. No venían a verle, sólo a tomar algo. Cuando sales del pub comentas a tus dos compañeros de viaje por la noche, el rodríguez y el recuperado, que «áJoder con las casualidades!» y que «hay señales». «¿Señales de qué?» te preguntan, «De que estás vivo», respondes. Es tarde, os retiráis a casa. El rodríguez por su lado y el recuperado y tú por otro.
Justo cuando estáis llegando a tu casa te suena el teléfono. Es el sinpar amigo que conocía al viejo amigo desde la EGB. No lo habías llamado porque se supone que ya estaba avisado y porque no eran horas para llamar a una casa con niño y molestar para no poder aportar ninguna información nueva. Siempre hay justificación para todo, dicen. Desgarrado por sus palabras de desamparo decidís, a iniciativa de tu amigo el recuperado, ir a su casa, en un pueblo próximo a la ciudad. Durante el trayecto, empiezas a darte cuenta de lo que está pasando y cómo se van acumulando acontecimientos sin que tú puedas controlar nada. Decides dejarte llevar y participar en todo lo que sea que se avecine.
Se hacen las 6 de la mañana entre los sollozos, los recuerdos del viejo amigo y las búsquedas de sentido a la vida. Sólo sabéis que ya no volveréis a verle. No sabéis si ha muerto al instante, si ha sido en ciudad o en carretera. Sólo que ha sido un accidente. Tú mismo, ni sabías que el viejo amigo vivía la moto. Hacía demasiado que no compartíais cosas, pero siempre había sido agradable encontrarse con él tras los viejos tiempos. Sentencias, cuando os vais, que los tres amigos, junto con la pareja del amigo que llamó, acabáis de hacer un velatorio. Básico, en esencia, sin «pompes funÃ?¨bres», como dice que dicen los franceses el amigo que os ha acogido en su casa. Te devuelven a tu casa. Intentas dormirte y a pesar del cansancio, te cuesta mucho. Cuando ya estás profudamente dormido te despierta a las 11 tu amigo recuperado, tal y como habiáis convenido. Te levantas con la necesidad de saber algo más sobre cómo ha acabado la vida del viejo amigo. En el bar de abajo leéis el Diario (porque aquí es El Diario y no El Periódico) y descubres que el artículo gracias al cual conoces más detalles está escrito por una amiga reciente a la que despediste no hace mucho y que no sabe quien fue tu viejo amigo. Podía haber salido sin firmar, como otras noticias que hace, pero no ha sido así. Se dibuja en tu boca la sonrisilla de las casualidades. Ahora iréis al tanatorio y luego comida familiar. Hay que celebrar el cumpleaños de la que te trajo al mundo. Mira tú qué cosas.
…y entonces, comienza la larga despedida de tu viejo amigo.
Los principios y finales se tocan. Siempre ha sido así. Pero, hay un final y principio que ya no es que se toquen, es que se soban de una manera tan lasciva que da hasta reparo vivir su tránsito. Este obsceno fininicio sucede cuando la terminal nochevieja se roza con el joven día de año nuevo.
Mire usted que no hay días y épocas mejores para irse de jergón, perdón… juergón. En lo más duro del duro invierno, con los estómagos rezumando y deleitándose en repetir lo comido por lo bebido, con las bebidas más caras (que no mejores) de todo el año y todos (hasta los más incapaces sociales) con la esperanza de pillar. Es de suponer que el sensual roce de los extremos caliente el ambiente de fin de año y que por ello todos los casados desean a los solteros «que disfrutes lo que te dejen» con el mismo orgullo del padre que manda a su hijo a hacer la carrera que él nunca pudo estudiar.
Todo el mundo hierve en nochevieja. Algunos hierven hasta cocerse, a otros les hierve la sangre por la suerte que tiene la abuela y la gran mayoría se quedan con una erección a medio hervir. Pero la masa hirviente, cuando se enfría, se divide en dos: los que se pierden los saltos de esquí y los (más bien las) que hacen del primer día del año un derroche de energía y generosidad.
Esta energética parte de la población mundial occidental empieza a desarrollar sus buenas intenciones para el nuevo año con sus inmediatos congéneres, que suelen ser sus hijos. Hijos que llegan dos o tres horas después de que la alentada madre se haya levantado para empezar a hacer la tradicional comida de año nuevo. Madres que les reciben con una sonrisa que parece una mueca. Hijos que dan siempre la misma nueva: que no se levantarán a comer. Madres que sienten la puñalada en las costillas. Tu quoque, Brute, fili mi?.
Hijos y madres contribuyen sin remedio a que el 1 de enero siempre sea un día en blanco. Es un día que desaparece y se va de nuestras vidas. Casi ni existe. Llega a ser un mero punto de referencia, sin duración ni eventos destacables. Si eres madre (o tienes el instinto maternal superdesarrollado), al acabar el día ves que otra vez va a ser imposible conseguir tus propósitos de enmienda. El día de año nuevo no ha servido de nada. Si eres hijo (o tienes el síndrome de Peter Pan), te abstraes voluntariamente de la existencia del día que se roza con la nochevieja. Morfeo te ofrece sólo una pastilla.
Todos los años empiezan en 2, pero nunca empiezan en enero y en ocasiones ni duran un año. Los ciclos no son estáticos y las madres aguantan lo que se les eche. Perder el tiempo es no oir que el arbol se cae en medio del bosque.
El de 31 se sienta al lado del asombrado chaval de 16 y dirige su mirada ausente, como recopilando información, hacia el horizonte.
No puede dejar de mirarle. Literalmente; ¡es mirarse a sí mismo con 15 años más! ¿De verdad tiene, bueno, tendrá ese aspecto?. Si se tocan, quizá surja una especie de paradoja espacio-temporal que los destruya a los dos…
De pronto, su yo de 31 años gira la cabeza y le mira directamente a los ojos. Baja entonces la mirada y tira el cigarrillo para disimular su incomodidad.
– Es raro esto ¿eh?. – apunta el yo visitante – Pensaba que te vería peor. Quiero decir, como más chaval, como más inmaduro, y la verdad que no estás nada mal, aunque se me hace raro lo de verte sin perilla. Los 16 años me sentaban muy bien, aunque no lo supiese ver. Manda cojones…
El más joven de los dos se siente más cómodo y confiado. El piropo casi le hace sonrojar. Responde.
– Gracias… supongo. – contesta mirando a la colilla que humea agónicamente en el suelo – Tú tampoco estás tan mal. La perilla te queda de puta madre. Yo te hacía con menos pelo…
El de 31 esboza una medio sonrisa y dirige, algo turbado, la mirada a su yo de 16 años.
– Sí, para ser un viejuno – parece que esta palabra hace gracia al de 16 y sonríe – intento cuidarme. Oye, me acuerdo de que te llama la atención eso de que a estas horas sólo haya viejos paseando por aquí ¿no? Como que eres un infiltrado entre las hordas de la tercera edad, je, je, je.
– Sí, je, je, je. Es que no hay ni una sola tía joven, bueno, ni tío tampoco… Es un poco raro.
– Pero, lo raro no está mal.
– Pues no, pero no sabes qué esperar de lo raro.
– ¿No es esa la gracia?
Ambos yoes descruzan sus miradas y dejan que el silencio pueble un poco la situación. La corneja vuelve a graznar. El mayor retoma la conversación.
– Sabes bien que soy un poco condescendiente con mis tiempos pasados. Siempre he visto a mis yoes del pasado como pringaos. – el chaval se gira y le mira cara a cara interrogante – Sí, me explico. Es lo de ver las cosas con perspectiva. Muchos problemas en realidad vistos de lejos son chorradas.
– ¿Me estás diciendo que todas mis comeduras de tarro, que ahora mismo supongo que conoces de sobra, son chorradas? – contesta molesto el yo menor.
– No, hombre, tranquilo. Lo que pasa es que así te demuestras que el tiempo no ha pasado en balde y que ahora eres más fuerte y sabes hacer mejor las cosas. Pero, de todas formas, a ti, en este momento te veo más inocente que pringao. Ya te digo que estás de puta madre. Años después he sido muchísimo más cobarde y amargao que lo que eres ahora.
– ¿Eso es un consejo?
– Pues no, no quiero aconsejarte. Sería absurdo. El continuo espacio-tiempo es inalterable, por mucho que nos joda. Yo soy tú y engañarse a uno mismo es de bobos y nosotros no lo somos. Sería como copiar en un examen.
– Eso que dices del espacio-tiempo – dice el de 16 con media sonrisa en la boca – es como todas esas cosas que tengo por ahí en la cabeza que me parecen geniales, pero que no salen y luego se me olvidan…
– Tampoco te esperes grandes avances en este aspecto. Ya te digo nunca vas a poder sacar de tu cabeza y hacer realidad todas esas conversaciones pendientes que tienes con tanta gente.
– Joder, qué cosas dices, macho. – suelta airado el de 16.
– No te digo nada que no sepas ya. – dice el de 31 clavando una mirada acusadora en el de 16 y que éste responde bajando la mirada – Piensa que a mí me jode más que a ti, que ya he pasado los 30 y aún sigo con esas.
El chaval se apoya con las manos en la mesa sobre la que está sentado y tensa sus brazos. El mayor baja la vista como si fuese a reflexionar sobre lo que acaba de decir.
– ¿Para qué has venido? – suelta precipitadamente y con voz trémula el joven – No estaré muerto ¿verdad?… Bueno, si tienes, tengo 31 años, es que por lo menos hasta los 31 llegaré…
– El que está muerto es Bruce Willis.
– ¿Qué? ¿Bruce Willis? ¿Qué coño…?
– Déjalo, – dice moviendo su mano derecha con desdén – es una chorrada.
El joven relaja su posición y se gira hacia el mayor.
– Y ¿cómo es el futuro?
El mayor mira con cierta dureza al joven y responde.
– Pues, básicamente, es mi presente. – el de 16 pone cara rara, aunque el de 31 continúa hablando – Pero, respondiendo a lo que de verdad quieres preguntar; en el futuro estás tú. Lo de la mujer, los hijos, el perro, la casa y el coche no existe. – hace una pequeña pausa – ¿Qué te parece?
– No sé. Raro ¿no? – replica mirando por encima de sus gafas a su yo del futuro.
– ¿No es esa la gracia? – dice el de 31 sonriendo victorioso.
Parece que el silencio resulta cómodo. Ambos miran a ningún lado pensando miles de cosas a la vez. El de 31 se frota las manos, gira la cabeza hacia su compañero, le mira brevemente y de un respingo se pone de pie frente a la mesa.
– Bueno, – dice abriendo sus manos en signo de resignación – creo que me tengo que ir. ¡Ven aquí y dame un abrazo, ariscoloscojones!
El de 16 mira atónito a su yo de 31 años.
– ¡Venga! – insiste el de 31 – Que no vamos a explotar ni nada parecido.
Desconfiando, aunque sea de él mismo, el joven se acerca y antes de que se dé cuenta ya está atrapado en un abrazo fraternal, cálido y fuerte. No dicen nada. Sólo se balancean y se frotan la espalda. Cuando se separan se dan cuenta de que se han emocionado. Sorben sus respectivos mocos y se pasan la mano por debajo de las gafas.
– Bueno, tío. Me piro. – acordándose de algo, mete su mano por dentro de su cazadora y saca un cigarrillo – Toma, fúmatelo a mi salud. ¡Un Lucky del futuro!
– Así que no lo he dejado. – responde el de 16 girando entre sus dedos el cigarrillo que acaba de recibir.
– Ni te lo has planteado. – levanta la mano y saluda – Nos vemos.
– Hasta luego.
El yo del futuro comienza a bajar el camino. De repente, el de 16 se acuerda de algo y grita.
– Oye, ¿me acordaré de esto?
El de 31 se gira y reflexiona un poco.
– Pues no lo sé. Yo es que es la primera vez que hago esto.
Banda Sonora recomendada: «Real» x Los Enemigos – Gas (1996)
Oh, sí, nena. Me pone mucho cuando me miras así. Oh, sí. Cuando me miras como a través; mirándome sin verme aunque me estés hablando. Oh, sí, nena. Me pone.
¿Cómo lo haces? áDios! Ese desprecio tan exagerado que en lugar de ofenderme o humillarme me pone. Esa bipolaridad, esos cambios de registro histriónica-gélida, risueña-gélida, aburrida-gélida que suceden con mi mera aparición en escena. Oh, mi particular Miss Hyde, cómo me pone.
Mírame, mírame mucho sin mirar. Con la cabeza levemente ladeada y las pupilas vacuas diciéndome palabras sacadas de un congelador. Oh, sí nena. Tú sí que sabes mirar y ser madura. Sobre todo ser madura.
Oh, sí, nena. Me pone. Me pone triste no comprender y verte desperdiciar el tiempo.
Banda Sonora recomendada:
Hoy x Mamá Ladilla «Analfabada» (2002).
http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/mama_ladilla.analfabada.hoy.mp3
Cualquier día es el día de alguien, pero sólo dura un día.
En estas fechas tan señaladas; versos estivales Sr.K. Ni refrescan, ni abanican, ni tienen estructura métrica decente, pero es que es verano áqué carajo!
Si guiri marcha, guiri puesto.
Si guiri gasta, lo hacemos nuestro.
Sólo buscan un disneygüorl
de alcohol, pintxos y algo de sol.
áQué buena fiesta! áQué cachondeo!
áCómo lo pasan estos pendejos!
No saben que al trasnochar
hay que saber madrugar.
En corrales, como pienso,
es donde quieren estar.
No formar parte de ésto
que algunos llaman viajar.
La estulticia me rodea.
Bien de allende los mares
o de la cercana frontera.
Todos al cabo son
hijos de la misma perra.
No lo intenten en su casa. Háganlo en su lugar de vacaciones. Destrocen su habitación de hotel como rutilantes estrellas de rock.
Banda Sonora recomendada:
«Nunca pidas una BigMac en el Burger King« Transportes Hernández y Sanjurjo – «Privilegios de tener una ocupación inútil» (2005).
http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/THS.nunca_pidas.mp3
El reloj volvió a pasar por su punto de partida hace ya unos días. Una año ha, señoras y señores, que Sr.K comenzó su andadura haciendo alusión a lo pendiente, porque siempre a todos nos queda algo por hacer.
Dicen que los blogs personales están hechos por gente pagada de si misma que sólo busca en los comentarios alabanzas o palabras cariñosas de apoyo y consuelo, por lo del mal de muchos, vaya.
Sr.K a pesar de ser personal, tiene vocación de servicio público, como si de una biblioteca de ideas se tratase. No encontrarán en este blog ni temas de actualidad ni aventurillas cotidianas y no es absolutamente necesario conocer en persona al autor para comprender lo que expresa. Son sólo reflexiones a nivel general basadas en experiencias u observaciones sobre lo que asombra y perturba al autor. No se puede negar que los halagos y parabienes siempre se agradecen, pero no son el objetivo principal.
El fin último de los no-trascendentales por ideología es dejar huella. Dejar huella en las personas y compartirnos con ellas, simplemente porque es mejor compartir a que te hagan estatuas o a que tu nombre sea incluído en los libros de texto. Sr.K no deja de ser una huella en el universo más grande y más incierto que el universo mismo: internet.
Sr.K aún anda en pañales y sigue creciendo y digievolucionando. No hay futuro concreto sobre cómo seguirán apareciendo los Autorretretes, sección muy querida y cuidada. Hay ideas de dar protagonismo propio a la fotografía que en la actualidad completa con luz y color los textos. También pensamos que Sr.K puede ser buen contenedor de música propia directamente desde el lado sano de mi cabeza además de seguir dando consejos sonoros de los referentes musicales de Sr.K. Sucede, en definitiva, que los elementos que se articulan en Sr.K están pidiendo ser estrellas de cartel y no ser comparsa del texto. Y ya puestos a meter, el único y verdadero objetivo del humano macho, hasta podrían aparecer ¿vídeos?…
El futuro es incierto, pero está sin hacer y en el camino nos encontraremos.
Gracias a todos los señores, señoras, señoritos y señoritas que intervienen en Sr.K. Con ustedes la vida es un poco más dulce.
Banda Sonora recomendada:
«Castillos« x Hank – «áDios mío, Larry…! ¿Qué demonios es ésto?» (1999).
http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/hank.castillos.mp3
Según lo que nos veníamos temiendo, el ser humano está destinado a estar preocupado. El estado natural de la persona es una sensación de estrés y de espera. ¿Qué esperamos? Esperamos a que empiece nuestro programa favorito. Esperamos que llegue el fin de semana. Esperamos que esa persona nos corresponda. Esperamos cobrar a primeros de mes…
Lo más frustrante es que cuando concluye la espera y tenemos o disfrutamos de lo esperado, el estado de desasosiego no termina, sólo se atenúa. Los pequeños hitos de cada día no colman lo que esperamos llenar. Nos llenan, a veces hasta arriba, pero siempre se vacían de nosotros. Después, sólo nos dejan su recuerdo y vivimos de nuevo la desazón, que no es otra cosa que revivir la sensación de plenitud que durante unos instantes, horas o días tuvimos.
Pero, ¿qué hay de lo no vivido? ¿Que sucede con lo que no es un recuerdo, lo que es una idea? También esperamos que nuestras ilusiones se cumplan y lo pasamos mal porque no llegan a hacerse realidad. Parece que nuestra vida es esperar a que sucedan cosas y hacer lo posible por que se hagan realidad, aunque sea por unos instantes. Eso es, en definitiva, el tiempo: un cúmulo de instantes del pasado o del futuro a los que tenemos acceso aleatorio desde nuestra consciencia.
Todo, al fin y al acabo, para descubrir que la droga que mueve la vida es hacer cosas que nos llenen y que después nos dejen un repertorio de posos que nos convierta en lo que somos. No es tan extraño pues, que nos droguemos. Es otra meta de la que disfrutamos y que nos deja también posos de tipo más mundano (por no decir fisiológicos). Así que nos preguntamos ¿La droga es un simulacro de vivir? Nadie es capaz de estar continuamente lleno. Siempre hay compases de espera en esta loca melodía que nos toca vivir.
Si conocen a alguien que siempre está contento con lo que hace (no entremos en si está contento con lo que es), desconfíen: o les engaña o es drogadicto.
Banda Sonora recomendada:
«Drowned World (Substitute for Love)» x Marta – Demo de no-profesional.
Gracias al Sr.Bothman por la pose robada. Visiten su fotolog en compensación