Citas K – Vol. VIII

En cuestión de detalles personales e intimidades, el tuenti es a los blogs como la pornografía es al erotismo cuando hablamos de cine. Pero, cuando hablamos de softcore, el fotolog es el rey. Sin duda.
Palabras pensadas después de darse una vuelta por el tuenti, el facebook, los fotologs y el plurk. Todo el mundo quiere 15 minutos de gloria, pero no hay tanto tiempo para todos.

Banda Sonora recomendada:
«Yo Yomismista» x Def Con Dos – Recargando 2004

Celebrities

Ser una celebridad es duro. Tanto ser celebridad por celeridad o meta-celebridad ahíta de amor indecente a la celebridad en sí misma, ser o estar célebre requiere dedicación. Porque, claro, estar todo el día de celebración no es asunto baladí. Zapatero a tus zapatos – o a tus debates – y celebridad a tus celebraciones. Por eso quizá la celebridad sólo dure 15 minutos, como decía aquél. Pero, para ser celebridad hay que nacer. Además, ya sólo por nacer a todos nos tocan no sólo unos 15 minutillos, sino un día enterito para nuestro uso, derroche y disfrute. Y que los fastos comiencen y que las celebraciones no acaben hasta el amanecer, como hacían los romanos, y que los romanos para el año que viene no me pillen con barbas, pelo largo y andrajos. Capaces de darme crucifijo o algo.

Gracias por acordarse de este día tan especial para mí como para otros tantos millones de personas en el mundo. Celebremos que el mundo gira y algunos aún seguimos en él. Celebrities de garrafón en Sr.K. Porque podíamos ser peores o por lo menos parecerlo. Si no, vean el vídeo del visionario amigho Bothman:

«Seres de la escena social: el vídeoartista» x Sergio Santamaría – The-Leznable Taldea 2005 / Producciones The-Leznables

Casémonos

Sí, quiero. Casémonos mañana. Tú y yo. Bueno, mañanana no, Las Vegas nos pilla un poco lejos. Para cuando quede libre alguna iglesia entonces. Creo que hay alguna por la zona. Pero, si eso, mejor en una de las viejas; son más iglesias que esas que hacen en los bajos de los bloques de pisos. Si parecen peluquerías, por Dios. Es por los abuelos, ya sabes, son muy tradicionales. Además, ¿qué clase de boda sería sin fiestón? Je, je, la última antes de ser esposo y esposa. Je, je… sí…


Es que casarse es lo mejor que te puede pasar. Lo dicen hasta las canciones…
[pulsar+escuchar+gozar]

Es el estado ideal del ser humano y de la sera humana. Lo dice la tele… ya sabes, y si lo dice la tele es que es verdad. Creo que en la radio también, pero ya ves tú ¿quién escucha la radio? ni que fuese un viejo. Y viejos seremos cuando la muerte nos separe. Je, je. Toda la vida. Hasta el final…

Sí, amor, por supuesto, faltaría más (o menos). áQué bonito el amor! ¿eh? y eso a pesar de los años. Sí, como el primer día. Si lo cuidas y alimentas no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Lo decía Eisenstein. Casarnos es lo que necesitamos para olvidarnos de los demás y que la gente no nos moleste y nos invite a sus casas.

La mente centrada en el amor

Nos casaremos, sí, quiero. Sé que el malestar se va a acabar. El matrimonio te hace feliz. Sí, será mágico y especial. Todo desaparecerá de un plumazo y sin esfuerzo. ¿Cómo no lo habremos hecho antes?. Ya estoy nervioso por empezar a ser feliz.

*Que cada palo aguante su vela y que los palos no rompan muchos huesos. Dedicado al primero que se lo pida*

Por fin

Hoy he hablado contigo. Sí, aunque no lo recuerdes. Estabas ahí, donde siempre he querido que estuvieras. Por fin te tenía delante y yo tenías las ganas y el valor de sacar el tema. Ha sido difícil mantener la conversación sin tus desvaríos para no profundizar en lo que teníamos pendiente desde hacía tanto tiempo. Creo que el haberte planteado fríamente como fueron y son las cosas, sin echarte (de primeras) nada en cara, ha ayudado a centrarnos y no ser crueles e infantiles.

Ha estado bien. Te he dicho todo lo que pensaba de tí y de mí. A veces, esa pose taciturna y hermética me asustaba ¿Me estaré pasando? Te ha costado arrancar, pero por fin has admitido tu miedo. Fíjate, qué cosas: tenías más miedo de que de mí. No podías continuar huyendo de los problemas eternamente, porque el mayor problema para tí eres tú ¿Qué tal te sienta? Bueno, ésto es como las adicciones; el primer paso es admitir el origen de tus males.

Hay que tener cuidado con ciertas cosas...

Si te he hecho pasar algún momento doloroso, siento que hoy no haya sido el mejor momento para hablarlo todo. Por lo menos, la incertidumbre y la ansiedad de la espera a la solución ya han acabado. Lo bueno del dolor que quizá ahora sientes es que remite. La ansiedad, en cambio, nunca se va. Se despierta contigo todas las mañana y hasta altas horas de la noche no te deja dormir.

Confío en que no haya quedado en un simple «yo tengo la razón y tú no» y que estos momentos de catarsis que hemos compartido hayan servido para demostrarte que a pesar de todo, de entre todo lo que hemos vivido me quedo con lo bueno. Por esto aún te sigo respetando. No lo confundas con condescendencia o caridad emocional. Es simplemente que ya no hay suposiciones y teorías maquiavélicas. Desde hoy nos conocemos mejor porque por fin (parece mentira después de tanto tiempo) nos hemos atrevido a mostrarnos sin caretas.

Tampoco le des más vueltas. Es normal que no recuerdes haber hablado conmigo hoy. Y es que hoy otra vez, al igual que ayer y antesdeayer, en el escenario de mi imaginación hemos arreglado las cosas pendientes entre tú y yo. Y ha sido perfecto.

Banda Sonora recomendada:

  • «El mensajero« x Kiko Veneno – «Échate un cantecito» (1992).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/kiko_echate_mensajero.mp3


Dedicado a mis mujeres: a las dos que todos los días suben al escenario del lado sano de mi cabeza y a la que poco a poco consigue vaciarse del hombre que le ha llenado la cabeza. Besos para todas.

Batería baja

Notó algo por el rabillo del ojo. Una especie de intermitencia que le debería de haber puesto en alerta. Low Batt – Low Batt – Low Batt… Si hasta tenía un punto rojo parpadeante. No supo qué implicaba ese curioso indicativo hasta que llegó un momento esa noche en el que, de repente, se quedó sin fuerza. Se le hinchó una especie de globo en el pecho que le impedía respirar a gusto y los músculos de las piernas se le convirtieron en plomo. La mirada ausente dirigida al suelo le encorvó el cuello y acentuó su figura cheposa. Los brazos le cayeron flácidos en la vertical del cuerpo y cada intento de levantar su vaso para echar un trago exigía un esfuerzo que requería demasiadas energías.

Mi reino por una banqueta o una repisa en la pared, pensaba en un tono de voz lastimero. Sentía los párpados inferiores desplazándose poco a poco hasta las comisuras de sus labios. Cuando logró sitio en la barra, arrastró una banqueta con las escasas fuerzas que le salían de las tripas. Reprimiendo un suspiro, puso codo y codo sobre la barra y depositó su vaso. Dejó derrumbarse su cabeza porque el cuello ya era gelatina. Ese globo imaginario que le ocupaba el pecho, no se deshinchaba. La pesadez de los párpados cada vez era más pesada. Se agarraba tensamente al vaso deseando que se rompiese y le hiciese sangrar con dolor para no dejarse ir de sí mismo.

Uno, ante todo

¿Cómo no lo pude ver venir? La energía no es eterna y las baterías de los recuerdos siempre acaban perdiendo intensidad volviéndose brumosas y ficticias. Los momentos nunca duraron más que un momento y los bares siempre tienen hora de cierre por mucho que den cuartelillo a los faltos de energía. Al final, siempre tendrán que salir a la luz del amanecer y despejarse con el frío azul. Un paso, dos, tres y ya vuelve a estar en marcha hasta el próximo fin de semana.

Banda Sonora recomendada:
«Dejavú» x Los DelTonos – «Buenos Tiempos» (2008).

Una cana en los huevos

Lo peor no es decirlo, es explicar cómo la has visto. Y visto lo visto, mejor no dar explicaciones si no te las han pedido. Una cana en los huevos es una muesca más en las cachas del revólver. Una blanca mácula en lo más profundo e íntimo de la masculinidad.

A pesar de todo, el hombre (véase macho) es capaz de convivir con la natural degradación de su cuerpo en perfecta comunidad. Es de recibo y de muy hombres cohabitar sin-vergüenza con las propias manifestaciones fisiológicas del nuestro cuerpo llamado humano. Si el cuerpo lo echa, será por algo. Y si además agitamos las sábanas, será porque simplemente nos parece mejor que no hacerlo.

Tampoco tiene el hombre (véase macho) reparo en ver como su cuerpo paga la factura que el tiempo pasa al portador. Si el cuerpo echa barriga, será porque nos cuidamos. Si nos huele la sobaquina, será por nuestras súper-feromonas. Si no se nos levanta, será culpa de los cuba-libres de garrafón, que si hubiésemos bebido sólo cerveza (¿nos cuidamos o no?) otro pájaro montaría. ¿Que hay canas en nuestra cabellera? Eso es que no nos vamos a quedar calvos (!?) y cuantas más mejor. Incluso, desde la oportuna (y agradecida en secreto por todos los hombres) aparición de George Clooney peinando sexys canas, no hay macho-humano que se sienta amedrentado cuando se le asoma al pelo el gris (no confundir con Gandalf).

Por huevos, no puede ser lo que parece

Hasta aquí, todo llevado dignamente, sí señor. Pero, eso de que te toquen los huevos, perdón… que les toque también a los testículos, ejem, desestabiliza a cualquier gran hombre. Debe ser el complejo de mamá-gallina superprotectora el culpable de la depresión. Reconozcámoslo: ver una cana acompañando al resto de los pelos del escroto no es un espectáculo agradable. ¿Se me pasa el arroz? ¿Por eso ya me empiezan a llamar señor los chavales que me piden cigarros? ¿Será del poco uso? ¿Tendré que empezar a congelar mi semen para en un futuro repartir mi semilla?

Y es que encima, está ahí, enhiesta blanquísima entre la negra marabunta pilosa, llamando la atención. áDios! ¿Donde están las pinzas de depilarme el entrecejo?

Banda Sonora recomendada:

  • «Brindis» x Los Enemigos – La Cuenta Atrás.
  • «Me pica un huevo» x Siniestro Total – Sexo chungo – Me pica un huevo (single)

Dedicado al zamorano universal que me descubrió a Los Enemigos y que puede decir lo de «basado en hechos reales». Salud y república allí donde estés.

También, una dedicatoria a Herenvardo, por su mente lúcida, por su endiablada juventud y porque parece que va a seguir la «Cadena Enemiga» gracias a un humilde servidor de ustedes.

Lo que dura, dura

Estén atentos: no es lo mismo durar que permanecer. Tampoco es lo mismo permanecer que prevalecer. Affaires semánticos e interpretaciones variopintas aparte, ¿lo permanente es inalterable? ¿cómo se altera un impertérrito? No lo sé. «Yo sólo vine a comprar pan».

Intentando vislumbrar cuánto dura lo duradero nos podemos dar de morros con el «siempre» de toda la vida. Esperanzados e ilusos creemos que la garantía de nuestros actos, relaciones y quehaceres placenteros sobrepasa los dos años que por ley nuestro estado garantiza para el mundo popular, democrática y científicamente conocido como mundo realââ??¢.

La permanencia física no es la mejor muestra de la prevalencia de nuestras mejores relaciones. No por mucho salir amanece más temprano los domingos. Ni con el cambio de hora, sepan ustedes. Cuando compartir tiempo y espacio con alguien se debe a que uno no quiere desdecirse de lo que un día llamó «para siempre» o «yo siempre estaré allí», la permanencia por permanecer se convierte en un acto vacío. Existe pues un pacto de caballeros en el que ninguna de las dos partes dice que preferiría estar en otro sitio. Es que a los traidores se les fusila y eso da mucho miedo, dense cuenta.

Lo que dura, dura y lo que dura me da igual

Cuando «algo huele mal en Dinamarca» sus gentes se suelen acostumbrar al olor. Hacen como si no lo huelen, pero luego en el water, el lugar más íntimo de la sociedad occidental, se dejan llevar por las arcadas acumuladas durante toda una vida de mal olor. Así, nos encontramos con que lo único que realmente parece durar para siempre es el mal olor anejo a los ciudadanos, que hacen como si no les molestase, pero que tiemblan como Sr. Cabeza en el bol si tienen la más mínima sospecha de que alguien va a decirles que algo huele mal.

Así los impertérritos (en el cielo como en la tierra) aprietan los labios para no alterarse ante las obviedades que sólo son obvias para ellos, otros quieren que la garantía que acompaña a lo nuevo se extienda más allá de lo que la dura-lex manda. Donde no hay mata no hay patata y todos nos encontramos en la calle.

Un sponsorizado Bruce Lee decía lo de «Be water my friend». Lo permanente no es inalterable, es adaptable y de ahí su durabilidad. Lo único que hace falta es reconocer que todo cambia, fluye y se transforma. Cuando Dimamarca apesta quizá sea que el perro se ha cagado y que a nadie le apetece recoger sus heces. ¿Alguien ha visto mi kit recoge-caca de gran danés?

Banda Sonora recomendada:

  • Por un amor… x Siniestro Total «Popular, democrático y científico» (2005).
    http://www.seriezeta.com/k/recursos/musique/ST.popdemocien.amor.mp3

El Hombre Sentado a la Puerta

¿Cómo era esa historia?… Ah sí, la del hombre sentado a la puerta. No sobre. No delante. No en ella. Estaba sentado como quien está sentado a la mesa, preparado, pero sin hacer nada más que estar.Hombre a la Puerta

Siempre estaba allí. Miraba a diestra y siniestra, arriba y abajo. A veces, alguien respondía a su mirada. Incluso había personas que se paraban frente a la figura sentada. Simplemente, detenían su marcha y se quedaban ahí, de pie. En ocasiones, sólo estaban un rato en silencio mirando con curiosidad al hombre y a continuación, seguían su camino. Otras veces, había personas que cruzaban alguna palabra desde la situación de atalaya que les brindaba el estar de pie. Y es que la gran mayoría no se atrevía a acercarse más. Era un hombre sentado a la puerta, demasiado extraño para estos tiempos que corren…

A pesar de todo, fueron más de dos los se atrevieron a sentarse al lado del hombre. Charlaban algunos ratos. Ratos que a veces eran minutos, otras veces horas y, en escasas ocasiones, noches enteras.

Cuando alguien le preguntaba el motivo de estar a la puerta, siempre respondía que una vez se convirtió en el hombre que toda mujer querría, pero que ninguna desearía. Un día se dio cuenta de que ya era tarde para dejar de serlo. Incluso, no recordaba como era antes de ser ese tipo de hombre.

La gente en el mundo de lejos

Desorientado, vagó buscando en los demás y sólo encontró un punto de no retorno; lo que sospechaba. Así que se detuvo y se sentó a observar al resto de personas del mundo. Quería llegar a comprender a la gente. Quería entender por qué dicen las cosas que dicen y por qué hacen las cosas que hacen. Quería comprenderlo para un día cualquiera levantarse y caminar cómodamente con la gente que pasaba todos los días por delante de él.

Cuando le preguntaban si esperaba a alguien, decía aguardar a alguien que le esperase a él. Acompañaba su respuesta con una mueca de sonrisa, bajaba la mirada y a continuación decía pero, sé que ese alguien también estará sentado a otra puerta.